Martín Arranza, locutor, maestro, Teatro Lírico, Rodrigo Prats
Martín Arranz, el maestro de nuevas generaciones de cantantes líricos en Holguín. Foto: Cortesía del entrevistado/Archivo

Martín Arranz, el gran maestro sin aula

Con la lucidez  y vitalidad increíble a sus 86 años de vida, desde la elegancia de un caballero  de las zarzuelas españolas, el maestro Martín Arranz,  una de las voces fundadoras del Teatro Lírico Rodrigo Prats, a 61 años de ese suceso cultural accedió a un  diálogo en exclusiva para Radio Angulo digital desde la casona colonial, última morada de la poetisa mayor Lalita Curbelo Barberán.

¿Cuál ha sido su sueño literario de los últimos  años?

“La obra “Apuntes del Teatro en Holguín” escrita hace 10 años y que verá la luz  finalmente el 21 de marzo en la Feria Internacional del Libro en Holguín …”

¿Qué cuenta en esa obra?

“En la obra abordo aspectos desde el siglo XVIIII hasta nuestros días. Solo leyendo el libro lo conocen. Me dicen que va hacer una obra patrimonial. Yo le  voy a dejar esto para la historia. Ya no tendrán que acudir a mí a preguntarme ahí está el libro “me afirma y sonríe como un Lord inglés.

¿Hubo teatro en Holguín antes del Lírico Rodrigo Prats?

“Es un delito dejar morir el pasado y basado en eso y lo que ocurrió, y aunque  Holguín no fue una provincia muy destacada en la ópera y la zarzuela, sí hubo una intentona del teatro en el los años 42 y 51 del pasado siglo XX. Aquí vino hasta Carlos Manuel de Céspedes y Perucho Figueredo, para ver obras de teatro. En aquella época antes del triunfo de la Revolución cubana no hubo apoyo ni preocupación por el canto lírico de parte de instituciones o de gobiernos. Todo era a título personal de algunas personas interesadas en la cultura”.

¿A qué figuras considera decisivas en la génesis del Teatro en Holguín?

“A Silvio Grave de Peralta, tras el triunfo de la Revolución cubana, fue el primer director del municipio sin él y Raúl Camayd, sin ellos, no se puede hablar del teatro en Holguín, ambos fueron los Quijotes que se enfrentaron a los molinos de viento”.

¿Existía independencia en la cultura y en el teatro en Holguín?

“Holguín dependía de Santiago de Cuba era la capital de la provincia. Sin ellos  oponían a que hubiera Teatro Lírico en Holguín. Se logró con mucho esfuerzo y trabajo. Teníamos que esperar a que se acabará la película que proyectaban en el Teatro Infante (hoy Comandante Eddy Suñol), para ensayar nuestras obras, pero lo logramos.

Los Gavilanes abren las presentaciones del lírico holguinero. ¿En qué contexto se estrenó?

“El 16 de noviembre de 1962, en plena Crisis de Octubre, aunque no estuve presente estaba movilizado, se estrenó con todas las de la ley “Los Gavilanes” todo un éxito, reflejado en primera plana del naciente periódico ¡Ahora!, con el titular: “Éxitos sin precedente en la historia cultural de Holguín” y tuvo un gran eco nacional el éxito de la obra. El teatro lírico holguinero tiene un prestigio nacional e internacionalmente”.

¿Qué evocación le trae de la presencia del Teatro Lírico Rodrigo Prats en La Habana?

“A nosotros se nos ocurrió montar y llevar al Teatro Nacional “La Viuda Alegre” y  se decía por algunos: “cómo los guajiros de Holguín iban a actuar con traje con esa obra”.

“Los periódicos Granma, el Juventud Rebelde lo resaltaron. La Revista Bohemia escribió dos semanas sobre la presentación. Se hicieron eco de nuestra presentación. El público decía: “eso sí es un teatro lírico de verdad” y a nosotros nos daba pena, porque integrantes del lírico de La Habana estaban allí”.

La Compañía estuvo en varios países entre ellos Perú, ¿cómo fue su primera gira internacional?, ¿cómo recuerda ese momento?

“En esos días en el Perú, en el año 1986, tuvimos la primera obra que fue para la burguesía de ese país. Recuerdo a  la persona que nos contrato en su decir expresó: “Con Cuba nos dividen cuestiones ideológicas, pero de Cuba tenemos mucho que aprender  de ese archipiélago. Y es una compañía de Holguín, no de la capital. Y aquí hay ocho millones de habitantes en Lima y no tenemos un Teatro Lírico”, cuenta emocionado.

Personalmente ¿a qué edad se siente atraído por el arte, la actuación?

“Mi interés por la investigación viene desde niño y tuve la oportunidad de  hablar mucho con  “el virrey” era un viejito mamby, que fue detenido por los españoles. Él  se reunía con las personas que le interesaba hablar de historia. Me interesó mucho saber de la historia del arte. A los nueve años me ponía bigotes y hacia obras de teatro mi madre me apoyaba siempre”.

Se dice que es usted un maestro del Teatro Lírico, ¿se ve así?

“Un maestro sin aula. Tengo mucho que aprender todavía”. Y sonríe el barítono holguinero con esa hidalguía y naturalidad que le distinguen en una suerte de sabio cubano del bell canto.

Arranz, es artista, locutor, escritor de radio con una pasión en los tangos argentinos y  Carlos Gardel en el éter de Radio Angulo.

Mavel Ponce de León
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