Descanso
El sueño es un estado fisiológico donde se relaja el tejido muscular y por medio del cuál se eliminan o destruyen las toxinas acumuladas por la fatiga y el trabajo excesivo de todos los tejidos, incluido el nervioso. Foto: Cubahora

El necesario descanso

La vida de los adultos es convulsa, llena de responsabilidad laboral y familiar, con muchos asuntos complejos que nos absorben y nos hacen desear días de 30 horas. Durante semanas y meses vamos acumulando trabajo, asuntos pendientes, frustraciones, desgaste; y la falta de tiempo se vuelve una ruleta rusa de la que resulta difícil escapar.

Ante la carga de obligaciones que amontonamos poco a poco, en muchas ocasiones dejamos de lado el descanso adecuado. No digo que no nos tomemos un momento de quietud, sino que día a día no valoramos la importancia de desconectar de verdad, y arrastramos cansancio físico y mental.

Si bien al final de la jornada el sueño nos vence y dormimos, es probable que un escenario repetido sea que no es suficiente, que nos levantamos como si nada, con el cuerpo pesado, solo con el impulso de tener que hacerlo porque el deber nos llama.

Algunas claves para el equilibrio emocional, para rendir mejor y estar saludables, es tomar días libres, vacaciones, dormir aproximadamente ocho horas, establecer límites a las exigencias laborales y personales, y pensar en que desconexión de todo no es olvidar que tenemos compromisos, sino una necesidad.

Son muchas las formas para lograrlo, cada quien encuentra alivio de manera distinta, ya sea paseando, conociendo lugares, o dedicándose a un hobby. Todas las variantes son interesantes y aportan al despeje.

Mientras se pueda es bueno disfrutar de los seres queridos en un ambiente relajado, sin presiones. También es válido buscar estar a solas. Debemos aceptar que no es extraño a veces querer estar en calma total, favorece la introspección y puede ayudar con los conflictos internos o a poner en orden cualquier desajuste. En este caso se impone respetar la decisión ajena y darle a la otra persona el espacio que precisa.

Por otra parte, dormir lo suficiente es lo que nos garantiza recuperar fuerzas, regenerarnos, reiniciar nuestro sistema interior.

El sueño profundo y reparador es esencial para la energía, y es cierto que ocasionalmente las preocupaciones no dejan de darnos vueltas y hacen que no descansemos bien y amanezcamos agotados, sin embargo, para eso existen prácticas de meditación como el yoga, otros que involucran ejercicios de respiración, todos colaboran a que podamos llegar al momento de dormir con la mente más preparada y consigamos el requerido reposo.

Dormir no es una pérdida de tiempo sino una necesidad fisiológica. De hecho, después de 72 horas despiertos aumenta el riego de muerte, pero antes baja el rendimiento, llegan las alucinaciones, las psicosis y las deficiencias cognitivas; las personas se vuelven irritables y paranoicas. Aunque es variable, el adulto promedio debe dormir entre siete y ocho horas diarias. Hacerlo potencia la memoria, mejora la agilidad mental, fortalece el sistema inmune, baja la presión sanguínea, el cuerpo pierde inflamación, en resumen: revitaliza.

No debemos subestimar el descanso diario y las vacaciones, no importa cuán importante sea la tarea por hacer; para obtener resultados, mente y cuerpo requieren un break. Imbuirse en la oficina, en el puesto de trabajo sin pausa puede afectar nuestro rendimiento laboral, y, es difícil porque a menudo nos encanta lo que hacemos o nos sentimos comprometidos, o tenemos superiores que no quieren dejarnos ir, sin embargo, se trata de una prioridad que nos ofrecerá mente fresca, y, a la vuelta, más capacidad para emprender los proyectos en los que participamos: seremos más productivos.

Por: Yaima Cabezas (Cubasí)

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