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Foto: Álvaro Raúl Suárez

El ciclismo en Holguín: entre la necesidad y la pasión en tiempos de crisis

Hay algo inconfundible en las calles de Holguín al amanecer. No es el sonido de los motores, cada vez más escasos y silenciosos debido a la persistente crisis de combustible que azota a toda Cuba.

Es el sutil «clic» de las cadenas de bicicleta, el rodar rítmico de los neumáticos sobre el asfalto y, a menudo, el jadeo de quien, más que ejercitarse, está cumpliendo con la sagrada y difícil misión de llegar a tiempo al trabajo o llevar a los niños a la escuela.

El ciclismo en Holguín, como en el resto del archipiélago, vive hoy una paradoja fascinante y dolorosa. Por un lado, tenemos la rica herencia de este deporte en Cuba, con figuras que han puesto el nombre de la isla en alto, y una afición que se mantiene viva gracias a la pasión de unos pocos entusiastas. Pero, por otro lado, el ciclismo ha dejado de ser, para la gran mayoría, una elección recreativa para convertirse en una necesidad imperiosa de transporte.

La crisis de combustible, que ya se ha vuelto una constante en nuestras vidas, ha puesto al transporte público de rodillas. Los ómnibus pasan a cuentagotas, y los precios de los taxis y boteros se han disparado hasta niveles prohibitivos para el salario promedio. En este escenario de incertidumbre, la bicicleta se alza no solo como la alternativa más viable, sino como la única opción para muchos.

Deporte vs. Sobrevivencia

Para quienes practicamos el ciclismo por pasión, las carreteras de Holguín ofrecen paisajes impresionantes y una comunidad de ciclistas que se apoyan mutuamente, sin embargo, incluso para los deportistas, los desafíos son monumentales. La escasez de repuestos, desde una simple cámara hasta componentes más complejos, convierte el mantenimiento de una bicicleta de ruta o de montaña en un acto de malabarismo. El mercado negro es a menudo la única fuente de suministros, con precios que también reflejan la realidad de una economía dolarizada.

Pero la situación es aún más dramática para el ciclista de «necesidad». Aquel que utiliza su vieja bicicleta «forever» o una importada con esfuerzo para recorrer kilómetros diarios. Estas bicicletas, a menudo en condiciones precarias, son el salvavidas de miles de familias. El ciclista de necesidad no busca mejorar su tiempo personal en una carrera; busca no llegar tarde, no perder el día de trabajo, y poder llevar a casa lo básico.

Desafíos sobre dos Ruedas

Los desafíos que enfrentan los ciclistas en Holguín son múltiples y van más allá de la mecánica.

Seguridad Vial: Nuestras calles no están diseñadas para el tráfico ciclista masivo. La falta de ciclovías o carriles exclusivos expone a los ciclistas a un peligro constante ante vehículos más grandes. A esto se suma el estado de muchas vías, con baches y falta de iluminación, especialmente crítico durante las horas de la noche o temprano en la mañana.

Infraestructura: Holguín, a pesar de ser una ciudad plana en gran parte, carece de la infraestructura básica para apoyar el uso de la bicicleta. No hay suficientes parqueos seguros, y el robo de bicicletas es una preocupación constante. Además, la falta de talleres de reparación accesibles agrava el problema de mantenimiento.

Clima y Físico: El calor cubano es inclemente, y recorrer largas distancias en bicicleta bajo el sol abrasador puede ser agotador y peligroso para la salud, especialmente para personas de edad avanzada o con condiciones médicas previas.

Una Necesidad, pero también una Oportunidad

Es innegable que el auge del ciclismo en Holguín es una respuesta a la crisis, pero también representa una oportunidad que no debemos ignorar. La bicicleta es un medio de transporte sostenible, económico y saludable. Si se fomenta su uso de manera adecuada, podría aliviar la presión sobre el transporte público y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Un Llamado a la Acción

Como sociedad tenemos la responsabilidad de visibilizar la realidad del ciclista en Holguín. No podemos limitarnos a ver la bicicleta como un símbolo de la crisis. Debemos abogar por políticas públicas que reconozcan su importancia y fomenten su uso de manera segura y eficiente.

Necesitamos:

·         Planificación Urbana con Enfoque en la Bicicleta: Diseñar y construir ciclovías seguras y conectadas que unan los principales puntos de la ciudad.

·         Incentivos para la Movilidad Sostenible: Promover programas que faciliten la adquisición y mantenimiento de bicicletas.

·         Educación y Concienciación Vial: Implementar campañas educativas para ciclistas y conductores de vehículos motorizados, fomentando el respeto mutuo en las vías.

·         Inversión en Infraestructura: Crear parqueos seguros y talleres de reparación accesibles.

El ciclismo en Holguín es hoy más que un deporte; es un testimonio de la resiliencia y la creatividad del pueblo cubano ante la adversidad. Pero no debemos conformarnos con la sobrevivencia. Debemos aspirar a una ciudad donde pedalear sea una opción segura, eficiente y elegida por convicción, no solo por necesidad.

Las cadenas de las bicicletas seguirán sonando en las calles de Holguín, y es nuestro deber asegurar que ese sonido sea un símbolo de esperanza, salud y libertad, y no de la desesperación de quien no tiene otra opción.

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Infografía: Álvaro Raúl Suárez
Alvaro Raúl Suárez Leyva