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James Cameron hizo un guiño al matrimonio de ancianos en una de las escenas más conocidas de la película, en el minuto 151, pasadas justo las dos horas y media de metraje. Cuando el desenlace fatal del Titanic está a punto de ocurrir, vemos a varios pasajeros en los camarotes aceptando su destino Foto: Paramount Pictures/Archivo

Un San Valentín para todos

“Hemos vivido juntos y moriremos juntos”. Fue la escena que nunca se vio en la película el Titanic, cuando Ida decide quedarse al lado de su esposo Isidor Strauss. Siguiendo la regla de “sólo mujeres y niños”, Ida tenía un asiento reservado en uno de los botes pero no quiso aceptarlo para quedarse al lado de su marido.

Si todavía no te ubicas, hablo de la épica pareja de ancianos que aparecen abrazados en la cama cuando el transatlántico comienza su camino al fondo del mar, como la película está inspirada en hechos reales estos personajes que apenas tienen protagonismo en el filme también lo son.

Eran Ida e Isidor Strauss, los dueños de la tienda Macy’s de Nueva York, y esta escena junto a las finales demuestran que hay amores para toda la vida y hasta el final. Hoy, cuando celebramos internacionalmente el tradicional Día de San Valentín en honor al sacerdote que murió para ayudar a las parejas a unirse estas historias cobran un especial significado.

Otra cinta inspiradora para este 14 de febrero es “Hoy quiero volver solito”, una película brasileña que presenta la historia de Leo un joven ciego y Gabriel su nuevo compañero escolar. Entre ellos el amor trasciende más allá de lo que nuestros ojos pueden enseñarnos.

En estos tiempos donde la idea del, juntos por siempre, cada vez es más efímera y la fecha cada vez más banal en sociedades más consumistas, más neoliberales y menos apegadas a los sentimientos es importante recordar que  el amor puede ser un cuento de hadas si así lo luchamos, Blanca Nieves no se divorció después de la boda con el príncipe y Fiona prefirió al ogro que la hacía feliz antes que al príncipe narcisista.

Si bien esos estereotipos del amor perfecto implantados por la cultura, no existen, tampoco el extremo de que nadie sirve, el amor, el amar y el estar en pareja se ha actualizado a nuevos códigos y formas que antes tal vez eran impensables.

Celebremos el amor propio, el amor a nuestros padres, a los amigos, a nuestra mascota, el amor LGBTQ, el poliamor, porque al final ser felices y amar es lo que realmente importa.

El amor es el sentimiento más apasionante del mundo, pero implica dosis de dolor, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, es una canción, una poesía, una obra de arte es la razón que a muchos nos impulsa.

Y realmente este 14 de Febrero será diferente, ahora que existen leyes en Cuba que protegen el amor, el amor de todo tipo, la familia en todas sus composiciones, vivimos en una sociedad menos prejuiciosa que hace 10 años atrás, pero también más dolida, con un pedazo de ese amor en otro lugar.

Por eso usted que lee este comentario amate, ama, y deja amar a los demás. Recuerda que todos los días del año son especiales para demostrar el amor, no importa el color de piel, la edad, el sexo, porque San Valentín es para todos.

Carlos Rodríguez Rubio

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