Carlos Alberto Pozo
Carlos Alberto Pozo con uno de sus ejemplares en la finca Las Maravillas, coto de reserva genética del municipio de Calixto García. Foto: Arnaldo Vargas

Las maravillas de un ganadero (+ Video)

A pesar de los altos reconocimientos alcanzados en los últimos lustros, desde su cooperativa hasta el nivel nacional, Carlos Alberto Pozo Ramírez mantiene las mismas virtudes que lo han hecho, desde su niñez y hasta hoy, un ser querido y respetado.

“A Carlos lo conocí hace más de 40 años, cuando era su profesor de historia en la Secundaria Básica de Buenaventura, lo recuerdo como un adolescente callado pero inteligente, que en ocasiones faltaba y cuando pedía respuesta me explicaba que había tenido que ir con su abuelo Maximino a llevar un ganado para Sabanazo u otro lugar; su amor por los animales y en especial por los vacunos y los equinos, parecía algo sobrenatural”, así nos comentaba recientemente el periodista Artemio Leyva Aguilera.

Han pasado varias décadas y pasaríamos horas y horas para plasmar lo conseguido por este gentil y jovial hombre en dicho tiempo. Primero con sus estudios para Técnico Veterinario en el Caney de la Mercedes, en la provincia de Granma. Sus inicios como trabajador en la finca de su abuelo, el que le enseñó muchas de las habilidades adquiridas como ganadero.

“Ojo clínico”, herencia de su abuelo

Esta es una de las tantas anécdotas de Carlos Alberto relacionadas con este ser tan especial en su vida: “Un día fue mi abuelo a comprar un ganado y se llevó a varios reconocidos ganaderos de la zona y como casi siempre me fui con él, cuando estaban escogiendo las vacas me dijo, ven Cali escoge una para ti, las miré bien y le dije, quiero esta, me abrazó y todos me felicitaron pues dicen que había escogido la mejor, ese ojo clínico se lo debo a mi abuelo Mino”.

Carlos Alberto Pozo, caballo
Caballo nacido y crecido en su finca. Foto: Radio Juvenil

Otro de los logros significativos de Pozo Ramírez, y donde comenzó a mostrar sus dotes de buen organizador para tareas colectivas e individuales, fueron los años al frente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Juan Manuel Romero, de su barriada de Irene. “Cuando me proponen la responsabilidad, la CCS estaba en el último lugar de la emulación, poco a poco fui hablando con los socios, fui emprendiendo tareas, siempre dando el ejemplo, es decir siendo el primero en cumplirlas, y a los dos o tres años éramos la mejor del municipio y no paramos hasta llegar a Vanguardia Nacional, demostrando que cuando hay empeño y seriedad en el trabajo, se logran grandes cosas”.

Resultados de este productor ganadero

Inmensos han sido los resultados alcanzados por Carlos en su fructífera hoja de servicios, cumplidor por décadas de los planes de entrega de leche y carne. Premios relevantes en los Fórums de la Ciencia y la Técnica, por sus búsquedas constantes de mejor alimentación para los animales y mejoramiento genético de la raza equina, llegando a alcanzar un caballo cruzado, con muchas virtudes para el trabajo con el ganado y en otras labores en el campo. Sin dudas, el nombre de su finca “La Maravilla”, es sinónimo de lo que reflejan sus potreros y su dueño, quien en varias ocasiones ha hecho entregas gratuitas de leche al Hospital y Círculo Infantil de Buenaventura.

“El ganadero que se respete tiene que, a pesar de las sistemáticas sequías, contar con abundante comida para los animales, y eso se consigue con caña, king grass y otros forrajes que se adaptan a nuestros suelos, al clima y que son de crecimiento rápido, como la moreira, la tithonia, la moringa, la estrella africana, yo creo que solo así y con el rigor diario se puede mantener una buena masa ganadera, porque es bueno decir que comencé con dos vaquitas y una yegüita y hoy son decenas y decenas entre vacunos, equinos, ovinos, así como guanajos, pavos reales y otras aves de corral, además, llevo más de cinco años sin muertes, algo que se dice fácil pero es bien difícil”.

La familia

Tampoco ha descuidado Carlos Alberto el cariño y amor que profesa a sus ancianos padres, a sus hijos y a su esposa Nuvia Santisteban Díaz, a la que califica como su bastón, el más grande apoyo que tiene.

Carlos Alberto Pozo
Nuvia, su esposa (izq.), y su hija (con blusa azul). Foto: Radio Juvenil

“Yo doy gracias a la vida por haberme encontrado con Carlos, hace más de 20 años nos casamos y ha sido de las cosas más lindas que me han pasado, junto con la niña, que ya es una jovencita. Y que se sepa que ha sido duro, ya a las cinco de la mañana estoy levantada preparando el café para que se vaya para el ordeño, después atendiendo los animales de corral, cocinando el almuerzo para la familia y los trabajadores, preparando la merienda, atendiendo a Carla que ya es estudiante de preuniversitario, y haciendo todo lo demás que tiene que hacer una ama de casa, pero lo hago con mucha alegría, porque lo amo por su dulzura conmigo, mi familia y con todos”, expresa Nuvia.

Este ejemplo de campesino es miembro del Buró Municipal de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) y del Comité a nivel de país.

Por: Iraldo Leyva Castro (Radio Juvenil)

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