En el mundo contemporáneo, donde las demandas y el estrés diarios pueden desencadenar una amplia gama de reacciones emocionales, es más importante que nunca entender y desarrollar habilidades para regular las mismas. Como psiquiatra considero clave enfatizar en el tema para mejorar nuestra calidad de vida. Hoy exploraremos qué son las emociones, qué es la regulación emocional y cómo esta puede beneficiar a las personas de manera significativa.
Uno de los motivos frecuentes de consulta es este: «Quiero dejar de experimentar esto que estoy sintiendo, me hace mal». Tus amigos y familiares a menudo te pueden decir cosas como: «Si tienes ansiedad, respira». «Haz otra cosa». «Intenta no pensar en eso». En algunos casos también se recurre a la automedicación. El problema es que podemos caer en una trampa: centrar la vida en dejar de sentir puede acabar atrapándonos en una vida sin sentido.
La estafa de organizar tu vida para no sentir
Imagínate un barco en el océano. Aparece una ola detrás de otra, moviéndolo constantemente. El barco, sin dirección, se centra únicamente en que las olas no lo tumben. Pero un barco siempre va a estar en el mar, en contacto con el agua. Si no tiene rumbo, su misión acaba siendo resistir las olas. Tú eres ese barco, y las olas son las situaciones de la vida.
Uno puede elegir un destino, una dirección, y empezar a navegar con un propósito. En ese caso, seguirá en contacto con las olas, pero aunque aparezcan momentos de desconcierto o lleguen olas muy grandes, sabrá hacia dónde se dirige. Puedes elegir estar pendiente de las tempestades que te llegan o puedes elegir un destino y dirigirte hacia él. Si te centras en dejar de sentir corres el riesgo de convertir el dejar de sentir en tu objetivo vital.
En algún momento vas a tener que decidir si quieres existir para evitar ciertas sensaciones o para construir algo que tenga sentido para ti. Esa decisión se puede evaluar en el día a día con una pregunta: ¿Esta acción que estoy tomando ahora me sirve para evitar una sensación o me sirve para acercarme a la vida que quiero? La respuesta te permitirá ver hacia dónde estás dirigiendo tus acciones.
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Es una pregunta difícil, al principio cuesta sostenerla, a corto plazo puede implicar sentir emociones desagradables, pero a mediano y largo plazo suele acercarte a una vida que realmente merezca la pena.
¿Qué son las emociones?
Las emociones son respuestas naturales de nuestro organismo a experiencias significativas en nuestra vida. Una emoción es una reacción que experimentamos las personas en respuesta a un estímulo, evento o situación. Es un fenómeno psicológico y fisiológico que se manifiesta en la conducta, en las percepciones corporales y en la conciencia, como reacción adaptativa ante un estímulo importante. Es un impulso que genera una tendencia a la acción. Las emociones se pueden clasificar en básicas (alegría, tristeza, sorpresa, miedo, ira, asco) o complejas (orgullo, culpa, satisfacción, decepción, gratitud, optimismo, etc.). Ellas nos permiten interactuar con el mundo que nos rodea y expresar lo que sentimos, son una parte natural de la experiencia humana y no se pueden eliminar completamente.

Debes tener en cuenta que las emociones son estados transitorios (es decir, no duran para siempre). Cada emoción conlleva un gasto energético, por lo cual nuestro organismo siempre tiende a volver a un estado de equilibrio. Este es el proceso automático de autorregulación. Sin darnos cuenta, nuestro organismo siempre se está autorregulando. Es por esto que cuando nos enojamos o pasamos un mal rato somos capaces de sentirnos mucho mejor con tan solo dejar pasar un periodo de tiempo.
Otro aspecto importante es que cada emoción genera en nosotros una reacción, y esa reacción puede disminuir o aumentar la intensidad de la emoción. Por ejemplo, en algunos casos la ansiedad que sentimos antes de un examen o evaluación nos moviliza a estudiar y prepararnos. Al sentirnos cada vez más preparados la ansiedad disminuye. Esta es otra manera automática de regular nuestras emociones. La mayoría de las veces no nos damos cuenta de la manera en la que nuestras reacciones regulan nuestras emociones.
¿Qué es la regulación emocional?
El término se refiere a la capacidad de reconocer, comprender y manejar nuestras emociones con el fin de adaptarnos a las demandas del día a día, cumplir metas, y mantener el bienestar. Esto implica identificar nuestros patrones emocionales y desarrollar estrategias para manejarlos de manera efectiva. La regulación emocional no es una habilidad innata, sino que se puede aprender y desarrollar con práctica y dedicación. Por ejemplo, si nos sentimos extremadamente enojados podemos reducir la intensidad de la rabia para evitar reacciones excesivas o desproporcionadas. Hablamos del proceso a través del cual influenciamos la intensidad y duración de una emoción con el fin de potenciar nuestro bienestar y alcanzar metas.
Regular nuestras emociones ofrece una serie de beneficios significativos:
- Reducción del estrés y la ansiedad: se reducen la frecuencia y la intensidad de los episodios de ansiedad y estrés.
- Mejora la calidad del sueño: te ayuda a dormir mejor y sentirte más descansado y rejuvenecido.
- Fortalecimiento de las relaciones interpersonales: puedes comunicarte con los demás de manera más efectiva y respetuosa.
- Incremento en la motivación y confianza personal: te permite enfocarte en tus objetivos y alcanzarlos con éxito.
- Mayor resiliencia: puedes enfrentar los obstáculos de la existencia con más fuerza y determinación.
Para regular tus emociones ten en cuenta:
- Reconoce tus emociones: identifica cómo te sientes en cada momento.
- No reprimas tus emociones: algunos intentan ignorar lo que sienten, ello puede aumentar la intensidad de las emociones.
- Practica técnicas reguladoras: incorpora mindfulness, respiración profunda, relajación y ejercicio físico en tu rutina diaria.
La Regulación Emocional es una habilidad fundamental para vivir de forma más equilibrada y feliz, con ella puedes mejorar la calidad de tu vida, fortalecer tus relaciones interpersonales y alcanzar tus objetivos con éxito. Recuerda que es un proceso continuo que requiere práctica y dedicación para ser efectivo. En nuestro próximo encuentro entre El Psiquiatra y Tú te compartiré algunas técnicas o recursos para lograr Regulación Emocional.
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