Playa Girón, Abel Diéguez
Abel Ramón Diéguez Peña rememora su participación en los combates de Playa Girón. Foto: Carlos Rodríguez

Playa Girón, recuerdos de una victoria (+ Audio)

Llegó antes de la hora señalada, para él compartir sus experiencias es como una misión especial para que los jóvenes asuman el coraje de enfrentar las batallas por librar, como los de su generación, como él que volvería sin titubear a Playa Girón.

Abel Ramón Diéguez Peña a sus 82 años recuerda con claridad las horas en las que combatió en Girón como miembro de la Compañía de Combate de la Policía Nacional Revolucionaria, horas en las que vio morir compañeros, el horror de la guerra y el sacrificio de una generación por sus ideales.

Diéguez desde los 16 años se unió al Movimiento 26 de Julio cuando su padre fundó una célula; fue amenazado de muerte y perseguido por los esbirros, que lo llevó a subir a la Sierra Maestra y unirse al Ejército Rebelde. Luego del triunfo revolucionario le es encomendado formar parte de la PNR en Holguín, de la cual es fundador.

¿Cómo llega a Girón?

Cuenta que en 1960 estando en la Habana como policía pasa a la Compañía de Combate, y tras los bombardeos del 15 de abril de 1961, recibe la orden y el pertrecho necesario para entrar en batalla en cualquier momento. Fidel declara el día 16 el carácter socialista de la Revolución en el entierro de las víctimas de los bombarderos a los aeropuertos, “estábamos preparados pero no habíamos recibido ninguna orden.

“El 18 por la mañana salimos para Playa Girón, al anochecer habíamos llegado al Central Australia donde estaba el puesto de mando, Fidel no estaba, yo pregunté y decían que había salido para La Habana porque supuestamente los americanos iban a invadir por Pinar del Río, pero por la madrugada ya estaba de regreso.

“Esa noche nos mandaron avanzar y acercarnos lo más posible a Playa Girón”.

Ya se había liberado Playa Larga y los mercenarios se habían concentrado en Playa Girón. Estaban buscando resistir  72 horas para recibir la ayuda de los americanos, ya existía un gobierno provisional en los Estados Unidos y desde la costa se observaban los destructores.

“Pensaron que esto era un paseo y por supuesto, no fue así. Nos costó bastante, pero logramos la victoria”.

“Al amanecer del 19 de abril, un avión pilotado por un norteamericano dispara; acto seguido, es derribado por la artillería cubana”, detalla Diéguez.

“Desde temprano, empezamos a recibir metrallas. Nosotros prácticamente sin disparar”. Su compañía, dirigida por el capitán Sotomayor, iba por la parte de la ciénaga, por una carretera nueva que se había construido; otra compañía iba por la parte derecha, la del mar.

“Nos decían que había cocodrilos y caimanes, por lo que había que estar alerta. Tuvimos un fuego completo. Yo estaba debajo de unos troncos, cerca de unas casitas abandonadas. Tenía la boca agrietada por la pólvora; había un tanque de agua lleno de cangrejos, los apartamos y ahí mismo nos pegamos a beber.

“Estuvimos un rato tranquilos y de momento, volvió el combate. Nos mandaron a avanzar detrás de los tres tanques Sherman que llegaron. El primero lo fulminaron. La orden de Fidel era atacar por sorpresa. Un momento muy difícil fue cuando nos quemaron los tanques y uno de los jefes cae abatido, como a 30 metros de mí”.

“Pasadas las 4.00 p.m., nos dicen que se habían rendido los mercenarios. Esa noche nos quedamos en el pueblecito. Teníamos mucho agotamiento, dos días sin dormir. Lo primero que hice en la madrugada fue ir a la playa y lavarme la cara y los pies inflamados.

“En el último parte se informó que la invasión preparada por el imperialismo norteamericano y apoyada por gobiernos títeres había sido aniquilada en menos de 72 horas”.

Playa Girón, Abel Diéguez
Diéguez siempre está dispuesto a compartir sus experiencias. Foto: Carlos Rodríguez Rubio
¿Cuál fue el momento más doloroso de Girón?

“El momento más doloroso no fue en Girón, sino en La Habana, cuando llegamos a la Comandancia de la Policía y estaban cantidad de familiares buscando a sus hijos. Aquello fue triste. Mi mamá fue a La Habana a buscarme, yo solo tenía 19 años. Por suerte estaba vivo y pude contar la historia. Hubo muchos compañeros que no. Más de 30 muertos y más de 70 heridos. Fue un combate prácticamente suicida”.

¿Terminó la lucha en Girón?

“Después  participé en la lucha contra bandidos en la provincia de Pinar del Río: En el año 1968 por un accidente de salud tengo que dejar la Policía, estudié técnico en ortopedia y luego trabajé 25 años como productor de la televisión, estuve en 25 tribunas con Fidel, por eso les digo que la historia sigue”.

Diéguez fue uno de los 98 holguineros que combatieron en Playa Girón, vio morir compañeros, pero también vio cómo los mercenarios se retiraban y Cuba ganaba la batalla por el Socialismo.

Él siempre está dispuesto a compartir sus experiencias, disfruta narrar sus hazañas, baja el tono cuando cuenta sobre la muerte de compañeros, no vive ajeno a la realidad y aún así, confiesa que volvería a la Sierra Maestra, a Playa Girón, por Cuba.

Carlos Rodríguez Rubio
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