José Martí, legado

Pensamiento martiano, un legado que perdura

Un día como hoy hace 129 años cayó en combate el cubano más universal, José Martí, un revolucionario que actuó de acuerdo con los desafíos y urgencias de su tiempo y aportó un legado que constituye desde hace más de un siglo guía segura.

Martí vivió convencido de que libertad real va de mano del conocimiento, el amor a la Patria y el servicio desinteresado, concepción cimiento de la sociedad cubana.

La riqueza social en el ideario martiano está enlazada con el esfuerzo, el trabajo, la ciencia y la satisfacción de las necesidades de las grandes mayorías porque para él era preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.

Aseguró que el que debe su bienestar a su trabajo, ha ocupado su vida en crear y transformar fuerzas, y emplear las propias. Savia reflexión en las urgencias productivas inaplazables en la Cuba de hoy.

Como lo es además su pensamiento de que la paz viene como necesaria consecuencia del  trabajo, pero el trabajo no se alimenta cuando no puede tener la esperanza de realizar y mejorar sus productos, esa frase martiana indica un camino que todavía necesitamos recorrer.

Como también que la tierra es la gran madre de la fortuna y la instrucción acaba lo que la agricultura empieza. Pero igual de vigente es esta interesante pregunta de Martí: ¿qué harían los campos pletóricos de frutos sino se abriesen para su salida cómodos caminos?

Ante los desafíos actuales de la sociedad cubana es necesario, como decía Martí, trabajar en unidad para el logro del desarrollo social. Dijo que los hombres crecen cuando aprenden algo, cuando entran a poseer algo y cuando han hecho algún bien.

Ha pasado más de cien años y las ideas de Martí continúan vigentes para las nuevas generaciones. Ajustar la educación al tiempo histórico es una enseñanza primordial del Maestro que confirió gran importancia a la formación altruista y humana del ciudadano.

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Martí enfatizaba en la necesidad de educar al hombre para la vida, para que pudiera ser más útil a la sociedad donde viviera y entendió que el conocimiento y la buena conducta eran las mayores riquezas que el hombre podía tener.

Sin dudas su legado sigue indicando la ruta de trabajar unidos por una Patria “Con todos y para el bien de todos”.

Yamila Pupo Otero

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