Autoconocimiento
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El necesario camino del autoconocimiento

El ser humano necesita conocer al mundo y a las personas que le rodean para poder interactuar con ellos de una manera gratificante. Desde su nacimiento comienza a descubrir dónde están las amenazas y dónde las fuentes de apoyo y seguridad; lo que duele y lo que place; la luz y la oscuridad. Comienza a conocer su entorno, la curiosidad natural le lleva a descubrir ciertas “verdades”, pero todo eso es insuficiente si no es capaz de conocerse a sí mismo.

En la “escuela de la vida” cada momento es un aprendizaje, se atraviesan diversas situaciones que en el instante en que se viven, con frecuencia, se catalogan de buenas o malas, negativas o positivas, favorables o desfavorables. Estas son etiquetas que suelen usar las personas ante hechos que, en la mayoría de las oportunidades, han dependido de sus propias decisiones y actuaciones.

Es habitual especular ante una situación que resulta impactante y desfavorable: “si las cosas hubieran sido de otra manera”, “por qué me tiene que suceder esto a mí”,  “tenía que haberlo previsto”, “cómo no lo vi venir”. Y hasta se dicen frases más expresivas y enfáticas: “Pero… ¿por qué, por qué?”.

Que alguien responda así alguna vez ante algo que le sea significativo puede suceder sin la mayor importancia, pero si lo hace con frecuencia debe pensar con seriedad en cambiar su repertorio de respuestas ante los acontecimientos de la vida.

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Muchas veces se pierde tiempo buscando las causas de lo sucedido en el exterior cuando realmente están en el interior, es decir, “dentro” de la propia persona. Es de vital importancia saber discernir entre el mundo que nos rodea y el yo. Cuando las cosas suceden de la forma descrita, por lo general, la persona no tiene un verdadero conocimiento de sí misma.

El autoconocimiento nos permite darnos cuenta que nada externo está aislado de nosotros, de nuestro interior; siendo responsables muchas veces de nuestra desdicha o nuestra felicidad. Por lo general lo exterior refleja lo interior (aunque no siempre).

Si logramos saber quiénes somos, cómo somos, qué queremos, dónde estamos y hacia dónde vamos, puede que las cosas salgan de otra manera o que sepamos evaluarlas en su justa medida a partir de nuestros recursos personales.

Se le atribuye al célebre escritor inglés William Shakespeare la siguiente frase: “De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”. El pensador hindú Krishnamurti escribió: “El conocimiento de uno mismo es la base para la liberación total del ser humano y para el desarrollo de una nueva sociedad”.

Por su parte, Ludwig Josef Johann Wittgenstein, filósofo, ingeniero  y lingüista austríaco, nos dejó esta premisa: “Cuanto más conoces de ti mismo más puedes relacionarte con los demás desde una posición de confianza, fortaleza y seguridad”.

AutoconocimientoAlgunas definiciones de autoconocimiento

– “Es el proceso reflexivo, y su resultado, por el cual la persona adquiere noción de su yo y de sus propias cualidades y características. Como todo proceso, puede ser desglosado en diversas fases: autopercepción, auto-observación, memoria autobiográfica, autoestima, autoaceptación”.

– “Es el concepto que cada uno tiene de sí mismo e implica conocer mejor nuestro ser, carácter, fortalezas, actitudes, valores, gustos y disgustos. Construir sentidos acerca de nosotros mismos, de las demás personas y del mundo en que vivimos”.

– “Es conocer las partes que componen el yo, qué es lo que queremos, nuestras necesidades y habilidades; implica saber el cómo actuamos y sentimos, y por qué lo hacemos de esa forma”.

– “Conocerse es el soporte y el motor de la identidad y de la autonomía. Captar mejor nuestro ser, personalidad, fortalezas, debilidades, actitudes, valores, aficiones; construir sentidos acerca de nosotros mismos, de las demás personas y del mundo que compartimos. Conocerse no es solo mirar hacia dentro, sino que también es saber de qué redes sociales se forma parte, con qué recursos personales y sociales contamos para celebrar la vida y para afrontar los momentos de adversidad. En definitiva, saber qué se quiere en la vida e identificar los recursos personales con que se cuenta para lograrlo”.

Tengo aquí en mi mesa otras muchas conceptualizaciones del término, todas muy similares, y no es mi intención revisar exhaustivamente todas las definiciones y conceptos. Eso sí, me gustaría que tengas claro que conocerte mejor puede ayudarte a cambiar tu vida y mejorar tu existencia.

El autoconocimiento implica aceptar el hecho de que tú eres tú, con tu propia personalidad y tus propias cualidades que te hacen único. Cuanto más te conozcas y te aceptes, más fácil te será alcanzar una vida feliz.

Recuerda siempre que no eres lo que otros piensan de ti. Te insisto en esto porque no es infrecuente que alguien actúe y se proyecte como lo desean o esperan los demás. Esto es lo que se llama condicionamiento social. A lo largo de tu vida las influencias de tus padres, amigos y compañeros de estudio y de trabajo han influido en la forma en que ves el mundo y como te ves a ti mismo. Esto es parte de la naturaleza humana, pero para vivir una vida satisfactoria debes dejar a un lado el condicionamiento social y entrar en contacto con tu auténtico yo.

El autoconocimiento está basado en aprender a querernos y a conocernos a nosotros mismos. Es el conocimiento propio; supone la madurez de reconocer nuestros puntos fuertes y puntos débiles, saber apoyarse en los primeros para lidiar con los segundos.

De las diversas fases de este proceso, así como algunas sugerencias y técnicas para que las puedas utilizar en función de tu autoconocimiento te comentaré en próximos encuentros entre El Psiquiatra y tú.

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