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Central Delicias, actual Antonio Guiteras, es el mayor productor de azúcar de Cuba. Foto: Archivo

Los canarios, la caña de azúcar y la aventura por el bien de la compañía

Los inversionistas de la industria del azúcar a principios del siglo XX se encontraron en Cuba con inmensos terrenos casi despoblados que debieron de crear una extrema excitación en esta gente, que conocía las amplias posibilidades que le brindaba el mercado.

La industria azucarera necesitaba una importante mano de obra no calificada y calificada que pudiera derribar y transportar la caña y, al mismo tiempo,  manipular las complejas máquinas de esta industria.

Algunas grandes compañías azucareras, en un principio, apostaron a los canarios para dar solución a sus problemas de falta de trabajadores. Había una tradición de inmigración canaria hacia el archipiélago. La cuestión de la mano de obra se hizo, especialmente compleja en lo que podríamos considerar como el cinturón azucarero del Norte de Oriente, que se iniciaba en el territorio del municipio de Mayarí y concluía en Puerto Padre. Cuatro verdaderos gigantes azucareros pertenecientes a la United Fruit Company y la Chaparra Sugar Company se habían convertido en voraces consumidores de material humano. La primera compañía era propietaria del Boston y el Preston la última del Chaparra y el Delicias. La solución que intentó darle la United Fruit Company a esta delicada situación nos da una idea de cómo  enfrentaron el problema de la mano de obra.

Cuando esta se estableció en Banes, en la costa Norte del Oriente de Cuba, actual provincia de Holguín, y fundó su primer central, el Bostón no encontró mayores dificultades con la mano de obra. La población existente en esa localidad y sus inmediaciones, unas dos mil personas en edad laboral, les permitió cubrir sus necesidades.

La situación fue empeorando con el incremento de la producción de este central. Se agregaban otras fuentes de trabajo en la región. La United Fruit construyó, construyó el Preston, que también generó una demanda de mano de obra importante. En el área se fundaron otras empresas comerciales e industriales como el puerto de Antillas, y en general se iniciaba la recuperación económica del país. La Unitet se vio en la compleja situación de no contar con trabajadores suficientes para su empresa azucarera.

La situación hizo crisis en la zafra de 1904, cuando el central Boston realizó su zafra con 500 obreros menos de los que necesitaba.(1) El administrador de la United Fruit Company en Banes le escribió al representante de esa compañía en La Habana, Manuel Silveira, el 27 de mayo de 1905, para que obtuviera permiso del presidente de la República para la introducción de braceros canarios.

Las gestiones de la poderosa compañía dieron resultado. En ese mismo año se autorizó para que trajeran braceros de Canarias. Fueron transportados a Cuba en el primer grupo 300 hombres aptos para el trabajo. En esta ocasión utilizaron el puerto de Gibara. Desde allí fueron de inmediato trasladados por vía marítima hasta Banes, donde se encontraba la dirección de la compañía estadounidense. Un documento de la empresa azucarera, con fecha 26 de septiembre de 1905, describe las características de este grupo de inmigrantes. “… 300 trabajadores precedentes de las Canarias, 200 hombres solos y 100 con sus familias.”(2) En criterio de la administración de la compañía: “Por supuesto, este lote será solamente por 1906, si esto resultaran satisfactorio necesitaríamos otro lote para 1907”. (3)

La empresa había realizado un verdadero estudio de la población de las Canarias y llegaron a una singular conclusión: “Creo que es mejor obtener a esta gente del interior de las Canarias ya que la de las costas no es tan buena como la del campo. Con nuestro creciente interés aquí creo que debemos hacer esta aventura por el bien de la Compañía”. (4) Un segundo grupo de obreros canarios arribó a las fincas de la empresa estadounidense.

Al mismo tiempo las compañías azucareras recurrieron a otros métodos para  llenar sus plantillas. Ellos conocían que constantemente a los puertos cubanos llegaban procedentes de la Península y Canarias inmigrados. De 1913 a 1920 se embarcaron de España hacia Cuba un total de 334 411 pasajeros. (5)

La Habana seguía siendo el puerto de desembarco de una parte significativa de estos individuos. Muchos de ellos no tenían la documentación en regla para ser aceptados como inmigrantes. La mayoría no contaba con familia ni personas que se hicieran responsables de su estancia en el territorio nacional, por lo que eran encerrados en un establecimiento de las autoridades de inmigración conocido por Triscornia, en La Habana.

La United Fruit Company recurrió al método de enviar contratistas a ese lugar con el objetivo de reclutar los inmigrantes. El 15 de junio de 1905, el administrador de la United Fruit Company desde Banes, en Oriente, sede cubana de esa empresa, le escribía a sus superiores en los Estados Unidos constándole sus desvelos y frustraciones para reclutar a los inmigrantes recién llegados a La Habana: “Solamente se obtuvieron 60 trabajadores de los 75 que ordené a la Habana. El Sr. Silveira me comunicó que nuestros agentes de trabajo están laborando allí al arribar algún barco, para contratar a los trabajadores que lleguen; aunque en esto como en la mayoría de los asuntos de este gobierno hay una gran cantidad de chanchullos, y para poder obtener todos los trabajadores que usted quiere los agentes tendrán que sobornar, y el Sr. Silveira dijo que él se encargaba de esto tratando de resolver sin comprometernos a nosotros”. (6)

El administrador de la empresa azucarera en Banes le escribía a su representante en La Habana en noviembre de 1905: “Bueno avísenos si usted piensa que será posible obtener de La Habana cerca de 200 trabajadores por mes para nosotros durante los meses de diciembre, enero y febrero”. (7)

El canario tenía otras posibilidades de insertarse en la economía cubana que no solo era el azúcar. Había una numerosa inmigración de ese origen asentada en el archipiélago, que podía ofrecerle otros senderos de trabajo. En Cuba existía una Sociedad Canaria que los protegía. Además de las autoridades consulares de su país.

La luna de miel con la inmigración canaria y la United Fruit Company acabó bruscamente al compás de las relaciones con las Antillas, por las grandes empresas azucareras estadounidenses y en menor medida las cubanas. Se comenzó a importar mano de obra de las Antillas, en especial, de Haití y Jamaica. Aunque también se trasladaron obreros de las demás Antillas inglesas e incluso de las holandesas. En 1913 llegaron a Cuba 5 806 haitianos, jamaiquinos y de las Antillas menores, y en 1920 se contaban 127 280.(8) Es interesante que si bien, en 1912, el Estado cubano aplastó cruelmente un movimiento de reivindicaciones de la parte negra de la sociedad cubana, en esos mismos años se produjo un amplio movimiento de inmigración de negros hacia Cuba.

En 1917 en medio de la gran explosión de los braceros antillanos, la Asociación de Fomento de la Inmigración le propuso a la dirección de la compañía United Fruit Company el promover la inmigración española y canaria por familia para ir sustituyendo a los trabajadores antillanos. Este objetivo, que posiblemente 12 ó 15 años atrás se hubiera aceptado con  indiscutible agradecimiento, encontró ahora una pragmática respuesta. En noviembre de 1917 la situación había cambiado por completo. Los mecanismos de contratación de fuerza laboral barata en las Antillas inglesas y antiguas francesas funcionaban muy bien. Los centrales azucareros de la United estaban desbordados de trabajadores antillanos. La respuesta de la empresa a la ingenua propuesta es interesante: “En un término municipal de más de 25 000 habitantes no existe más ingenio que el central Bostón, por consiguiente no nos conviene la inmigración por familia pues cuando termina la zafra nos vemos en ocasiones apurados para darle trabajos a los habitantes que aquí residen”.(9)

En estas líneas se explica el fin de la inmigración canaria, organizada por las empresas azucareras estadounidenses y cubanas a la mayor de las Antillas.

La mano de obra de origen cubano irá sustituyendo paulatinamente a los extranjeros en la industria azucarera. Si en 1899 la población cubana era de 1 572 800 en 1924 alcanzaba a 3 457 000 (10). Cifra que se irá incrementando.

La entrada de los canarios ha ido disminuyendo desde la década de los años 30. La mano de obra barata antillana prevalecía. A ello hay que agregar la crisis de los precios del azúcar en los años siguientes, al fin de la Primera Guerra Mundial, la crisis de 1929, la ley que obligaba a que la mitad de los empleados de una empresa fueran cubanos, la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial, el incremento de la población cubana… serán factores que, en mayor o menor medida, influirán en el fin de la inmigración canaria al azúcar. Cuba acabará convirtiéndose más que en país receptor en emisor de trabajadores. De todas formas en la producción azucarera quedará un grupo importante de extranjeros. Hoy todavía una parte de los obreros y técnicos de la menguada industria del azúcar cubana tienen una raíz en aquella inmigración de las islas del Atlántico.

Citas:
1.-Weeb, R. Historia del Ferrocarril de Banes. Inédito. Museo de Banes.
2.- Museo Municipal de Banes. Fondo Unitet Fruit Company. File del Servicio de Transporte Dumois.
3.- Idem.
4.-Idem.
5.-Instituto de Historia de Cuba. La Neocolonia Organización y Crisis desde 1899 hasta 1940. Editora Política. La Habana 1998. p.112.
6.-Museo Municipal de Banes. Fondo Documentos de la Unitet Fruit Company. Managers a Letters Book. 1906-1907. P. p 516 y 518.
7.-Museo Municipal de Banes. Fondo Unitet Fruit Company Servicio de Transporte Dumois.
8.-Instituto de Historia de Cuba. Ob. Cit p. 112.
9.-Museo Municipal de Banes. Fondo Unitet Fruit Company. Documento sin clasificar
10.-J. Pérez de la Riva. El Barracón y Otros Ensayos. Editorial de Ciencias Sociales. 1975. P. 204.

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