La forma en que enfrentamos el inicio de un nuevo año puede marcar la calidad de nuestro equilibrio emocional durante los meses posteriores. Las expectativas, el ruido social y la presión por empezar bien pueden convertirse en fuente de estrés si no se abordan desde un marco realista y centrado en la evidencia. En este artículo pretendo ofrecerte estrategias prácticas para iniciar 2026 con armonía y recursos para afrontar los desafíos que puedan surgir, también te comentaré sobre aspectos claves de la salud mental y qué acciones podemos emprender para fortalecerla en este nuevo año.
La importancia de cuidar nuestra salud mental nunca ha sido tan evidente, el mundo actual ofrece escenarios cada vez más complejos. Los cubanos estamos viviendo en un contexto muy precario, con muchas dificultades económicas, escasez, inflación, falta de medicamentos indispensables, apagones, problemas en el abasto de agua, en fin, para no alargar, tenemos dificultades de todo tipo que hacen que la cotidianidad sea cada vez más agobiante. Desde luego, eso impacta de manera negativa en nuestra estabilidad emocional y calidad de vida.
¿Qué es la salud mental?
La salud mental influye en cómo pensamos, sentimos y actuamos. No es simplemente la ausencia de trastornos mentales, es un estado en el que las personas se sienten capaces de afrontar las dificultades de la vida, mantener relaciones satisfactorias, trabajar con productividad y disfrutar de actividades que les aporten sentido y alegría. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como «un estado de bienestar en el cual cada individuo realiza su potencial, puede hacer frente a las tensiones normales de la vida, trabajar de manera productiva y contribuir a su comunidad». Por tanto requiere cuidado y atención permanente.
La salud mental se compone de varios elementos que interactúan entre sí. Conocerlos nos ayuda a entender cuáles aspectos debemos mejorar para mantenernos equilibrados emocionalmente.

- Emociones y sentimientos: La capacidad de gestionar nuestras emociones, como la alegría, tristeza, ira o miedo, y expresarlas de manera saludable.
- Pensamientos y creencias: Los patrones de pensamiento influyen en cómo interpretamos las situaciones y en nuestra autoestima.
- Relaciones sociales: La calidad de nuestras relaciones con familia, amigos, trabajo y comunidad impacta significativamente en nuestro bienestar emocional.
- Capacidad de afrontamiento: La habilidad para manejar el estrés, la adversidad y los cambios de manera adaptativa.
- Sentido de propósito: Tener metas, valores claros y un sentido de pertenencia contribuye a una vida plena y satisfactoria.
A continuación comparto algunas recomendaciones que pueden ayudarte a fortalecer tu salud mental:
1. Practica el autocuidado diario
Dedica tiempo a actividades que te reconforten y te hagan sentir bien, como caminar, leer, escuchar música o practicar algún hobbie. El autocuidado ayuda a reducir el estrés y a mantenerte estable, es fundamental para una buena salud física y emocional. Consiste en dedicar tiempo y atención a actividades que promuevan tu bienestar, prevengan el agotamiento y te permitan afrontar las responsabilidades con mayor claridad y energía.
Algunas formas de practicarlo incluyen: dormir lo suficiente, mantener una alimentación equilibrada, realizar ejercicio regularmente, evitar el exceso de compromisos que puedan generar agotamiento, mantener una buena higiene personal, crear momentos de tranquilidad y reflexión, desconectarte de la tecnología por ciertos períodos y permitirte descansar sin culpa.
2. Mantén relaciones sociales saludables
El contacto con familiares, amigos y nuestra comunidad es fundamental. Fomenta relaciones de apoyo, comparte tus sentimientos y busca ayuda cuando la necesites. Las conexiones humanas protegen contra la soledad y la depresión, aportan soporte, comprensión y sentido de pertenencia, esenciales para afrontar los desafíos de la existencia humana.
Para lograrlo es importante cultivar habilidades de comunicación efectiva, escuchar activamente y expresar nuestras emociones de manera respetuosa y sincera. También implica establecer límites saludables, aprender a decir no cuando es necesario y respetar los límites de los demás. Fomentar relaciones basadas en la confianza, el respeto mutuo y la empatía contribuye a fortalecer los vínculos y a reducir sentimientos de soledad o aislamiento.
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3. Gestiona el estrés de manera efectiva
Aprende técnicas de respiración profunda, relajación, mindfulness, meditación o yoga. Practicar respiraciones abdominales lentas y profundas ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, reduciendo la ansiedad. La meditación mindfulness consiste en dedicar unos minutos al día para centrar la atención en el presente, lo que ayuda a disminuir pensamientos negativos y la sensación de agobio.
Por su parte, la actividad física libera endorfinas, neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés. No es necesario hacer ejercicio intenso: caminatas, yoga, natación o bailes son excelentes opciones. De otro lado, la organización y gestión del tiempo es un principio básico, en tal sentido es necesario priorizar tareas, identificar lo más importante o urgente, y delegar o posponer lo menos relevante. Para ayudarte en la planificación te sugiero utilizar agendas o aplicaciones para organizar actividades y evitar tensiones de última hora.
Gestionar el estrés de manera efectiva no significa eliminarlo por completo, sino aprender a enfrentarlo y reducir su impacto negativo. Cuando el mismo se vuelve abrumador, persistente o interfiere en la vida diaria, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental.
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4. Cuida tu cuerpo
Una alimentación equilibrada, ejercicio regular y suficiente descanso influyen positivamente en tu estado emocional. La salud física y mental están estrechamente relacionadas. Nuestro cuerpo es nuestro templo, cuidarlo es primordial para estar saludables, activos y plenos.
La actividad física ayuda a fortalecer músculos, mejorar la circulación y mantener un peso prudente. Encuentra una rutina que disfrutes, ya sea caminar, correr, nadar. Realiza ejercicios al menos tres o cuatro veces por semana. La hidratación adecuada es otro punto importante. El agua es indispensable para el correcto funcionamiento de todos los órganos y sistemas del cuerpo. Bebe al menos ocho vasos de agua al día, y aumenta la ingesta si realizas actividad física intensa o si hace calor. Ten presente que el descanso es fundamental para la recuperación de cuerpo y mente. Intenta dormir ocho horas cada noche y establece horarios regulares para acostarte y levantarte. Un sueño de calidad mejora tu sistema inmunológico y tu estado de ánimo.
El bienestar emocional también forma parte del cuidado del cuerpo. Dedica tiempo a actividades que te relajen y te hagan feliz, como la meditación, la lectura, escuchar música, pasear por lugares agradables, o pasar tiempo con seres queridos.
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5. Estilo de vida saludable
Otro punto a priorizar es evitar hábitos nocivos. Reduce o elimina el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias perjudiciales, ya que pueden afectar tu salud a corto, mediano y largo plazo. Está demostrado que el consumo de alcohol, cafeína y otras drogas empeora el estrés y generan estados de ansiedad y depresión.
Cuidar tu cuerpo requiere compromiso y constancia, pero los beneficios son enormes: mayor energía, mejor estado de ánimo, prevención de enfermedades y una vida más larga y de calidad. Recuerda que cada pequeño paso cuenta en el camino hacia un estilo de vida saludable.
6. Practica la gratitud y el pensamiento positivo
Dedica unos minutos al día a reconocer lo bueno que tienes y a enfocarte en aspectos positivos. Esto ayuda a mejorar la perspectiva y a reducir pensamientos negativos.
7. Busca ayuda profesional si la necesitas
Si experimentas síntomas persistentes de ansiedad, tristeza, estrés o dificultades para afrontar la vida, no dudes en acudir a un especialista que pueda ofrecerte estrategias personalizadas y apoyo emocional. La psicoterapia, la medicación o una combinación de ambas pueden ser muy efectivas.
8. Establece metas y busca un sentido
Encuentra actividades que te den propósito y sentido, ya sea a través del trabajo, voluntariado, hobbies, entretenimiento, o relaciones significativas. Tener un propósito ayuda a mantener la motivación y la resiliencia.
9. Practica la autocompasión
La autocompasión es una forma de inteligencia emocional que consiste en comprenderse y ser amable con uno mismo ante cualquier error o fallo que cometamos. Es el deseo de calmar nuestro sufrimiento, en contraposición a castigarnos. Significa reconocer los propios logros y aceptar las limitaciones.
Incorporar estos pequeños hábitos en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en tu bienestar general, ayudándote a mantenerte en equilibrio, resistente y con motivación para afrontar los desafíos cotidianos. Mejorar nuestra salud mental en 2026 es un compromiso que requiere atención consciente y acciones cotidianas.

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