Álvarez Cambra, salud
El doctor Rodrigo Álvarez Cambra dejó un gran legado en su enseñanza como profesor en la ortopeida cubana. Foto: Archivo

No es lo mismo sin el profesor Álvarez Cambra

Desde que se conoció la noticia de la muerte del doctor Rodrigo Álvarez Cambra, impulsor de la Ortopedia y la Traumatología en Cuba, las reacciones de consternación no se hicieron esperar. En especial la comunidad médica lamenta esta sensible pérdida. Pero aquellos que tuvieron el privilegio de compartir con este eminente ortopédico en múltiples ocasiones, como el doctor Miguel Ángel de la Torre Rojas, especialista de segundo grado en Ortopedia y la Traumatología del hospital pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, el dolor es aún mayor.

¿Cuál es el sentir de los profesionales de la salud, y en especial de los ortopédicos en Holguín tras la reciente noticia del fallecimiento del doctor Rodrigo Álvarez Cambra?

-“Para nosotros significa una gran pérdida porque el profe, como le decíamos con cariño, fue alguien que hizo mucho por nuestra especialidad. Desde las innovaciones en el campo de la fijación de las fracturas, hasta la bibliografía que empleamos en la formación de especialistas es de su autoría. Él desde el hospital Frank País fue responsable y organizador de múltiples eventos, entre ellos el Congreso Internacional de Ortopedia, donde participábamos representantes de todas las provincias.

Gracias a esto pudimos formarnos bajo la guía de este profesor, quien introdujo a nuestro país múltiples sistemas de tratamiento de las fracturas de fijación interna y externa, prótesis de cadera, tanto así que en su hospital desarrolló una fábrica que se renueva en la actualidad, pese a las dificultades que enfrentamos”.

¿Cómo era Álvarez Cambra como ser humano?

-“Muchas veces coincidí con este hombre extraordinario que compartía con nosotros como un cubano más. A su oficina en el Hospital Frank País uno entraba al mismo tiempo que conversaba con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz por teléfono te indicaba que pasaras y te atendía con el interés de resolver cualquier problema que existiera en alguna provincia. Para nosotros constituye una gran pérdida que se ha sentido desde el mismo momento en que se jubiló, su falta ha  sido sensible para todos nosotros, siento que ya no es lo mismo sin el profesor Álvarez Cambra”.

¿Considera que con las nuevas generaciones de ortopédicos en Cuba su relevo está garantizado?

-“Su legado está vigente, nos queda su ejemplo personal, sus libros, la historia que compartimos. Su impronta está vigente y tampoco se puede olvidar que él recuperó a múltiples campeones olímpicos.

En una ocasión cuando estaba en el hospital Frank País, en esos días había sido operada por él Mireya Luis, la capitana del equipo tricampeón olímpico de bolleyball femenino. Conocimos también del tratamiento a Alberto Juan Torena, Javier Sotomayor, a la jabalinista María Caridad Colón. Se podría decir que en el logro de sus medallas está el aporte del profesor Rodrigo Álvarez Cambra”.

Hoy es imposible escribir la historia de la ortopedia cubana  sin mencionar la mano salvadora de quien viviera terrenalmente 88 años, pero que trascenderá muchas más épocas gracias a su huella en la formación de las nuevas generaciones.

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