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Doctora Eneida Carballosa Peña se mantiene en activo en el Hospital Lucía. Foto: Maylín Betancourt Verdecia

Eneida Carballosa, maestra de generaciones de angiólogos en Holguín

La vida de la doctora Eneida Carballosa Peña ha estado acompañada por la vocación de enseñar, pues considera que esa es la mejor manera de dejar una huella en quienes han sido sus alumnos a lo largo de su vida como docente, desde que se alistó como alfabetizadora de la Brigada Conrado Benítez, en los primeros años de la Revolución, hasta hoy, cuando pese a sus 77 años continúa siendo útil a la especialidad de Angiología, claustro docente del cual forma parte, en el Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Iñiguez Landín de Holguín.

Hospital Clínico Quirúrgico de Holguín forma 22 especialidades de posgrado

Con meridiana claridad, la también especialista de segundo grado en Angiología y cirugía vascular, rememora cuando viajó a La Habana, tras concluir la Campaña de alfabetización, a matricular para estudiar la carrera de Medicina y conoció a una amiga en Ciudad Libertad, con quien mantiene comunicación y una fraterna amistad hasta hoy.

“Todos llegamos de diferentes provincias, con nuestro uniforme de brigadista Conrado Benítez. A quien tenía al lado, procedente de Yaguajay, luego se convirtió en una gran amiga que se hizo Ingeniera agrónoma y es actualmente profesora en la Universidad Agraria de Bayamo. Me siento muy unida a esa amistad pues ambas hemos pasado en la vida por casi los mismos problemas”.

Inicios en la Medicina

“Si bien llego al Hospital Lucía desde el año 2000, procedo del Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin, donde entré como estudiante de Medicina cuando por primera vez hubo estudiantes de cuarto año en  1968″.

“Fui de las primeras becas de la Revolución, en aquel entonces se ofrecían dos especialidades, Medicina e Ingeniería Agrónoma. Elegí Medicina porque siempre me gustó. Entonces vinimos para la única universidad médica que había en estas provincias, en Santiago de Cuba. Matriculé en el año 1965 y permanezco hasta el tercer año. Por aquel entonces ya en Holguín estaba funcionando el Hospital Lenin, inaugurado en 1965, así comenzamos el cuarto año en Holguín, como parte del primer curso que hubo cuarto año de Medicina en el hospital Lenin”.

“De esa época recuerdo que trabajamos mucho, como personal de Enfermería, como empleados y como estudiantes. Me gradúo de médico en el 1971 y adquiero por vía directa la Angiología, pues me gustó mucho cuando roté por la especialidad”.

“Para hacerme angióloga trabajé mucho, adquirí gran experiencia, tanto en conocimiento como en la vida práctica. Al graduarme el hospital tenía déficit de especialistas, pues solo éramos angiólogos mi profesor, otra doctora de Las Tunas y yo. Con los años se formaron otros especialistas y parto hacia Nicaro, en el municipio de Mayarí como parte del servicio postgraduado. Allí atendí a gran cantidad de población del propio Nicaro, Mayarí y Guatemala. Al terminar regreso al Lenin donde continúo como especialista”.

“Entonces se funda el hospital Lucía Iñiguez y nos trasladan. Ganamos en confort en la sala, para la atención a los pacientes pues tenía muy buenas condiciones materiales. Así la especialidad siguió su avance hasta lograr formar un grupo de especialistas. Fuimos aumentando en categorías docentes y hemos trabajado en este servicio de conjunto con las enfermeras”.

“Me mantengo trabajando a pesar de que voy a cumplir 77 años en enero. Me siento feliz y orgullosa de tener esa edad y aún sentarme aquí y que me digan profesora y poderle brindar alguna respuesta valiosa a quien me  pregunte.”

¿Qué significa haber dedicado más de 23 años de su vida al Hospital Lucia?

“Este hospital ha sido un bálsamo, porque he tenido más vinculación con los pacientes y el personal que me rodea. Aquí he podido impartir  diplomados sobre la atención primaria en el pie diabético, del cual he sido la profesora principal. Como este hospital ha sido sitio de ensayos clínicos, como el del Heberprot-P con el fin de mejorar el pie diabético para ganar en calidad de vida para los afectados”.

“Hemos realizado trabajos científicos para jornadas provinciales y territoriales de la especialidad, así como para talleres nacionales y  congresos. He participado en cinco congresos sobre el Heberprot-P. Hemos conocido muchos especialistas de otras provincias, lo cual redunda en que uno también incorpore conocimientos, lo cual redunda en la impartición de mayor docencia, mayor integración de los residentes y nuevos especialistas. Me siento satisfecha, aunque  quiero hacer más. Por eso me mantengo trabajando”.

¿Cuánto ha crecido la especialidad de Angiología desde aquellos primeros años con tres profesionales hasta hoy?

-“Esta provincia ha ganado mucho porque logramos la cobertura de  todos los municipios con angiólogos, incluyendo algunos  con más de un especialista. Hemos formado muchos residentes de Holguín y de Las Tunas. Hemos ganado en tecnología y en la atención al paciente porque primero tuvimos el Laboratorio de hemodinámica vascular, muy importante para la atención; sumamos un equipo Doppler, que antes los pacientes tenían que ir a Las Tunas a hacerse esta prueba. En el salón de operaciones se ha operado mucho. Quisiéramos hacer más y en ese sentido tenemos proyecciones de trabajo muy lindas, en cuanto a incorporar nuevas técnicas quirúrgicas.

Es cierto que por la compleja situación económica en la cual se encuentra nuestro país, se han ido residentes, de hecho en el servicio ha decrecido el número de residentes.

Por la medicina lo doy todo. No hay nada más lindo que ver a un paciente que se ponga bien, luego de llegar grave y verlos cómo mejoran”.

¿Qué experiencia ha marcado su vida personal y profesional?

“La atención a los niños tal vez porque esta especialidad suele ser más frecuente en las personas adultas. Cuando nos han llamado para tratar a un niño, uno se ha sentido más impresionado”.

“Recuerdo el caso de una niña que llega al pediátrico a causa de un accidente en una moto con sus padres. Al llegar  casi estaba perdiendo la vida por un trauma vascular muy grande, a nivel de vasos de gran importancia, se trataba de una niña de tres años. Pese a las complicaciones, la logramos salvar, nos interesamos por ella, fuimos a verla en varias ocasiones hasta que ya se le dio el alta y evolucionó satisfactoriamente”.

¿Cómo vincula su vida personal con el trabajo?

“Siempre he tenido mucho apoyo. Primeramente, cuando empecé, éramos mi madre y unos sobrinos que vivían con nosotras en mi casa. Cuando estaba haciendo el internado me casé con alguien que estuvo a  mi lado durante 50 años y me ayudó siempre, me apoyó en todo, para lo que necesitara siempre estuvo a mi lado”.

“Si bien murió y ya no existe entre nosotros, aquí estoy y sigo sola hacia adelante”.

¿Qué recomienda a la población holguinera para prevenir las enfermedades que trata la Angiología?

“Lo primero para prevenir estas enfermedades es no esperar que aparezcan las manifestaciones más severas y complicaciones. Cuando alguien se detecte una úlcera, no tiene que esperar q que el pie esté negro. No, cuando empiecen con una venita alterada, un dolor al caminar, o al estar de pie, un calambre, una frialdad en una de las extremidades, una primera linfangitis para evitar complicarse. Siempre será mejor prevenir.  En todas las áreas de salud existen consultas de Angiología”.

De manera que para Eneyda, aunque no ha transitado por una vida fácil, marcada por la imposibilidad de tener hijos y la pérdida de su compañero de más de cinco décadas, confiesa ha disfrutado al máximo ejercer las dos profesiones que ama: la Medicina y el Magisterio.

Por ello, si tuviera que volver a rescribir su historia, confiesa no dudaría en elegir las profesiones que le han traído su más grande alegría y satisfacción: el formar una familia, no sanguínea, pero sí afectiva que se multiplica a cada paso con las nuevas generaciones en las que ha dejado una huella.

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