Para nadie es un secreto que el sábado es el día preferido por muchos para irse hasta alguna discoteca a bailar, o a un bar con los amigos o quizás a cenar fuera de casa con la familia, pero desde que tengo uso de razón la séptima noche de la semana era también la más esperada, pues sobre las 10 apróximadamente, la “película del sábado” atrapaba a la teleaudiencia frente la pantalla chica.