Crisis personales, entre el peligro y la oportunidad

Los seres humanos estamos expuestos a presentar diferentes tipos de crisis a lo largo de nuestra existencia. Este concepto es manejado por la Psiquiatría desde hace varios años y está cada vez más presente en el mundo contemporáneo. La complejización del entramado social a la que asistimos cada día, el estrés, las dificultades económicas, la propia naturaleza y el Cambio Climático, son tan solo algunos de los factores que contribuyen a la aparición de situaciones críticas. Pero…¿cuándo se puede decir que una persona está en crisis?

Existen momentos de nuestro ciclo vital que son apacibles y estables, en los que navegamos sin tormentas y todo marcha sin dificultad. También hay momentos en los que aparecen nuevas exigencias y demandas, se necesita entonces una fase de transición, de cambio, para adecuarse a las nuevas circunstancias, dejar atrás una realidad y adaptarse a otra nueva.

En ocasiones los cambios llegan por eventos vitales que se presentan de manera abrupta, sorpresiva, y traen consigo turbulencia emocional, malestar, sensación de que los acontecimientos escapan de nuestro control y no podemos hacer algo para “poner las cosas en su lugar”. Estos cambios (internos o externos) enfrentan a la persona a exigencias que a veces sobrepasan su capacidad de ajustarse a ellos.

En cualquiera de los dos casos es probable que sobrevenga una crisis. Del modo en que la yugulemos dependerá el restablecimiento saludable del equilibrio emocional y que continuemos con una vida satisfactoria o, por el contrario, se produzca un deterioro y nos quedemos estancados en ese momento, a partir del cual nuestra existencia girará en torno al suceso precipitante de la crisis sin conseguir progresar, con afectación de la salud mental.

Estado temporal de trastorno y desorganización

Para Karl A. Eslaikeu, estudioso del tema, una crisis es “un estado temporal de trastorno y desorganización provocado por algún acontecimiento significativo, que se caracteriza por la incapacidad del sujeto para abordar situaciones particulares utilizando los métodos y recursos acostumbrados hasta el momento para la solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo”.

Por su parte Gerald Caplan, psiquiatra estadounidense,  plantea que se trata de “un periodo transicional que representa tanto una oportunidad para el desarrollo de la personalidad como el peligro de una mayor vulnerabilidad al trastorno mental, cuyo desenlace depende, entre otras cosas, de la forma en que se maneje la situación”.

Significados y consecuencias

Crisis personales, entre el peligro y la oportunidad 0Las personas en crisis suelen presentar  algunos de los siguientes síntomas: ideas de minusvalía, de culpa y desamparo, desesperanza, sentimientos de soledad, confusión, desconcierto, pesadumbre, ideas suicidas y homicidas, ansiedad, tristeza, irritabilidad, falta de concentración, falta de impulso, apatía, pérdida de motivaciones, retraimiento social, pérdida del deseo sexual, cansancio, agobio, síntomas físicosy desorganización en el funcionamiento de sus actividades familiares, laborales y sociales.

La crisis se manifiesta por una experiencia de paralización de la continuidad del proceso de la vida. De pronto nos sentimos confusos y solos, el futuro nos parece vacío y el presente congelado.

Es algo que deshabilita, bloquea, impide responder adaptativamente a las demandas del entorno. Se caracteriza, además, por el potencial para obtener un resultado positivo o negativo, “para bien o para mal”. Tal vez sea por esta razón que la idea de crisis tiene dos significados: peligro y oportunidad, ya que se puede considerar como un estado de desequilibrio pero también como un momento en el que las personas tienen la oportunidad de crecer, madurar y capacitarse para manejar problemas de su existencia.

El significado depende, en última instancia, de la forma en que se enfoque la situación. En nuestra vida cotidiana no podemos negar la presencia de dificultades en distintas áreas. Ante esta configuración algunas personas crean un  ambiente de desesperanza en el que se asume que esas dificultades son catastróficas y no tienen solución. Sin embargo, otro grupo de personas enfrentan las mismas situacionesa manera de retos, desafíos, las afrontan de forma emprendedora y con esperanza hacia el futuro.

Día y noche, blanco y negro, marea alta y marea baja, el contraste nunca está tan marcado como en una situación de crisis.

Las crisis pueden ser de dos tipos: del desarrollo o circunstanciales

Crisis personales, entre el peligro y la oportunidad 1Las crisis del desarrollo o normativas son más predecibles y sobrevienen cuando una persona va cumpliendo etapas en su vida desde la niñez hasta la senectud. De manera global son las siguientes: crisis del nacimiento e infancia, de la pubertad y adolescencia, de la primera juventud, de la edad media de la vida y de la tercera edad.

Las crisis circunstanciales son inesperadas, imprevisibles, muchas veces accidentales, y dependen sobre todo de factores ambientales. Por ejemplo: separación, divorcio, fallecimiento de un ser querido, enfermedades, desempleo, trabajo nuevo, fracaso económico, violaciones, abuso sexual, problemas con la vivienda, catástrofes naturales y accidentes, entre otros.

En uno u otro tipo se produce un estado de vulnerabilidad. Al sentirse el sujeto al límite de sus capacidades para resolver la situación y evitar las funestas consecuencias (reales o imaginadas), los sentimientos más probables serán la impotencia y la indefensión. Estando impotente e indefensa la persona se tornará receptiva a la ayuda que el medio le brinde, estará abierta a recibir sugerencias o alternativas que les faciliten sobreponerse y resolver la situación conflicto. Es este un momento crucial que se puede convertir en un punto de cambio y crecimiento para la persona, por muy difícil que parezca.

Si te sientes en crisis busca ayuda profesional. Los psiquiatras tenemos la responsabilidad profesional y el compromiso social o simplemente humano de ayudar a quien en un momento determinado es incapaz de ayudarse asimismo.

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