Salud mental: reconocer las señales de alerta

Por: Indira Vania López Samé
Salud mental

Reconocer las señales de alerta y prestar atención al bienestar emocional constituyen pasos importantes para el cuidado de la salud mental, un aspecto fundamental de la calidad de vida y del bienestar integral de las personas.

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca sensibilizar sobre la importancia de atender la salud psicológica y promover una mayor conciencia sobre este tipo de problemas.

El estrés, las preocupaciones cotidianas, los cambios importantes en la vida y la sobrecarga pueden generar malestar emocional. Sin embargo, identificar cuándo ese malestar comienza a interferir de manera significativa en la vida diaria resulta fundamental para buscar orientación y atención profesional.

Sobre las principales señales a las que debemos prestar atención y el momento adecuado para solicitar ayuda, Maribexy Calcerrada Gutiérrez, profesora del departamento de la carrera de Psicología de la Universidad de Holguín, explicó que un comportamiento divergente no se debe confundir con la ansiedad, que sí es un signo de alerta.

«En nuestro contexto, hay varias situaciones que están vulnerando el equilibrio habitual de la población. Que llevan a tener ciertas manifestaciones de alteración de la salud mental, como la irritabilidad, menos tolerancia con respecto a otras personas, lo cual conlleva a que se manifiesten también en espacios públicos», agregó.

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El cuidado de la salud mental también implica desarrollar hábitos y estrategias que permitan afrontar las dificultades de manera saludable. Mantener vínculos sociales, descansar adecuadamente, así como encontrar espacios para el ocio y reconocer los propios límites.

Pero no se trata únicamente de actuar cuando aparece un problema. La prevención y la búsqueda oportuna de apoyo profesional pueden contribuir a evitar que determinadas situaciones de malestar se prolonguen o se intensifiquen.

Sobre las acciones que podemos incorporar a nuestra vida cotidiana para proteger nuestra salud mental, la profesora comentó: «Una de las maneras concretas que tenemos de mantener la calma es la respiración profunda, diafragmática, a un ritmo más despacio, hasta llevar a la calma.

«Otra acción para concientizar el autocuidado, es la incorporación de espacios de disfrute y ocio, que lleven al vínculo con otras personas. Compartir con otras personas, hablar sobre sus experiencias, puede llevar también al bienestar».

Cuidar la salud mental supone, por tanto, prestar atención a nuestras emociones, reconocer nuestras necesidades y entender que pedir ayuda no constituye una señal de debilidad, sino una forma de cuidar de nosotros mismos.

Indira Vania López Samé