Lucía Iñiguez, entre la mujer, la madre y la mambisa

No vamos tras libros y documentos para rememorar a una de las grandes figuras femeninas de las guerras de independencia: Lucía Íñiguez Landín. Tocamos en la memoria de una ferviente estudiosa del pasado de esa mujer deslumbrante.

En 1971‚ un año en que se iniciaban profundas transformaciones en la sociedad cubana‚ nacía Maricelis Torres Guerrero, en Fray Benito, un pequeño poblado del Norte del Oriente de Cuba. Hija de un matrimonio formado por dos maestros de la escuela Primaria de la localidad. Un trágico acontecimiento lo cambio todo.

Maricelis estudió en Holguín la enseñanza media. Al terminar‚ matriculó Historia en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, donde se graduó en 1994. De sus años universitarios nos confesó en esta conversación.

Maricelis, una vez graduada en 1994, fue ubicada en el Museo Casa Natal de Calixto García en la ciudad de Holguín. Este fue uno de los héroes de las guerras de independencia de la Mayor de Las Antillas. Conocemos de sus estudios sobre la madre del General Calixto García y me surgen varias interrogantes.

¿Cómo llegaste a la figura de Lucía Íñiguez Landín?

-En el año 2002 presenté un proyecto de investigación que nos permitiera profundizar en la biografía de Lucía, Isabel Vélez Cabrera, esposa de Calixto; de los hijos del patriota que participaron en la contienda de 1895: Carlos, Justo, Calixto Enamorado y Raimundo, hubo un primer capítulo de indagación sobre las familias García González y Landín Moreno para conocer sobre los orígenes nacionales y la posición económica. El epígrafe dedicado a la patriota holguinera, reveló su verdadero carácter y naturaleza, muy contraria a una madre obcecada en sobreproteger a un hijo. Lucía, compartió la idea de la independencia con todos los cubanos, apoyó a Calixto porque más que su hijo, luego de iniciada la contienda, era su compatriota.

Debo confesar que en mi condición de historiadora, tardé algunos años para reconciliarme con la patriota holguinera. Téngase en cuenta que el enfoque historiográfico, utilizado por Juan José Casasús, biógrafo de Calixto García, fue contraproducente respecto a que me parecía injusto que el autor esquivara a Isabel Vélez Cabrera, digna compañera de Calixto y madre de dos héroes, en la construcción biográfica del General holguinero; es Lucía la que siempre lo acompaña en el binomio gráfico.

Pero además, Casasús, sobredimensiona el enfoque maternal en la relación de Lucía con Calixto, a través de las constantes expresiones de: “mamita Cía, “la amantísima madre” o “la “madre en sus constantes desvelos” que en mi inexperiencia y desconocimiento de aquel entonces sobre esta figura, me hacía cuestionar cuanto había de patriota o madre sobreprotectora en favor de un hijo; Casasús no trata con claridad los fundamentos patrióticos en la actuación de Lucía que la conducen a la manigua en octubre de 1868.

¿Cómo valoras la figura de Lucía en toda su dimensión?

-La mujer en el Nuevo Mundo precisó dar solución a situaciones cotidianas, administrar y reproducir el ámbito doméstico en condiciones distintas; las mujeres contribuyeron al nacimiento de una cultura mestiza en su totalidad, realidad que fomenta en ellas un sentido de autonomía y resistencia, heredado de generación en generación para conformar un modo de actuación que las distingue del Viejo Continente. Es la mujer común que deja atrás el esquema patriarcal. En la tierra nueva construye la casa junto al marido, crea recetas con lo conocido y lo autóctono, administra el hogar cuando el marido se ausenta; toman distancia del mundo anterior.

Lucía Íñiguez Landín es portadora de esta herencia de autodeterminación que‚ en el plano político, destaca el papel de la mujer en las luchas emancipadoras. Acreedora de un espíritu de independencia, se distanció de los prejuicios morales de su época. Físicamente bella y distinguida, poseía inteligencia, autonomía económica y carisma personal, atributos que le permitieron superar obstáculos, dentro y fuera de la Isla, en aras de preservar la integridad de su familia y de militar activamente en la causa independentista.

¿Cómo caracteriza a los antepasados de Lucía? ¿Tenían viejo arraigo en esta zona? ¿Eran personas solventes o ricas?

-Lucía no tuvo un hogar armónico, emocionalmente hablando, sus padres se casaron por poder en Santiago de Cuba porque Miguel Íñiguez alegó que estaba muy atareado en sus negocios para abandonarlos y participar en su propio casorio con Mercedes. Entonces esta viajó a Holguín, acompañada por su hermana Rosario.

La motivación principal del matrimonio Íñiguez Landín seguramente fue el incentivo económico, pues Mercedes tenía bienes de fortuna; aquí en la localidad, realizó actividades fundamentalmente de compraventa de tabaco, colgadizos y esclavos. El padre, Miguel Íñiguez, fue todo un personaje errático en los negocios y oportunista en la política. En múltiples ocasiones fue buscado por la justicia: era reincidente en sus obligaciones de hacer, al no pagar las deudas que contraía. Para justificar su actitud, alegaba que se le había perdido el dinero, o que se le había echado a perder el tabaco o que un pirata lo había asaltado, el caso es que cuando lo buscaban en Holguín, marchaba a Jiguaní, si lo buscaban en esta, marchaba a Santiago de Cuba.

No obstante, es interesante mencionar que con estos antecedentes, ocupó cargos en Jiguaní, luego de la revuelta constitucional de 1836, como Escribano Público y más tarde como Alcalde Ordinario entre los años 1844 a 1845, su permanencia en el gobierno, le permitió agenciarse un importante patrimonio agrario, ascendente a $21.187.00, que dejó intestado a su muerte en 1847; quizás por su vida itinerante.

Sobre las propiedades de Lucía ¿fueron adquiridas por herencia o ella las agregó a la herencia?

-Desde la niñez, su existencia transcurre en un medio marcadamente influenciado por la actividad mercantil, viviendo entre la ciudad de Holguín y Jiguaní, donde tenía el grueso de las propiedades agrarias; estaba dotada de habilidades para la administración de estos bienes, entre los que podemos mencionar: potreros, haciendas, casa, tejar, colgadizos, esclavos, ganado, entre otras propiedades, administradas con sagacidad y mano dura. No vaciló en enfrentar a su madre Mercedes Landín Moreno por la división de la herencia paterna.

¿Cómo fueron sus relaciones con Don Calixto García de Luna Izquierdo?

-Los desatinos paternos perjudicaron la relación de Lucía con su padre Miguel; luego de su matrimonio con Ramón en 1835, la joven encontró seguridad en el hogar de su suegro: el comerciante español Don Calixto García de Luna Izquierdo, radicado en Holguín desde 1823.

García de Luna apoyó el movimiento constitucional de 1836; el anciano comerciante sufrió prisión‚ pues encabezó la lista de constitucionalistas temerarios, liberales y de cuidado‚ cuestión que debió simpatizar a Lucía y favorecer su determinación posterior de dar a luz en su casa y nombrar a su primer hijo varón Calixto. Estamos convencidos de que si Lucía no hubiera congeniado con su suegro, nada ni nadie la hubieran podido convencer de perpetuar este nombre en su sucesor.

¿Qué se sabe de su vida en Jiguaní?

-En esta jurisdicción, vivía en una casa situada al centro de la cuadra, frente a la plaza principal, en la esquina continua se encontraba la bodega que administraba el esposo. En esta región fue dueña de varias propiedades agrarias, entre otras pertenencias; su estancia en Jiguaní debió estar condicionada por intereses económicos que la relacionaron con importantes familias de la comarca. Pudiéramos mencionar que‚ en la esquina del frente‚ estaba la casa de Donato Mármol, de ahí la relación con el joven holguinero en los preparativos de la guerra del 68. Calixto debió cimentar una relación más estrecha en este lugar porque siendo un niño se estableció allí, creando lazos de pertenencia con esta tierra. Aunque nunca dejó de enorgullecerse de haber nacido entre el Marañón y El Jigüe, considero acertada la denominación de: “héroe holguinero jiguanicero”.

El matrimonio de Lucía y Ramón es asunto muy discutido. ¿Cuál es tu criterio sobre Ramón como esposo?

-En más de una ocasión, la holguinera, quien tampoco tuvo un matrimonio feliz como su madre, declaró legalmente que estaba separada de su esposo por razones que se reservaba; con el objetivo de esclarecer en los Protocolos Notariales, lo que en materia de propiedades le pertenecía‚ esta independencia económica la defendió, enfrentando los valores morales de aquella sociedad para salvaguardar su libertad individual. Al contraer matrimonio en 1835, solo aportó belleza y la ropa de su uso, contrario a Ramón‚ que tributó $3 500.00 en efectivo.

Cuando el 14 de febrero de 1854 dictó su primer testamento afirmaba su condición de esposa separada desde 1842, situación sorprendente porque en ese año nació su hija Leonor, en 1845 Rosario y en 1855 Nicolás; además, en el documento nombró como albacea de primera instancia a Ramón y de segunda instancia a su madre Mercedes Landín; o sea, que la querella por la división de bienes no las enemistó.

¿Era Ramón persona tan opacada como‚ en ocasiones, se le reconoce?

-Si bien en este primer testamento, Lucía denota confianza en Ramón para en caso de muerte encauzar los negocios, en el año 1867 le da poder a su hijo Calixto para que hiciera la reclamación legal de los bienes de ella que estaban en manos de Ramón, pidiendo así se llevaran a cabo todas las tercerías y con todos los agravantes que esto trajera consigo, con la finalidad de recuperarlas. Algo debió molestar a la patricia para que tomara esta decisión tan radical‚ pero no parece haber sido un rompimiento definitivo ya que al año siguiente, Ramón fue arrastrado a la manigua junto a los suyos.

¿Por qué crees que la figura de Ramón no es tan atendible en la biografía sobre Calixto García?

-La figura de Ramón no destaca en la biografía del General Calixto, algo en su temperamento debió empañar su actuación personal. En nuestro estudio de 2002 pudimos recopilar información en la que este comerciante fungió como apoderado en varios casos judiciales, lo que indica que tenía credibilidad en la localidad; sin embargo, los testimonios que recoge Casasús lo conducen a afirmar que era un hombre mediocre. Nos preguntamos, ¿este criterio tendrá un fundamento político?, ¿las virtudes morales de Lucía lo ensombrecieron o su conducta particular le ganó el rechazo familiar? Es difícil llegar a una conclusión. Llama la atención que‚ cuando en 1884 Ramón muere en La Habana, Carlos García Vélez cuenta en sus memorias que él vio a su padre, Calixto García, caminar por la casa con lágrimas en los ojos; el comentario refleja, cierta sorpresa por la tristeza que causó el deceso del progenitor; la noticia no parece haber enlutado el hogar madrileño.

¿Crees que su papel destacado es por ser la madre del General?

-La heroína holguinera, de ascendencia cubana y dominicana, nació 1819, en el mismo año que Carlos Manuel de Céspedes, Padre Fundador de la Nación cubana; ella formó parte de la generación patriótica, infiero que una guerra organizada por hombres limitó la participación activa de la mujer, aunque ella y otras nunca renunciaran a contribuir con este objetivo.

En 1897, confesaba a su amigo Rafael Manduley‚ que era grande su deseo de comunicarse con sus amistades aquí en Holguín‚ pero que se restringía de hacerlo, para no comprometerlos políticamente, comentario que nos sugiere que era reconocida en la localidad por su compromiso patriótico e independentista. Fue una mujer, delante de la cual, se podía hablar de guerra. Aludo a una expresión de Martí que dice: “delante de nuestras mujeres se puede hablar de guerra” y mucho se habló delante de Lucía de conspiración, de guerra y de combate.

¿Consideras que ella llegó al independentismo por el hijo?

-Lucía sintió un extraordinario amor por su ciudad natal, se refería a Holguín como “(…) mi pueblo tan querido (…)”, confiesa a un amigo que siente “(…) pasión por esa patria querida y los hijos de esta que tanto quiero (…). Este sentimiento de amor a la “patria chica” lo inculcó en su hijo Calixto García Íñiguez, constituyendo génesis y primer fundamento patriótico en el joven. La guerra ocasionó la dispersión de esta familia, cuantiosas pérdidas del patrimonio agrario, la emigración forzosa; sin embargo, Lucía jamás reprochó a Calixto por “el sacrificio de su vida”.

Ella fue una militante consciente, que la conduce a aceptar la muerte del hijo, porque por encima de todo, está la patria; su respuesta “(…) Muerto antes que rendido”, la inmortaliza como cubana digna y altiva‚ pues expresó y compartió la voluntad de Calixto y de todos los cubanos; como escribiera el destacado investigador Cintio Vitier, esta frase enriqueció la historia de la eticidad cubana.

Lucía se estableció en La Habana al caer prisionera en 1870. Luego va a España con el hijo preso, ¿con qué recursos contaba para mantenerse en La Habana y luego ir a España?

-La permanencia del Mayor General Calixto García en las prisiones de España, entre los años 1874 a 1878, estuvo acompañada por la presencia de la madre, en su afán de aliviar los dolores físicos y morales que padecía el patriota, lejos del escenario mambí. Múltiples son las anécdotas de esta etapa. Lucía‚ trasladó caldo caliente bajo su saya para alimentar a Calixto; los pies de la anciana colmados de sabañones, padecimiento asociado al exceso de frío y las peticiones constantes a las autoridades españolas para suavizar el régimen carcelario. Hizo estas cosas y más.

Calixto García, retribuía sus desvelos, solicitando a las amistades que compraran libros para “Cía”. Eran frecuentes las novelas de Víctor Hugo, traducidas al español; cultivó el intelecto con la lectura e incrementó su cultura política junto al hijo y sus compañeros. En esta etapa en que los bienes de la familia estaban embargados por las autoridades coloniales, Lucía recibió el auxilio de sus amistades y de los recursos que le llegaban a Calixto por las organizaciones patrióticas. El dinero para sobrevivir siempre fue escaso.

¿Lucía crió a un hijo natural de Calixto nombrado Raymundo?

-En efecto. La matrona holguinera se encargó de la crianza de un hijo natural de Calixto García Íñiguez, nacido en España en 1875, de nombre Raimundo y que fue bautizado con otros apellidos para evitar el escándalo de la sociedad de aquella época. Independientemente de los prejuicios sociales, lo más notorio es que la patriota holguinera, también educó de manera consciente a este niño en el ideal revolucionario, convicción que conduce al joven a participar en la guerra iniciada el 24 de febrero de 1895.

¿Qué nos puedes decir de Lucía en la Tregua Fecunda y luego en la Guerra de 1895?

-En 1882, Lucía inició un proceso de reclamación de los bienes que le fueron embargados durante la guerra de 1868. El listado del patrimonio demandado aparece en un Protocolo Notarial en Jiguaní; en total‚ la cifra ascendía a 230 caballerías de tierra, cantidad que la destacaba como una propietaria de una extensa riqueza agraria. Durante la República, el General de Brigada Carlos García Vélez, hijo de Calixto García, escribió en su diario que las grandes propiedades de las dos ramas de la familia, sufrieron paulatina disminución en los 30 años de guerra y emigración. Afirma que su abuela pudo vivir malvendiendo casas y propiedades rústicas y que ningún descendiente de las cuatro ramas había heredado el talento de ganar fortuna, apuntando a todo el patrimonio inmueble acumulado por sus ancestros.

El estallido de la última contienda independentista, la conducen al exilio forzoso en Cayo Hueso y más tarde en Nueva York. En carta del seis de octubre de 1897, le escribe a José Ramón Manduley, que las buenas amistades de su terruño no le escriben, quizás por temor a la represalia política. Es apreciable la nostalgia por la lejanía de su patria.

Allí se relacionó con las familias de los patriotas que luchaban en Cuba, especialmente con los Méndez Capote, en las Memorias de una cubanita que nació con el siglo, de la joven escritora René Méndez Capote, ella menciona con orgullo el haber compartido con esta veterana el entusiasmo y la resistencia de la emigración cubana. Lucía se integró a las actividades que realizaban los Clubes Revolucionarios Cubanos.

¿Por qué Lucía exigió un entierro cubano para Calixto García?

-En febrero de 1899, durante el entierro de Calixto García en La Habana, el cortejo fúnebre rumbo al cementerio de Colón fue boicoteado por la caballería norteamericana. Lucía Íñiguez Landín, presente en el sepelio, con la firmeza y valentía que la caracterizó, pidió un entierro cubano para su hijo en Holguín con sus compañeros de armas. Tenía la convicción de que la presencia de un ejército extranjero, empañaba la aspiración genuina de todos los cubanos, de establecer una República libre e independiente.

En este incidente, fue Lucía Íñiguez la voz lúcida, otra vez digna y altiva, la que salva el honor cubano; por sus años —y ante el dolor—‚ pudo haberse derrumbado y era comprensible. Su nieto, el General Carlos García Vélez, ante tamaña confusión, arremete contra la representación cubana que abandona el cortejo fúnebre, lastimando aún más, la tambaleante unidad del sector revolucionario cubano. Sin embargo, es la voz ética de la patriota holguinera, la que allí exige, una reparación cubana a la ofensa del interventor.

¿Cómo rescatar a Lucía para que no sea tan solo la madre del General?

-Otorgándole voz propia, destacando su irreverencia ante los cánones de la época, considerándola como parte de la generación precursora de las luchas de la mujer cubana en la República, recalcando que encarnó la resistencia de una familia dispuesta a todo por la independencia, gestando las raíces que sustentaron las motivaciones ideológicas, al inculcar el amor patrio e incluso preservarlo en la emigración, donde para un niño pequeño, Cuba era solo un nombre. Significando que compartió la misma idea de Carlos Manuel de Céspedes: aceptar la muerte de un hijo por salvar el honor y la dignidad de la patria.

¿A qué no puede renunciar un historiador si quiere hacer un análisis histórico meritorio?

-En nuestra profesión, es importante integrar el saber acumulado, la propia experiencia personal del investigador, el sentido común, la intuición, el estudio de la época, tratar de no parcializarse, ser justo y desterrar los prejuicios que te pueden conducir a desestimar razones de importancia. Para comprender las motivaciones en la actuación de una personalidad en determinado hecho, se debe reflexionar en más de una causa, desde la más gloriosa razón política-ideológica y económica y social, hasta la más simple. El historiador puede tener predilección por una hipótesis grandilocuente, pero a veces las razones son más simples.

Poco se reflexiona en el estado psicológico que acompaña cada suceso; pongamos un ejemplo simple: dos vecinos enemistados pueden generar una guerra permanente de odios y rencores, si usted le pregunta al vecino del frente sobre la querella, seguramente no comprenderá los motivos de tales pasiones. Es muy difícil reproducir o entender la psiquis colectiva en el hecho histórico. Por eso debemos entender y aprender a escuchar el rumor que viene del pasado.

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