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Políticas ambientales en Holguín a favor de la capa de ozono

La acertada gestión ambiental en Holguín ha logrado que casi un centenar de instituciones económicas y de los servicios de la provincia hayan firmado el Acuerdo de Declaración Voluntaria para la eliminación paulatina y definitiva de Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAO), en cumplimento de lo establecido en el Protocolo de Montreal desde 1987.

En la alta parte de la estratosfera se encuentra la capa de ozono, que actúa como filtro contra la nociva radiación ultravioleta (UV) producida por el Sol.

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Ante el empeño de evitar su adelgazamiento y agujeros y de proteger la vida en la Tierra contra los efectos dañinos de los rayos solares, Holguín implementa acciones dirigidas a la supresión de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y otras SAO, así como a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, estrategias rectoradas principalmente por la delegación provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y medio Ambiente (Citma).

En los últimos años algunas empresas holguineras han recibido el Premio Nacional Libre de SAO, que otorga la Oficina Técnica de Ozono (OTOZ), en Cuba. De ese reconocimiento han sido acreedoras entidades del turismo, de la industria del níquel y de la construcción.

Otras instituciones han rubricado el Acuerdo de Declaración Voluntaria para proteger la Capa de Ozono con la identificación y eliminación de los equipos refrigerantes y de climatización que usan el R22, compuesto que pertenece al grupo de los HCFC.  Entre esos centros destacan todos los pertenecientes al Grupo Empresarial Cubaníquel y hoteles de distintas cadenas que operan en el litoral del norte holguinero.

Cuba desde 2021 se encuentra en la fase final del programa destinado a la eliminación paulatina de los HCFC, gases de amplio uso en la refrigeración doméstica, comercial e industrial y la climatización, y que no solo son dañinos para la capa de ozono pues inciden además en el calentamiento global.

A nivel de país también son notorios los resultados en cuanto a la supresión del bromuro de metilo en la fumigación de algunos cultivos agrícolas.

Desde inicios de la década de 1970 los científicos advirtieron acerca de los peligros derivados de la progresiva destrucción de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de diversas sustancias químicas generadas por la actividad humana tanto doméstica como industrial.

La pérdida de la protección contra la radiación solar expone a la vida en la Tierra a impactos severos con nocivo alcance para la salud humana por el incremento de enfermedades de la piel, inmunológicas y oftalmológicas. Los daños en la capa de ozono por el abusivo empleo de las SAO afectan también a los ecosistemas acuáticos y terrestres con consecuencias perjudiciales en la cadena alimenticia.

Ante esta problemática, la ONU, el 16 de septiembre de 1987, firmó el Protocolo de Montreal y más tarde en 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró esa fecha como Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono.

Este año la efeméride se celebra bajo el lema “Protocolo de Montreal: reparar la capa de ozono y reducir el cambio climático”.

Yamila Pupo Otero

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