En muchos hogares holguineros el cuidado de un enfermo crónico o anciano es a tiempo completo, sin contrato de por medio, salario, ni relevo. La Labor de los cuidadores es titánica, digna de reconocer, aunque sea obligación de los hijos acompañar los últimos años de vida de sus padres, o de un cónyuge cuidar a su pareja hasta el último aliento.
Esta labor sostiene vidas, aunque a menudo sea desapercibida en la palestra pública, no forme parte de las estadísticas o de las conversaciones cotidianas.
Con este fin se instaura el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, una oportunidad para mirar más allá de quien recibe asistencia. Pero, ¿quién escucha, acompaña y protege a la persona cuidadora? El afecto puede ser el motor que motive a asumir esa tarea, pero no elimina el cansancio, ni reemplaza los recursos necesarios.
Cuidar muchas veces implica noches interrumpidas, esfuerzo físico, preocupación constante y decisiones difíciles. Con el tiempo, la falta de descanso puede llegar a afectarles la salud, las tareas de movilizar o atender a una persona pueden causar lesiones. Si a eso sumamos el estrés, la tristeza y el aislamiento que puede aparecer, la vida del cuidador queda reducida a las necesidades de otra persona.
Si bien he conocido cuidadores de ambos sexos, son las mujeres las que suelen asumir la mayoría de las veces una parte desproporcionada del cuidado no remunerado, con consecuencias para su empleo, ingresos, tiempo libre y realización personal. Estamos ante una labor indispensable para la sociedad pero aún falta profundizar en desigualdades que permanecen invisibles al ser realizadas dentro del hogar.
A la carga emocional se añaden retos concretos: aprender sobre enfermedades y tratamientos, coordinar turnos médicos, afrontar gastos y tomar decisiones sin suficiente orientación. No todos los cuidadores cuentan con formación, apoyo familiar o servicios cercanos. Pedir ayuda, además, puede despertar culpa, como si descansar fuera abandonar a la persona querida.
Sin embargo, cuidar no debería exigir el sacrificio de la propia salud. Los cuidadores necesitan acceso a información confiable, capacitación y espacios de respiro. La respuesta no puede descansar únicamente en la voluntad de cada familia. Se necesitan políticas que reconozcan, reduzcan y redistribuyan el trabajo de cuidador. Redistribuir también significa involucrar a otros miembros de la familia y a la comunidad, para que cuidar deje de ser una responsabilidad asignada casi siempre a las mujeres.
Valorar la importancia de los cuidadores es reconocer que la vida cotidiana depende de una tarea que aporta al bienestar común.
En este tema la pregunta no debería ser solo cómo atender mejor a quienes necesitan apoyo, sino cómo evitar que quienes los cuidan enfermen en silencio. No podemos convertirnos en una sociedad que obligue a elegir entre proteger a un ser querido o la salud propia.
Es cierto, detrás de cada persona enferma o dependiente hay alguien que reorganiza sus días, posterga sus planes y aprende a cuidar sobre la marcha. A la par de la protección de quienes necesitan ayuda se debe velar por quienes acompañan y la ofrecen: cuidar a los cuidadores no es un gesto adicional, es una condición para que el cuidado sea exitoso.
El 29 de octubre, Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, invita a mirar también a quienes sostienen esa tarea: el cansancio crónico, la ansiedad, el aislamiento, los problemas físicos y la presión económica pueden convertir el afecto en agotamiento cuando faltan relevo, formación y apoyo profesional.
Cuidar no debería significar enfermar en silencio ni renunciar a la propia vida. Las familias necesitan servicios accesibles, respiro, orientación y atención médica y psicológica para los cuidadores; los gobiernos, por su parte, deben reconocer y redistribuir el trabajo no remunerado e invertir en sistemas inclusivos de cuidado.
Una sociedad que protege a quienes necesitan ayuda también debe preguntarse quién acompaña a quienes la ofrecen: cuidar a los cuidadores no es un gesto adicional, sino una condición para que el cuidado sea digno y sostenible.
Lea también: Demencia, reto sanitario y social en Holguín
- ¿Quién cuida de los cuidadores? - 29 de octubre de 2026
- Realizan entrega y recepción de cargo de dirección en Hospital Lucía - 28 de octubre de 2026
- Bloqueo a Cuba dificulta estudio de ataxias hereditarias - 23 de octubre de 2026
