Juan Carlos Ortiz Sablón, clínico, dedicado, pacientes
Doctor Juan Carlos Ortiz, destacado colaborador médico holguinero. Foto: Maylín Betancourt Verdecia

Juan Carlos Ortiz Sablón, un clínico dedicado a sus pacientes

La celebración por las seis décadas de la Colaboración Médica Cubana es para el clínico Dr. Juan Carlos Ortiz Sablón, especialista de segundo grado en Medicina interna y quien permaneció en una misión médica extendida en Sudáfrica por 20 años significa rememorar una etapa importante en su vida profesional y personal.

¿Cuánto ha servido la experiencia de ser colaborador internacionalista en su formación profesional?

-“Mi misión internacionalista fue en Sudáfrica, salí de Cuba en 1996 y regresé en el año 2016. Eso constituyó una experiencia excepcional porque trabajé en un hospital llamado San Patrick Hospital, ubicado en una ciudad llamada Bizana, donde vivían familiares de Nelson Mandela, a quienes tuve la oportunidad de atender.

Ese hospital tenía 400 camas para una población de aproximadamente 300 mil habitantes y solo éramos cuatro médicos encargados de llevar la cirugía, la medicina, la pediatría, la anestesia y asumir las operaciones. Es cierto que fue un tiempo muy complejo porque tuvimos que aprender procedimientos que habíamos dado en nuestra formación en la academia, pero que no los habíamos aplicado por no ser del perfil de nuestra especialidad.

Fue una experiencia única la oportunidad de participar en el primer desarrollo de los esquemas de tratamiento antirretrovirales en los pacientes con VIH-Sida, que realizamos de conjunto con personal estadounidense. Ellos fueron quienes escogieron los lugares por donde iniciar el tratamiento con antirretrovirales en los pacientes de Sudáfrica.

Precisamente por el trabajo sostenido que habíamos logrado en la comunidad donde estábamos y según las investigaciones realizadas decidieron que ese era uno de los lugares por donde podían empezar. Esto motivó que fuera uno de los primeros lugares en Sudáfrica, donde se aplicara un tratamiento con medicamentos donados por la Organización Mundial de la Salud y así se comenzó a garantizar este de manera gratuita a la población afectada.

Siempre digo que se trató de una experiencia extraordinaria, porque me ayudó en mi formación como médico a conocer el perfil de tratamiento al enfermo con VIH- Sida y con tuberculosis, enfermedades muy frecuentes en el lugar donde estábamos. Esas experiencias adquiridas en Sudáfrica fueron muy necesarias para tratar de mejorar la asistencia a las personas que viven con esta enfermedad en nuestro país y provincia”.

Juan Carlos Ortiz Sablón, clínico, dedicado, pacientes

¿Cómo transcurrió su formación profesional?

-“Me gradué en el año 1990 y soy del tercer contingente Carlos Juan Finlay e hice la especialidad directa en Medicina interna. En mis primeros años fui a trabajar al hospital de Urbano Noris como director de esa institución. Esa la recuerdo como una experiencia muy buena que me sirvió incluso para la época de la misión internacionalista porque sucedió en medio del Periodo Especial, entre los años 1993 y 1996.

Esa fue mi primera experiencia de tener dificultades con medicamentos pero sí contar con un colectivo de trabajo muy cohesionado y dedicado.  Fue una experiencia extraordinaria trabajar en el hospital más antiguo de Cuba, con 17 camas de madera que fueron construidas en el año 1942. Allí hacíamos partos y afortunadamente en esos tres años que fui director no ocurrió ninguna muerte materna, ni mortalidad infantil.

Lo aprendido en Urbano Noris nos ayudó a prepararnos para la misión porque una de las labores que hicimos en Sudáfrica fue realizar partos, cesáreas, poner anestesia. Sudáfrica me entrenó mucho porque es un país que se preocupa mucho por mantener su fuerza laboral con los más altos estándares de formación. Tuvimos todos los entrenamientos al más alto nivel mundial sobre tuberculosis, Sida, tuberculosis de extrema resistencia a las drogas.

Incluso estando en Sudáfrica dimos cursos de formación de postgrado aquí en Cuba, una manera de revertir lo que habíamos aprendido y aplicarlo en nuestro país. Eso me ayudó a obtener el segundo grado de la especialidad de Medicina Interna. Me encuentro en el proceso de formación doctoral con dos temas que defendimos en Santiago de Cuba, están aprobados, pero por las ocupaciones de trabajo es un proyecto que tengo detenido. Simplemente me considero un clínico, al cual le gusta la Medicina interna para dedicarse a sus pacientes.

A lo largo de 60 años incontables profesionales de la salud han demostrado la valía de la Medicina cubana. La historia de este doctor holguinero, Juan Carlos Ortiz Sablón forma parte de la huella imborrable dejada por la salud cubana en los cinco continentes.

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