Salud mental
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Las palabras importan: ¿Cómo hablar de salud mental?

“Una palabra bien elegida puede economizar

no sólo cien palabras sino cien pensamientos.

Por tanto, las palabras importan”.

Henri Poincaré

La mayoría de nosotros ha experimentado momentos difíciles, con desajustes al afrontar algún suceso de nuestra vida, ya sea un conflicto interpersonal, un problema de pareja, un asunto laboral, la pérdida de un ser querido o hasta un conflicto interno con uno mismo. Puede que a algunos nos hayan diagnosticado un problema de salud mental o hayamos sentido, en algún punto de nuestra existencia, que no estamos bien emocionalmente. Ante estas situaciones es bueno hablar con alguien sobre lo que nos sucede, nuestras historias son nuestras y podemos compartirlas.

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Es necesario tener en cuenta que cada ser humano tiene su forma particular de describir esas experiencias y elige las palabras con las que se siente cómodo para conversar sobre ellas. Si bien todos tenemos diferentes maneras de hablar sobre salud mental, algunas palabras y frases son más respetuosas y ampliamente más aceptadas que otras. A medida que más personas hablen de sus vivencias el lenguaje que utilizamos sobre el tema irá cambiando. Esto puede tener un impacto positivo en el estigma que pesa sobre las enfermedades mentales.

¿Cómo debo hablar de salud mental?
Hablar de salud mental
Ser abierto y desprejuiciado sobre la salud mental permite que las conversaciones sobre este tema se desarrollen de forma natural. Foto: Tomada de pixabay

Cuando hablas con alguien sobre su salud mental es necesario que lo hagas con empatía y comprensión. Lo primero que debes hacer es preguntar a la persona si quiere hablar sobre este sensible aspecto y, de ser así, cómo le gustaría hablar. Cada persona es la experta en su vida y hay que tener en cuenta sus preferencias individuales. Es importante no permitir que el miedo a decir algo incorrecto te impida tener conversaciones de esta índole. Evitar el asunto puede hacer que las personas se sientan silenciadas o estigmatizadas.

Debes ser prudente y tener discreción, la prudencia y la discreción son dos cualidades dignas de admirar. Ten cuidado al hablar sobre las experiencias de los otros, ya sea con alguien que conoces o públicamente. Es fácil chismear, pero normalmente no ayuda y puede ser perjudicial.

Ser abierto y desprejuiciado sobre la salud mental permite que las conversaciones se desarrollen de forma natural. Al elegir las palabras algunos términos son útiles y otros pueden reforzar el estigma o causar malestar. Las conversaciones seguras y abiertas resultarán más consideradas y respetuosas para la mayoría de las personas. También ayudan a que los otros puedan sentirse capaces de hablar sobre sus situaciones y conflictos.

Frases para usar y frases para evitar
  • No describas a una persona con un diagnóstico o comportamiento: “un maníaco-depresivo”, “un esquizofrénico”, “un depresivo”, “un psicótico”, “un autodestructivo”. En su lugar puedes decir: “una persona que vive con trastorno bipolar o esquizofrenia”, “alguien con depresión”, “alguien que tiene una psicosis”, “alguien que se autolesiona”. Los individuos implicados tienden a preferir términos en los que se les ve primero como una persona y no como un conjunto de síntomas o una enfermedad, especialmente cuando algunos términos clínicos están estigmatizados.
  • No utilices “sufre de”, “víctima de”. En su lugar se sugiere: “vive con”, “tiene”. Y es que “sufre de” o “víctima de” implica que la experiencia de vida de alguien es negativa y desesperada, o que merece compasión.
  • No utilices “enfermo mental”. En su lugar puedes utilizar: “alguien con problemas de salud mental” o “alguien que experimenta problemas de salud mental”. ‘Enfermo mental’ es un término demasiado amplio, poco preciso, y resulta peyorativo. Normalmente no se diría que una persona está “físicamente enferma”.
  • No utilices “cometió un acto suicida”. En su lugar utiliza: “murió por suicidio”, “se quitó la vida” o “intentó suicidarse”. La palabra “cometer” sugiere que el suicidio es un crimen o un pecado.
  • No utilices términos de salud mental para describir personas o comportamientos. Por ejemplo: “ella es un poco TOC”, “está loco”, “está esquizofrénico”. En su lugar utiliza formas diferentes y más compasivas para describir a las personas o las formas en que se comportan. Si te preocupa que alguien esté actuando de manera inusual, pregúntale cómo le está yendo, pero de manera sensible.
Recomendaciones para hablar con alguien que te preocupa
Apoyo,salud mental
Para hablar con alguien sobre su salud mental encuentra un espacio donde sepas que puedes tener una conversación sin distracciones. Foto: Tomada de pixabay

Si un amigo, familiar o colega no parece ser él mismo es bueno explorarle para ver cómo está. Es posible que hayas notado que parece distraído, aislado, menos comunicativo, menos capaz de concentrarse, más enojado o irritable que de costumbre, o que se muestre muy tenso y poco relajado. Las siguientes recomendaciones te pueden resultar útiles.

  • Encuentra un espacio donde sepas que puedes tener una conversación sin distracciones. Esto podría ser durante la pausa del almuerzo, al salir del trabajo, en un sitio tranquilo o apartado, durante una caminata, en una cafetería concurrida, dependiendo de dónde se sienta cómoda la persona.
  • Préstale toda tu atención: apaga tu teléfono y asegúrate de que no te interrumpan.
  • Trata de hacer contacto visual. Mantén una actitud relajada y tranquila, eso ayuda a transmitir que tu interés es genuino, que tienes tiempo para él o ella, que realmente eres congruente con la intención que dices tener (la de ayudar).
  • Escucha con atención. Escuchar puede ser una de las formas más valiosas de estar ahí para alguien. Muéstrale que estás escuchando activamente y sin interrumpir.
  • Has preguntas para aclarar puntos en el momento propicio. Asegúrate de que las preguntas sean relevantes y acordes a lo que dice. Debes tener en cuenta que no todos querrán discutir las cosas con lujo de detalles.
  • Pregunta cómo puedes ayudar o expón sugerencias, en lugar de decirle qué es lo que debe hacer. Es posible que quiera ayuda para programar una cita con el médico, con las tareas del hogar o simplemente que tú mantengas las cosas “normales” y converses sobre lo que sucede en su vida.

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Estoy convencido de que cualquier ser humano puede brindar ayuda a otro en un momento determinado de crisis, trastorno mental o emocional. Por supuesto, un ser humano con información y ciertos conocimientos podrá hacerlo de la mejor manera. Espero que estas sugerencias y recomendaciones te resulten de utilidad y puedas ayudar a alguien de tu entorno. Hablemos de Salud Mental, pero ten siempre presente que las palabras importan.
Israel Manuel Fagundo Pino
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