Los mitos y tabúes sobre las enfermedades mentales resultan perjudiciales para aquellas personas que sufren algún tipo de trastorno mental. Foto: Internet.

Trastornos mentales: estigma, mitos y realidades

Se considera estigma a la presencia de un atributo personal negativo y en extremo denigrante, que hace a una persona diferente de las demás, de una clase indeseable o de inferior categoría. Erving Goffman, en un clásico texto sobre el tema, llamó estigma a cualquier condición, atributo, rasgo o comportamiento del portador como algo culturalmente inaceptable e inferior, que conlleva a sentimientos de vergüenza, culpa y humillación.

En la tipología del estigma propuesta por Goffman se distinguen tres grandes tipos o clases, que en buena medida continúan vigentes hasta hoy:

  • Las “abominaciones del cuerpo” que comprenden el estigma de las malformaciones o deformidades físicas (a las que hoy podría agregarse la obesidad).
  • Las “huellas o manchas del carácter”, entre las que se incluyen la enfermedad mental, el alcoholismo y las adicciones, los intentos de suicidio, la homosexualidad y aquellos que mantienen convicciones políticas extremas o radicales, como es el caso de los disidentes en ciertos sistemas políticos.
  • El estigma llamado “tribal”, que comprende la discriminación por raza, origen, nación o religión.

Existen estigmas muy marcados en torno a la salud y la enfermedad mental que impiden que la gente busque y obtenga la ayuda que necesita. La única manera de detener el estigma es aprender lo más que se pueda sobre él y disipar algunos de los mitos más comunes sobre estas enfermedades. Estos son algunos de esos mitos y las realidades que los refutan:

Mito 1: Los problemas de salud mental no son tan comunes.

Realidad: Los problemas de salud mental son muy comunes. Alrededor de una de cada 4 personas experimenta un problema de salud mental en algún momento de su vida y una de cada 25 tiene un trastorno grave de salud mental.

Mito 2: Los niños y los adolescentes no tienen problemas de salud mental.

Realidad: Las investigaciones muestran que uno de cada 5 adolescentes tiene o tendrá una enfermedad mental. El 50 por ciento de los adultos con enfermedades mentales presentan los primeros síntomas antes de los 14 años.

Mito 3: Las personas con problemas de salud mental son violentas.

Realidad: La gran mayoría de las personas con una enfermedad mental no son violentas. Las personas con enfermedades mentales solo cometen un 7 por ciento de los actos violentos que ocurren. De hecho, las personas con graves problemas de salud mental son 10 veces más propensos a ser víctimas de violencia que la población general.

Mito 4: Los problemas de salud mental son un signo de debilidad.

Realidad: La enfermedad mental no tiene nada que ver con la fortaleza o la debilidad. Es un trastorno médico que requiere tratamiento. Si una persona necesita ayuda, eso no significa que sea débil. Hay muchos factores involucrados: los genes o la química del cerebro, las experiencias de vida (por ejemplo, pasar por un evento traumático), y los antecedentes familiares (tener un padre con un trastorno mental podría aumentar el riesgo de padecerlo).

Mito 5: Cuando alguien desarrolla un problema de salud mental, lo padecerá por el resto de su vida. Nunca se recuperará.

Realidad: La salud mental no es constante. Hay momentos de estabilidad y otros de recaída. Un buen tratamiento te ayudará a recuperarte. Esto no siempre significa que el problema desaparece. Sin embargo, puedes encontrar la manera de vivir con él y ser un miembro productivo de la sociedad.

Mito 6: La terapia es una pérdida de tiempo.

Realidad: Algunas personas no se sienten cómodas con la psicoterapia. Temen remontarse a su infancia. Pero la terapia moderna está diseñada para ser a corto plazo. Se centra en los problemas y sus soluciones. La investigación ha demostrado que la terapia es muy eficaz en el tratamiento de las enfermedades mentales.

Mito 7: No hay nada que se pueda hacer para ayudar a alguien con un problema de salud mental.

Realidad: Hay muchas acciones que pueden ayudar. Hazle saber que estás allí, dispuesto a apoyar. Ayúdale a encontrar los servicios de salud mental que necesita. Aprende acerca de lo que está pasando. Trátale con respeto y dignidad. Expresa tu apoyo. Obtén ayuda para ti si la necesitas.

Mito 8: La enfermedad mental no se puede evitar.

Realidad: No siempre se pueden prevenir los problemas de salud mental, pero puedes hacer frente a los factores de riesgo que tú o un ser querido pueden tener:

  • Intenta minimizar la exposición al trauma. Si tú o un ser querido experimenta un suceso traumático, busca ayuda de inmediato. El tratamiento temprano puede prevenir problemas más graves en el futuro.
  • Reduce el estrés. Tener una vida muy estresante en el trabajo o el hogar puede reducir la calidad de tu salud mental.
  • Ponte en situaciones positivas. Evita a las personas negativas. En su lugar, rodéate de personas sanas con una buena visión de la vida.
  • Establece hábitos saludables: dieta sana, ejercicios físicos, de respiración y relajación. Duerme lo suficiente.

El estigma que rodea a la enfermedad mental provoca que las personas tengan miedo de lo que los otros van a pensar de ellas, por lo que no solicitan ayuda para buscar un tratamiento adecuado. Por esta razón, muchas veces su afección empeora, lo que impide la adaptación creadora al medio y acarrea mucho sufrimiento. Algunas personas con estos trastornos, por no buscar atención médica oportunamente, tienen un trágico final.

Mi recomendación: No tengas miedo de pedir ayuda, la enfermedad mental no es algo de que avergonzarse. Hay tratamientos eficaces que te pueden ser muy útiles para remontar los momentos difíciles de inestabilidad emocional y volver a una vida plena.

Lea la columna anterior de “El psiquiatra y tú”: 

La ansiedad, un trastorno con múltiples manifestaciones

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