Ejército Libertador, Cuba

Mambises y caballos

El 10 de octubre de 1868 estalló en Cuba la primera guerra de independencia que se prolongó hasta 1878. La superioridad española en hombres y armas se impuso. Los independentistas, llamados mambises, se refugiaron en los bosques, donde desarrollaron una intensa guerra de guerrillas. Ellos vivieron en un mundo dominado por la tracción animal: caballos, mulos y bueyes eran una parte fundamental de la vida cubana y su papel se sobredimensionó con el desarrollo del conflicto.  Era una tradición que cada campesino poseyera uno o varios caballos y yeguas. Al incorporarse a las fuerzas libertadoras las llevaron consigo. Por lo que podemos considerar que una parte significativa de los insurrectos estaban montados.

Las cabalgaduras del Ejército Libertador fueron disminuyendo con el desarrollo de la contienda. Además de que no siempre recibieron toda la atención de los jinetes, en muchos casos no eran de su propiedad sino que las tomaban en el desarrollo de las operaciones, fueron sometidas a un movimiento constante. No siempre había pasto suficiente para alimentarlas, raramente se les daba granos, que es fundamental para mantener en buen estado animales como aquellos, que realizaban a largas marchas. Además los cubanos poseían pocas armas y escaso parque, por lo que debían de recurrir a frecuentes dispersiones ante la superioridad en hombres y armas del enemigo.

Lo más frecuente es que se internaran en los bosques, donde no podían llevar sus caballos por las lianas y las raíces, por lo que los abandonaban. Era frecuente en los partes españoles referirse a bestias capturadas. Por último cuando el hambre se estableció como una constante por la prolongación de la guerra muchos fueron devorados por los mambises.

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Pero pese a estas complejas circunstancias el Ejército Libertador hizo un esfuerzo para proteger a los animales. Analizaremos brevemente algunas medidas tomadas por el general Julio Grave de Peralta, jefe de las fuerzas  holguineras durante parte de 1869 y 1870. Hemos respetado la ortografía y redacción original en las citas. En una circular de Carlos Manuel de Céspedes, líder, en aquellos momentos, de las fuerzas insurrectas en el oriente de Cuba, del 24 de diciembre de 1868 se refería  ” … al poco cuidado que se tiene con los Caballos del Egercito liberal” (1)  Julio Grave de Peralta le respondió el 27 de diciembre de 1868: “… las fuerzas que mando no les faltan cabalgaduras”(2) De todas formas dio:  “…las ordenes convenientes para que por los gefes se tomen medidas a fin de conservarlos en buen estado”. (3) Con lo que esperaba que: “… con las medidas adoptadas en que en lo sucesivo tampoco faltaran” (4) las bestias al Ejército Libertador.

El 2 de enero de 1869, Julio dictó una circular a los capitanes de compañía y los jueces locales insurrectos para “recomendarles el cuidado y conservación de las Cabalgaduras, en conformidad de lo dispuesto por el C. Capitán General Carlos Manuel Céspedes” (5)

El 28 de diciembre de 1868 el Comandante General Mambí del Departamento Oriental, Joaquín Acosta, le remitió a Julio otra circular sobre el cuidado de las bestias de las fuerzas libertadoras. Él le respondió el 3 de enero de 1869, “… relativo al poco cuidado que se observa con las Cabalgaduras del Egercito” (6) y las medidas que estaba tomando para evitar ese descuido.

Grave de Peralta, además de cuidar de las cabalgaduras del Ejército Libertador, en Holguín, intentó reunir una cantidad apreciable de estas para tenerlas como reservas para los numerosos servicios que estaban prestando. El 12 de enero de 1869 “…se espidieron diez circulares á los Capitanes de esta jurisdicción, para que reuniendo las arrias de mulos y caballos que se encuentran en dicho partido aperados los remitan al Sao Arriba”. (7)

En un documento emitido en fecha, 2 de febrero de 1869 se establecieron las bases para el cuidado de estos animales:

“Egercito Liberal de Cuba= Los continuos movimientos de nuestro egercito en que por necesidad tienen que hacer uso de un considerable manejo de cabalgaduras y que según tengo entendido se hallan muchos de estos en completo abandono cometiéndose desordenes perjudiciales á nuestra sagrada Causa, he resuelto que todas las bestias que estuviesen sueltas fuera de potrero sean recogidas y aseguradas en punto donde haya buen pasto á fin de conservarlas y se pueden proporcionar al Egercito las que necesitare bajo la presente condición de que han de dejar siempre las que estuviecen cansadas en lugar de las que tomen en devida forma de los potreros destinados al efecto bajo papeleta que pasarán los gefes del referido Egercito, debiendo empotrerarse en todos los cuartones donde haya teniendoles para la mayor facilidad…..

Dios Patria y Libertad Guabajaney Febrero dos de 1869= El Gral = Julio G. de Peralta= Al C. Delfin Aguilera en Tacajo= (8)

Los jueces locales insurrectos tuvieron un importante papel en el control de las cabalgaduras. Estos formaban parte de una estructura creada por los insurrectos en los barrios. Julio solicitó, el 31 de mayo de 1869: “Al C. Juez Local de Bariay=Solicite Ud dos caballos y donde quiera que se hallan haga uso de ellos para el servicio de los CC Secretario de este (ilegible) Bartolomé Montané y Capn de E. M. Eduardo del Mármol y Colás, esperando sean buenos y de silla conforme á las personas á quien se destinan y a la mayor brevedad posible”. (9)

Con la llegada del general  Tomás Jordán, en mayo de 1869, se dio una situación bastante peculiar, respecto al uso de las cabalgaduras. Jordán era un oficial del ejército de los Estados Unidos. Había tomado parte en la guerra civil de ese país en el bando del Sur. En mayo de 1869 llegó al frente de una expedición organizada por la emigración revolucionaria cubana a la península del Ramón, en la bahía de Nipe, jurisdicción de Holguín. Fue designado jefe del Departamento Oriental. Hasta aquellos momentos las fuerzas libertadoras en Holguín no tenían una diferencia sustancial entre caballería e infantería. En las compañías libertadoras se mezclaban individuos que andaban a pie y otros montados. Jordán estableció esa diferencia. El 2 de junio de 1869 determino que: “Las compañías marcharán á pie y solo los oficiales llevarán caballos. Cada Compañía llevará cuatro caballos para conducir los efectos necesarios para hacer sus Ranchos sin permitir que los conductores las monten”. (10)

El pertrecho de cada compañía será conducido por un: “Oficial de la misma Compª con un caballo y dos números á pie para el cuidado de este y del pertrecho”. (11) En el mismo documento se expresaba: “Si en la Compañía hubiese caballos sobrantes se entregarán al C. Juez Local del Partido tomando nota de ellos”. (12)

En otra orden de fecha 2 de junio de 1869, a dos oficiales se les especificaba en ese sentido: “Previniéndose en la nueva organización de compañías que hagan todos los soldados su marcha á pie y que únicamente tengan cinco caballos para el comboy y una para el Capitan”. (13)

Los mulos también se utilizaban con frecuencia para cargar diversos materiales. El 3 de junio de 1869 Grave de Peralta se refiere a que el general Donato Mármol había enviado a Jiguaní una cantidad de fusiles de la expedición del Perrit “…y cinco mulos cargados…”. (14)

En una carta de fecha 4 de junio de 1869, al C. Coronel Jacinto López de Guereño, Julio Grave de Peralta le expresaba sobre las disposiciones del general Jordán le expresaba que:

“Al C. Coronel Jacinto López de Guereño en 4 de junio de 1869.

Sin perdida de momento reunirá Ud. la fuerza que tenga en esa á sus órdenes y emprenderá la marcha sobre la Palma poniéndose á las ordenes del Tente Corl 2º jefe de E. M. Manuel G. de Peralta que se dirija igualmente sobre dicho punto participándome su llegada. La marcha la efectuará á pié dejando seis caballos por compañía insistirá en el orden siguiente cuatro para la conducción del convoy y utensilio de cocina otro para el pertrecho y otro para el Capitan de la Compañía dejando los caballos que hubiese sobrantes á la autoridad local para que lo empotrere apercibiendo recibo. Procure Ud. llevar su convoy cargado de viveres Le recomiendo la mayor prontitud”. (15)

Los revolucionarios intentaron apropiarse de las bestias de los enemigos de la revolución. Grave de Peralta le transmitió a uno de sus subordinados: “… que se apodere del arria del C. Manuel Perez Almira si se ha pasado al enemigo ó mejor dicho si á muerto utilizándola en remitírmela cargada de sal lo mas pronto que pueda á Camasan“. (16)

La historia de las cabalgaduras mambisas es un tema prácticamente olvidado por los estudiosos del pasado. Por la importancia que tuvieron en las guerras de independencia merecen la atención de los investigadores.(17)

Citas

1–Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta   número 8 de Julio Grave de Peralta a Céspedes, 27 de diciembre 1868.

2-Idem.

3—Idem.

4-Idem.

5–Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 19  de Julio Grave de Peralta a Céspedes, 2 de enero de  1869.

6–Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 22  de Julio Grave de Peralta a Céspedes, 3 de enero de  1869.

7–Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 60 de Julio Grave de Peralta a Céspedes, 2 de enero de  1869.

8-Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  Febrero dos de 1869 El Gral = Julio G. de Peralta= Al C. Delfin Aguilera en Tacajó.

9–Ibídem, Nº 366. Bijarú, Mayo 31 de 1869.

10–Museo Provincial de Holguín Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 389 A los C.C. Capns Franco Copinger, Federico Duani y el Comte Tomás Grajales de las Compª de Libertos= de 2 de junio de 1869.

11–Museo Provincial de Holguín Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 389 A los C.C. Capns Franco Copinger, Federico Duani y el Comte Tomás Grajales de las Compañías de Libertos, 2 de junio de 1869.

12—Idem.

13–Ibídem,   número 407.

14–Ibídem, número 445.

15–Museo Provincial de Holguín, Fondo Julio Grave de Peralta, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 446, Al C. Coronel Jacinto López de Guereño en 4 de junio de 1869.

16–Museo Provincial de Holguín Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta,  número 453  Al C. Fermín S. Juan= Buenaventura=Bijarú Junio 4/69.

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