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El yoga es un ejercicio que ayuda al ser humano a liberarse del estrés. Foto: Archivo

Yoga: en busca de la relajación perfecta

El estrés de la vida moderna ha obligado a muchas personas a practicar el yoga, sistema estructurado que proviene de la cultura india y se basa en posturas de relajación y meditación.

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El yoga parte del principio de la quietud, o sea, la persona queda quieta “sin hacer nada” con lo cual se rompen muchos patrones psicológicos, trabaja solamente con su estructura osteomuscular, y comienza a hacerse responsable de su propio dolor y malos hábitos.

En la provincia de Holguín existen varios grupos de yogas, radicados en la capital provincial, que aplican las técnicas respiratorias que parten del criterio que a cierta edad las personas dejan de “respirar” para limitarse solo a suspirar.

Para Yaité Luque, traductora de idioma inglés y monitora de yoga, “este sistema es una filosofía alternativa de vida y una búsqueda espiritual, pero no de aislamiento, sino de aceptación, tolerancia y mucha autoestima, que es la llave hacia la admiración propia y hacia el prójimo”.

La escuela yoga trata de rescatar la respiración natural diafragmática, vital para el proceso de expansión de la caja torácica y de la capacidad de nuestros pulmones. Ese es el momento para que el sujeto vuelva a su esencia básica para observarse, sin criticarnos, sino para comprender que ocurre en cada uno de nosotros.

La relajación es la primera puerta para entender cómo se comporta la mente, pues cuando se está acostado en el piso se limita a aflojarse, a soltarse, y esto facilita el retorno a la esencia.

En cuanto a la meditación, generalmente se vincula a conceptos religiosos. El yoga no utiliza el contexto de orar, pedir, suplicar; ni siquiera reflexionar o pensar. Meditar es sentarse quieto a observar la totalidad de lo que sé es, y a partir de ahí, cambiar la forma de percibir el mundo, y alcanzar una transformación personal más positiva.

El contenido esencial del yoga lo componen disciplinas mentales y físicas que ayudan a mantenerse alerta, receptivo y saludable. Y con ellas, combatir enfermedades que perturban el equilibrio físico y psíquico.

Breve historia del yoga

Las doctrinas y prácticas del yoga tienen su base filosófica en el Sutra del Yoga, obra del siglo II (a.n.e.) de su fundador, el sabio indio Patanjali, que tomó su doctrina del más antiguo de los sistemas clásicos de la filosofía hindú.

Como un sistema de práctica, el yoga ha sido desde el principio uno de los rasgos más influyentes del hinduismo. Esa gran influencia puede advertirse en el budismo, notable por su austeridad, por sus ejercicios espirituales y sus estados trascendentes.

El conocimiento del yoga se extendió, ganando muchos seguidores en Europa y América, que comenzaron a recomendar los ejercicios para despojar el cuerpo de impurezas, bajar de peso, tonificar nervios, músculos y, en general, prolongar la vida.

Los ocho escalones

El yoga es uno de los seis sistemas clásicos de filosofía del hinduismo. Se diferencia por proporcionar el control del cuerpo y sus devotos le atribuían poderes mágicos. Plantean que mediante su praxis, el ser humano alcanza la liberación total del cuerpo, el engaño de los sentidos y las trampas del pensamiento.

Para la mayoría de los yoguis (entiéndase practicantes) el conocimiento es el espíritu universal, el Brahma. Ocho escalones conducen a ese conocimiento:

El primero es el Autocontrol (yama): Veracidad, abstinencia, evitar el robo, negación de los obsequios y no cometer perjuicio contra cosas vivas, en cambio con la observancia religiosa (niyama), segundo, significa la adopción de la austeridad, la pobreza, los ritos de purificación, el recital de los himnos védicos y la confianza en el Ser Supremo.

Por otro lado las posturas, tercero, son consideradas básicas para los escalones que siguen. El cuarto es regular la respiración: Alterar profundidad y ritmo, respirando a través de cada ventana de la nariz a voluntad, y la suspensión virtual de la respiración, y se llega a reprimir, el quinto, los sentidos, al apartarse de los objetos externos y la lógica vuelta de la mente sobre sí misma.

Luego llegamos a la estabilización de la mente, que es entrar la atención sobre una parte determinada del cuerpo, como el ombligo, el extremo de la nariz o el centro de la frente, y de este modo volver a la persona insensible a la perturbación externa; con la ayuda de la meditación, fijamos la mente sobre el objeto de conocimiento, en particular Brahma, hasta la exclusión de cualquier otro pensamiento.

Y es entonces cuando llegamos a la contemplación profunda. Absorción perfecta del pensamiento en el objeto de conocimiento, su unión e identificación. Liberar al yo de las ilusiones de los sentidos y las contradicciones de la razón.

Es un pensamiento mas allá del razonamiento, logrado mediante su propia negación. Desemboca en una iluminación interna, el éxtasis del genuino conocimiento de la realidad.

El último escalón raramente se puede alcanzar en una única vida. Por lo que afirman que se necesitan varios nacimientos para lograr la liberación, primero, del mundo de los fenómenos; después, de los pensamientos de si mismo; por último, de la confusión del espíritu con la materia; por lo que la separación del espíritu de la materia es la verdadera liberación.

Cuando los expertos yoguis se aproximan a esa separación, se supone que adquieren ciertas capacidades: ser insensibles al calor o al frío, al dolor y al placer o al sufrimiento. Pueden realizar hazañas sobrenaturales. Serían capaces de distinguir los elementos más sutiles de la materia y al mismo tiempo, de contemplar el Universo como un todo, abarcando el microcosmos y macrocosmos en el mismo pensamiento.

Estos son los poderes prometidos por el yoga, aunque pocos han sido demostrados, no obstante, se evidencian logros extraordinarios que han sido relatados por los testigos.

El más impresionante quizás sea el yogui dormido, quien permanece sepultado y vivo durante días. Esa situación ha sido descrita por algunas autoridades como un tipo de estado cataléptico inducido por la autohipnosis y no diferente en esencia de la catalepsia, que puede ser un síntoma de enfermedad nerviosa.

El yoga despierta curiosidad en muchas personas y una gran parte de los seguidores del mundo occidental se inician como yoguis por la práctica del hatha (o yoga físico).

Un practicante del yoga medita para alcanzar la dicha auténtica, que implica un alejamiento del mundo. Adoptan la postura corporal clásica que proporciona la mayor estabilidad y el menor esfuerzo.

La meditación eficaz depende de un cuidadoso control de la respiración y la concentración intensa. El yogui se esfuerza para trascender del cuerpo y la materia a través de una firme meditación.

José Miguel Ávila Pérez

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