amistad, sociedad, amigos incondicionales
El deporte también hermana a los amigos. Foto: Getty Images

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos

La amistad, como todo en esta vida globalizada, se ha expandido en la era de la red social Facebook, pero en la práctica social sabemos, sin llegar a recurrir a la ciencia moderna, que los verdaderos amigos, a diferencia de los digitales, se cuentan con los dedos de las manos, y es que la amistad es la familia que elegimos, a diferencia de la casta que se impone por lazos de sangre.

La amistad es más difícil y más rara que el amor por eso, hay que salvarla como sea, cuenta Alberto Moravia (1907-1990), mientras que para el químico y microbiólogo francés, Louis Pasteur (1822-1895) los verdaderos amigos se tienen que enfadar de vez en cuando.

Lo cierto es que el amigo debe ser, en esencia, incondicional. Por algo el ensayista estadounidense, Elbert Hubbard (1856-1915) confesó: Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y, a pesar de ello, te quiere.

Para el escritor inglés William Shakespeare (1564-1616) los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba /engánchalos a tu alma con ganchos de acero”, o sea, debemos mantenerlos en nuestro selecto club.

Los amigos no pueden ser solo para compartir momentos alegres y sobre esto el gran filósofo y escritor hindú Rabindranath Tagore (1861-1941) dijo: “La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido”.

Por otra parte los verdaderos amigos cuando vemos los peligros tenemos el deber de alertar y sobre este aspecto el poeta francés Alfred de Musset (1810-1857) comentó: “lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.

La amistad siempre ha sido selectiva y por esa razón el escritor español Pío Baroja (1872-1956) argumentó: “Sólo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez”. Un amigo en la vida es mucho. Dos son demasiados. Tres son imposibles, alertó el escritor y historiador estadounidense, Henry Adams (1838-1918).

Sobre vivir la amistad con intensidad dijo el ensayista, novelista y poeta libanés, Khalil Gibran (1883-1931): No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir.

El amigo leal se ríe con tus chistes, aunque no sean tan buenos, y se conduele de tus problemas, aunque no sean tan graves, argumentó Arnold H. Glasow, sin embargo el falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el Sol, sentenció el escritor italiano Carlo Dossi (1849-1910). Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta, concluyó el poeta y pensador estadounidense Emerson (1803-1882).

Para Benjamin Franklin (1706-1790), estadista y científico estadounidense, un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.

La amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale casi tanto como la familia, decía el escritor estadounidense Mario Puzo (1920-1999).

Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo, comentó, lejano en la historia de la humanidad, el filósofo griego, Platón (427 AC-347 AC). Los amigos son esa parte de la raza humana con la que uno puede ser humano, sentenció el filósofo y escritor español, George Santayana (1863-1952).

Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar, decía el poeta y escritor italiano, Alessandro Manzoni (1785-1873).

Si hay algo que he aprendido, es que la piedad es más inteligente que el odio, que la misericordia es preferible aún a la justicia misma, que si uno va por el mundo con mirada amistosa, uno hace buenos amigos, refrendó Philip Gibbs.

Para el filósofo griego Sócrates el amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene.

Para el escritor francés Jean de la Bruyere (1645-1696) “la amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.

Para el amoroso escritor y dramaturgo francés, Jules Renard (1864-1910) “entre un hombre y una mujer la amistad es tan sólo una pasarela que conduce al amor”.

Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos, decía el novelista español , Mateo Alemán (1547-1613).

La grandeza de la definición de la amistad la expresó el filósofo griego Aristóteles, cuando concluyó de manera poética: “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”.

José Miguel Ávila Pérez
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