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Las acciones contra el transporte ferroviario por parte de los revolucionarios en el tren de Santa Clara. Foto: Archivo

Los soldados, los trenes y la guerra en los llanos orientales de Cuba

Se ha escrito tanto sobre la lucha contra el dictador Fulgencio Batista, que se desarrolló entre 1952 y 1958 en Cuba, que parece que todo está dicho, pero hay un asunto apenas tenido en cuenta y, fueron las acciones contra los trenes por parte de los revolucionarios y su defensa por las fuerzas armadas gubernamentales. La vías férreas parecían incentivar la acción subversiva. Extensas, solitarias, imposible de proteger y relativamente fáciles de destruir. Aprovechar la complicidad de la noche para quemar un puente de madera, arrancar unos rieles era una posibilidad constante para los revolucionarios.

Con la intensificación de la guerra las acciones contra el ferrocarril eran más frecuentes. Hay diversos ejemplos. Tan solo en el territorio del Escuadrón 73, del Regimiento 7 de la Guardia Rural, que comprendía los antiguos municipios de Puerto Padre y parte de Gibara las acciones dirigidas a ese objetivo crecían, como las aguas de los ríos en tiempo de lluvia. La llegada de la expedición del Granma fue un gran incentivo para los saboteadores. La jefatura del regimiento 7 se encontraba a pocos kilómetros de Holguín a un costado de la carretera central que conduce a La Habana.

El 13 diciembre, en el barrio Santa María, en el territorio del Escuadrón 73 queman dos alcantarillas, en el kilómetro 5 y el 8, respectivamente, propiedad de la American Sugar Mills Company. Está era una empresa azucarera propietaria de dos centrales azucareros. Ese mismo día, en San Manuel y Vázquez: incendian el puente del kilómetro 38 de la línea férrea de la referida compañía. (1)

El 14 diciembre de 1956, incendiaron las edificaciones de la Compañía Ferrocarriles Consolidados de Cuba, en la ciudad de Tunas. (2) El 23 de diciembre 1956, quemaron el puente del kilómetro 41, en Jobabo. Este era propiedad de la citada empresa.(3) El 24 diciembre de 1956, en Santo Domingo, dañaron el puente del ferrocarril propiedad de American Sugar Mills Company.(4) Estas fueron acciones desarrolladas por clandestinos, los, que debían de retirarse rápidamente del lugar donde habían desarrollado el sabotaje antes de la llegada de las autoridades. Las empresas ferroviarias podían reparar rápidamente las vías y continuar el tráfico.

El desarrollo de la guerra de guerrillas en los llanos hizo que el ejército estableciera el servicio de escolta de trenes. En gran parte de la antigua provincia de Oriente lo harían el Regimiento 7, de la Guardia Rural que abarcaba desde Tunas hasta Sagua de Tánamo. En esa época la primera ciudad se llamaba Victoria de las Tunas. El Regimiento 1, que tenía bajo su control el sur de la provincia, debía de encargarse de proteger el transporte ferroviario en su jurisdicción. La jefatura se encontraba en el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.

El 29 de agosto 1958 se organizó esta actividad de la siguiente forma: por el ramal norte los trenes que llegaban a la ciudad de Tunas, en marcha hacia Santiago de Cuba y atravesaban gran parte del territorio de la actual provincia de Holguín serían custodiados, por personal del Escuadrón 72, subordinado al Regimiento 7, hasta Alto Cedro. A partir de esa estación lo escoltaría personal del Regimiento 1. Los trenes que iban por el ramal sur, desde Jobabo a Bayamo, serían escoltados por personal del Escuadrón 72 hasta Bayamo y de allí, en caso que continuaran la marcha, por personal de la zona de operaciones de Bayamo y viceversa (5).

Este servicio de escolta dio sus resultados positivos, pese a lo muy vulnerable que era el transporte ferroviario. Un ejemplo de la eficacia de este sistema se dio el día 24 de septiembre, cuando en el paradero de Gastón, la escolta de un tren que iba de Santiago de Cuba a la Habana y era custodiada por fuerzas del Escuadrón 72, fue “…atacado súbitamente por individuos apostados ambos lados vías sufriendo desperfecto el referido tren”. (6) Los soldados rechazaron la acción de los rebeldes. Aunque estos lograron descarrilar la locomotora al sacar un riel de la vía férrea. El tren, reparada la vía, continuó viaje a Camagüey. Un soldado resultó herido y se perdió el fusil de otro.(7)

Las fuerzas de la dictadura llegaron a utilizar, por lo menos, una avioneta empleada en la agricultura y que tenía su base en una pista situada en un latifundio. Esta fue artillada y vigilaba las vías férreas y los trenes. El día 9 de septiembre, una guerrilla que operaba en las llanuras del Cauto informaba que:

“El grupo a las ordenes de Gerardo Hernández, a las 11 de la noche quemó una avioneta de regar líquido y abono a las arroceras, por utilizarlas el ejército para patrullar los trenes…”. (8)

Pero la suerte de estos defensores del ferrocarril tenía sus límites. Los rebeldes cada vez se arriesgaban más sobre los rieles. El 12 de agosto, fuerzas del Segundo Frente Oriental “Frank País” atacan el tren donde era conducido Carlos Iglesias Fonseca, miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, desde Santiago de Cuba a La Habana. Sería juzgado por un tribunal en esta última ciudad. Lograron rescatar al revolucionario y le ocasionaron a la escolta del tren siete bajas mortales y un prisionero. Cuatro militares que viajaban como pasajeros y tomaron parte en el enfrentamiento murieron. Cinco guerrilleros fallecieron en el combate.(9)

El 12 de septiembre de 1958, en un lugar llamado Carrera Larga, tropas del mismo Frente atacaron un coche automotor protegido por una escolta. Poco después llegó un tren, también con escolta. Se produjo un intenso combate. Los militares se rindieron. Se capturaron 16 prisioneros y se le hicieron varias bajas entre muertos y heridos. Los rebeldes tuvieron una baja mortal y tres heridos. Capturaron 37 armas. (10)

Luego de la derrota de la ofensiva del Ejército de Batista contra la Sierra Maestra, en el verano de 1958, se crearon en los llanos varias guerrillas. Además columnas rebeldes comenzaron a invadir esta región, desde principios de septiembre. En octubre ya se encontraban operando en un amplio territorio que comprendía los antiguos municipios de Holguín, Las Tunas, Gibara, Puerto Padre y parte de Bayamo las Columnas: 12, 14 y en noviembre llegaba la 32. Las tres conformaron el Cuarto Frente Oriental “Simón Bolívar”. Estas columnas y los grupos guerrilleros que operaban en la región y se les subordinaron llevaron a cabo numerosas acciones contra el transporte ferroviario en 1958. Si hacemos un breve recuento de los ataques y sabotajes realizadas en el mes de septiembre, recogidos en un reporte del capitán rebelde Cristino Naranjo, que en esos momentos había quedado al mando de parte de las fuerzas irregulares, que actuaban en los municipios de Holguín, Victoria de Las Tunas parte de Bayamo y territorios inmediatos nos encontramos que el 3 de septiembre quemaron: “…una casilla de un tren de carga en Gamboa y cortaron las comunicaciones telefónicas”. (11) El 16 una guerrilla “descarriló un tren en Planas”. (12)

El 18 : “…el grupo al mando de Gerardo Hernández obstaculizó la vía férrea de Herrán”.(13) Ese mismo destacamento, el 23 : “…con una buldócer destruyó 4 kilómetros de línea de los Ferrocarriles Consolidados de Cuba en Plana y Astral, cortando el tendido Telefónico de la misma empresa de Martí a Bayamo ocupando un aparato telefónico.(14) El 24: “El mismo grupo descarriló el tren de pasaje con la máquina Nº. 850 en Astray”.(15) El 25 la referida guerrilla: “…asaltó el tren que conducía la máquina 850 custodiado por siete soldados entablando un combate en que los soldados se dieron a la fuga procediendo inmediatamente a quemarle la locomotora…” (16) El veintisiete: “Se arrancó con una Buldócer 500 metros de línea y 300 del tendido telefónico en la línea de Tunas a Manatí”. (17) En el paradero de Mareate, los guerrilleros, en octubre de 1958, asaltaban y detenían el tren de carga y pasaje de la línea Manatí-Victoria de Las Tunas, siendo quemado hasta su total destrucción. (18)

El seis de Octubre: “Un grupo a las órdenes de Rafael Verdecia, y dirigido por Raúl Cruz, arrancaron un kilómetro o más de línea y cuarenta postes de teléfono en el tramo de San Germán a Cacocum, quemando también la Estación de Rey y la de Estrada de la Cuba, lo mismo que la de Levington”.(19)

Entre el 29 de octubre y el primero de noviembre fuerzas del Segundo Frente Oriental “Frank País”, apoyadas por las milicias locales del Movimiento 26 de Julio realizaron sabotajes a las vías férreas en la zona de Marcané, Alto Cedro, Cueto y Guaro. (20)

Estos reportes de operaciones de las fuerzas rebeldes ponen en evidencia la intensidad de la guerra contra los ferrocarriles. Estas guerrillas dislocadas en una extensa zona podían actuar con frecuencia sobre el transporte. Mientras el ejército debía de custodiar cientos de kilómetros de vías férreas que era una tarea colosal. Además en esos momentos los revolucionarios habían pasado a la ofensiva y atacaban cuarteles e interrumpían el transporte por carretera.

De todas formas la protección del Regimiento logró mantener el transporte ferroviario en gran parte de Oriente, hasta los últimos meses de 1958. Pero los sabotajes hacían muy lenta la circulación de los trenes. Era necesario reparar constantemente las vías férreas afectadas por esas acciones. Un ejemplo de esto es que, el 3 de octubre, se iban a trasladar a La Habana, desde Holguín, unos reclutas del servicio militar emergente en tren. La jefatura del Regimiento en un comunicado al Estado Mayor reconoció la difícil situación del ferrocarril: “…pero teniendo en cuenta la demora que está sufriendo este medio de transporte…” se hicieron gestiones con la Fuerza Aérea del Ejército y se enviaron por vía aérea.(21) El 31 de octubre 1958 la aviación del escuadrón de patrulla de Camagüey, en una incursión de bombardeo a la zona de Gibara, informaron por radio que vieron un tren ardiendo en la vía entre Manatí y Victoria de las Tunas.

Las afectaciones a las compañías ferroviarias y otras de transportes por carreteras fueron tales en los últimos meses de 1958 que Fidel, en carta a Orlando Lara Batista, jefe de la Columna 14, del Cuarto Frente, “Simón Bolívar” le hacia el siguiente razonamiento respecto a los impuestos que le cobraban las guerrillas a diferentes empresas;

“No me parece correcto que le cobremos impuestos porque hemos excluido de ellos a los medios de transporte, además, la compañía de ferrocarriles ha sufrido muchos daños. Puedes exponerle que de parte nuestra no hay interés en el cobro de impuestos, por los motivos legales”.(22)

Nada más evidente que el estado de deterioro del ferrocarril que este documento, pues los guerrilleros eran bastantes estrictos en el cobro de estos impuestos. Aunque agregaba en su comunicación a Orlando Lara:

“Solo de una cosa hay que cerciorarse: que no esté actualmente el sistema ferroviario, principalmente la vía del tren central en condiciones de ser reparado rápidamente y utilizado por el enemigo. En vista del bloqueo establecido por nosotros en la Provincia es importante que esas vías no puedan ser utilizadas para abastecimientos”.(23)

La guerra sobre los rieles tuvo su momento culminante con el envío de un tren blindado a Santa Clara que fue capturado por los rebeldes en esa ciudad. Esa es la acción que más se destaca de esa olvida guerra sobre los rieles donde soldados y guerrilleros combatieron con valor. Estamos ante una historia que es necesario escribir.

Notas
1.-Instituto de Historia de Cuba, Fondo Ejército 24-5.1-4.1.8-.10.
2.-Ídem.
3.-Ídem.
4.-Ídem.
5.-Instituto de Historia de Cuba. Fondo: Ejército 24-5.1-5.3.1—41.
6.-Ibídem. 24-5.1-5.2. 5-—52.
7.-Ibídem: 24—6.1—2.2.1—18.
8.-Informe de Cristino Naranjo, del 26 septiembre 1958, a la Comandancia Rebelde de acciones realizadas, en septiembre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana, Cuba.
9.-Andrés Castillo Bernal, Cuando esta guerra se acabe. De las montañas al llano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2000, p. 263 y Comisión de Historia de la Columna 17 Abel Santamaría ,Triángulo de Victorias Columna 17 Abel Santamaría, Casa editorial Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 2008,  p. 222.
10.-Efigenio Ameijeiras Delgado, Más allá de Nosotros, Columna 6 Juan Manuel Ameijeiras, Segundo Frente Oriental “Frank País”, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1984. p. 155.
11.-Informe de Cristino Naranjo del 26 Septiembre 1958, a la Comandancia Rebelde de acciones realizadas, en septiembre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana, Cuba.
12.-Idem.
13.-idem.
14.-idem.
15-.-idem.
16.-Idem.
17.-Informe de Cristino Naranjo a la Comandancia Rebelde, del 13 de octubre de 1958, sobre acciones realizadas en septiembre y parte de octubre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana, Cuba.
18.-Carta de Eduardo Sardiñas a Fidel Castro del 6 de Noviembre de 1958, Oficina de Asuntos Históricos, del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana.
19.-Informe de Cristino Naranjo a la Comandancia Rebelde, del 13 de octubre de 1958, sobre acciones realizadas en septiembre y parte de octubre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana, Cuba.
20.-Comisioón de Historia de la Columna 17 Abel Santamaría,Triángulo de Victorias Columna 17 Abel Santamaría p. Casa editorial Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 2008 p. 222.
21.-Instituto de Historia de Cuba. Fondo: Ejército 24—5.1—5.4.3—18.
22.-Carta de Fidel Castro a Orlando Lara del 14 de noviembre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana. 23.-Idem.

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