Habilidades sociales, grupo de personas

¿Cuáles son las habilidades sociales que más necesitamos en nuestra vida cotidiana?

Todas las personas, como seres sociales que somos, necesitamos establecer relaciones con nuestros semejantes, ya sea en el entorno familiar, escolar, laboral, en el vecindario, en nuestro círculo de amistades, a la hora de hacer un trámite o gestión, y hasta en nuestros momentos de ocio. Sin embargo, no siempre es fácil desenvolverse en un determinado contexto, la mayoría de las veces las dificultades no se deben a la ausencia de capacidades sino a la falta de las competencias necesarias para hacerlo.

Algunos sujetos pueden poseer buenas habilidades sociales pero tienen alguna dificultad específica. Por ejemplo, un individuo puede ser capaz de presentarse  ante un grupo de personas, acudir solo a una fiesta, hacer amigos con facilidad, hacer cumplidos o pedir favores, pero no es capaz de decirle a alguien algo que  le  molesta o permite que no se respeten sus propios derechos y sentimientos.

Definición de Habilidades Sociales

Las habilidades sociales (también llamadas competencias sociales o habilidades interpersonales) no tienen una definición única y determinada. Existe cierta confusión conceptual al respecto ya que no hay consenso por parte de la comunidad científica. Sin embargo, pueden definirse por sus características principales, por lo que se plantea: “Son un conjunto de conductas aprendidas de forma natural (pueden ser enseñadas), que se manifiestan en situaciones interpersonales, socialmente aceptadas (implica tener en cuenta normas sociales y legales del contexto sociocultural, así como criterios morales), orientadas a la obtención de reforzamientos ambientales o auto-refuerzos”.

Dicho de otra manera, las habilidades sociales son un conjunto de capacidades y destrezas interpersonales que nos permiten relacionarnos con otras personas de forma adecuada, siendo capaces de expresar nuestros sentimientos, opiniones, deseos o necesidades en diferentes situaciones sin experimentar tensión, ansiedad u otras emociones que pueden entorpecer esa relación. Constituyen un conjunto de estrategias cognitivas y conductuales que nos ayudan a resolver una situación social de manera efectiva, es decir, aceptable para el propio sujeto y para su contexto.

Incluyen una serie de comportamientos dirigidos al manejo adecuado de la comunicación tanto verbal como no verbal dentro de una conversación. Saber iniciarla y finalizarla, expresar y recibir refuerzo de manera adecuada, destreza para  introducirse en un grupo de forma correcta, poder presentar a otras personas con facilidad, relacionarse y comunicarse con asertividad a través de determinadas habilidades que nos permitan afianzar nuestra respuesta, decir “no”, poder expresar emociones tanto positivas como negativas y defender nuestros derechos.

Relaciones sociales, personas

¿Cuáles son las habilidades sociales básicas que más necesitamos?
  1. Empatía. Es la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás, la empatía nos permite ver las cosas desde la perspectiva del otro. Es ponerse en el lugar de la otra persona.
  2. Comunicación eficaz. Saber expresarse con claridad y respeto, tanto verbal como extraverbalmente, es esencial para transmitir ideas de forma efectiva. Esto implica escuchar activamente, hacer preguntas pertinentes y utilizar el lenguaje corporal adecuado.
  3. Inteligencia emocional. Identificar las emociones propias y de los demás para manejarlas de la manera más adecuada, discriminar entre ellas y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.
  4. Asertividad. Significa ser claros, francos y directos, diciendo lo que se quiere sin herir los sentimientos de otras personas ni menospreciar su valía. Se trata de la defensa de nuestros derechos teniendo en consideración los derechos de los otros.
  5. Capacidad de escucha. Escuchar con comprensión, atención y cuidado, entender lo que la otra persona quiere decir y ser capaz de transmitir que hemos recibido su mensaje.
  6. Capacidad de comunicar sentimientos y emociones. Se trata de ser capaz de manifestar ante las demás personas nuestros sentimientos y emociones de una manera sincera y sin estridencias.
  7. Capacidad de definir un problema y evaluar soluciones. Analizar una situación o problema, para ello se deben evaluar los elementos objetivos para luego valorar posibles soluciones y tomar decisiones, sin dejar de tener cuenta los sentimientos y necesidades de cada uno de los implicados.
  8. Resolución de conflictos. Los desacuerdos son inevitables, pero saber manejarlos de manera constructiva es lo que se aprende y algo bastante útil. Negociar, comprometerse y encontrar soluciones mutuamente beneficiosas evita la escalada de conflictos y fomenta la armonía en las relaciones interpersonales. La negociación es vital como proceso de comunicación entre las partes dirigido a alcanzar un acuerdo sobre intereses que se perciben como divergentes.
  9. Modulación de la expresión emocional. Consiste en una serie de estrategias cognitivas que sirven para controlar las emociones resultantes de los estímulos que percibimos de forma continua en nuestras vidas. O lo que es lo mismo, la habilidad de adecuar la expresión de nuestras emociones al entorno.
  10. Capacidad de disculparse. Constituye una llave de paso para la mejoría de las relaciones interpersonales. Es conveniente saber cómo disculparse. No siempre es fácil, pero es la mejor manera de restablecer la confianza cuando se ha hecho algo mal o nos hemos equivocado. Debemos ser conscientes de los errores cometidos, reconocerlos y ofrecer disculpas.
  11. Resiliencia. Es la capacidad de recuperarse de las adversidades y adaptarse a situaciones cambiantes. Desarrollar una mentalidad resiliente fortalece los lazos que estrechas, ya que permite enfrentar los desafíos de forma constructiva y perseverar en la consecución de metas en entornos sociales.
A manera de resumen

Las habilidades sociales permiten expresar los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones y derechos de modo adecuado a la situación en la que nos encontremos. Ellas mejoran las relaciones interpersonales, aumentan el nivel de satisfacción con la vida, posibilitan que hagamos realidad nuestras metas  y expectativas, permiten construir puentes y alianzas con los otros, fortalecen nuestras redes de apoyo y nos hacen más aptos para enfrentar los retos de la vida cotidiana.

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