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Rodrigo lleva en la sangre su guajires y la poesía. Foto: Arnaldo Vargas Castro

Rodrigo ama la décima como al país y su familia

Ser el nieto de un canario y haber crecido entre sonidos de guitarras y cantares guajiros, sembraron en Rodrigo Rivera Hernández, desde pequeño, la pasión por los versos octosílabos rimados, que componen la décima, y lo condujeron a publicar su primer libro el reciente mes de noviembre, “Soy un nieto de canario”, gracias a la revista literaria “Aquiescencia Editorial”, de Xalapa, Veracruz, México.

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Le publican libro “Soy un nieto de canario”. Fotocopia: Arnaldo Vargas

Y como, al decir de José Martí, “Los versos vienen como empujados desde adentro, y amoldados, dispuestos, encaramados en un taller interior”, ya trabaja en un segundo volumen, en el que resaltará el humorismo criollo, la cotidianidad del cubano, el amor y la familia.

“Soy un nieto de canario”, prologado por el destacado poeta velazqueño, Víctor Domínguez Rodríguez, recoge 30 décimas tradicionales —seleccionadas entre tantas que ha escrito durante muchos años sobre diversos temas—, que aparecen organizadas en tres partes: intenciones filosóficas; sentimientos de amor; así como, lo personal, la familia y mi ciudad.

Rodrigo, quien cuenta con una amplia trayectoria como escritor y declamador de décimas —conocidas también por espinelas, en recordación de su creador, el español Vicente Espinel—, agradece la realización de ese sueño, a la cooperación de Onelio Escalona (vicepresidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC); al poeta Víctor Domínguez y a Miroslava Pérez, presidenta de la Casa de la décima de Velasco.

El título de la publicación, “Soy un nieto de canario” —que nombra una de las obras—, rinde homenaje a su abuelo materno, Blas Hernández, inmigrante de Islas Canarias, España, de quien heredó ese don, que tanto lo enorgullece; y afianza sus raíces caribeñas el abuelo materno, Tomás Rivera, puertorriqueño procedente de una zona rural próxima a la ciudad de San Juan.

Ambos contribuyeron a los valores que Rodrigo heredó de sus padres y transmite a sus tres hijos e igual número de nietos, con el amoroso acompañamiento de su esposa, Julita Evangelita Parra Lahenz, quien ha dedicado 40 años de su vida al sector de la salud.

El crecimiento espiritual y poético de este hijo de San Andrés (Consejo Popular situado a unos 20 kilómetros de esta ciudad de Holguín, a cuyo municipio pertenece), comenzó desde la enseñanza primaria y continuó en la secundaria básica, cuando leía sus primeras décimas, ocasionales, en matutinos, actos y otros escenarios de la comunidad.

Después, en el Instituto técnico de Holguín, donde se tituló como técnico medio reparador de maquinarias. Otro tanto hizo en el campamento cañero, cuando participaba en la zafra de 1970. Luego ingresó a la Unión de Jóvenes Comunistas, UJC, fue secretario del Buró municipal del Sindicato de trabajadores agropecuarios y forestales en el municipio de Cacocum. Sus décimas apoyaron las actividades realizadas durante su Servicio Militar Activo y en la empresa que laboró después, como jefe de mantenimiento.

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Rodrigo, al centro, detrás del que viste camisa blanca, durante una de las visitas del Gral. de Ejército Raúl Castro al Ejército Oriental. Fotocopia: Arnaldo Vargas Castro

Y como la condición de poeta se enriquece cuando se asume con amor y compromiso, hizo muchas declamaciones de sus obras durante los 30 años que permaneció en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR, donde alcanzó los grados de Teniente Coronel, combinando sus deberes militares con publicaciones en el periódico “Combatiente” y la revista “Tierra y Roca”, del Ejército Oriental; así como la participación en cursos literarios y concursos.

Fue destacada la participación de Rodrigo en la batalla internacional por la libertad de los Cinco, particularmente en los Coloquios celebrados en esta ciudad, en los que leyó sus décimas, además de hacerlo en otros escenarios relacionados con ese movimiento de masas, como barrios, la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblo, Icap, centros laborales y estudiantiles, a la vez que se carteaba con los Héroes cubanos, de quienes recibió 16 respuestas.

Con razón —este criollísimo poeta, que desde 1985 milita en las filas del Partido Comunista de Cuba, se ha desempeñado como profesor, técnico de seguridad y protección y actualmente labora en el puesto de dirección del sistema de defensa civil en la Universidad de Holguín—, ha recibido diversos premios, reconocimientos y condecoraciones aprobadas por, el Consejo de Estado, las FAR y el Ministerio del Interior (Minint).

Como la musa de Rodrigo Rivera Hernández —residente en esta Ciudad de los Parques, Holguín— es plausible y permanece despierta, le dedico esta frase martiana, que constituye un reto permanente a quienes se sumergen en ese atractivo arte: “Hacen al poeta el sentimiento bello y la bella forma: es poeta, sin duda, el que une en sí las dos”.

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