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La solidaridad de los antillanos con los mambises

Hay una ayuda a la independencia cubana olvidada y fue la de muchos vecinos de las Antillas británicas, en especial Jamaica y las Bahamas; algunos independentistas dejaron interesantes relatos sobre esa solidaridad.

El general Julio Grave de Peralta al llegar a las costas de Jamaica en un accidentado viaje para organizar una expedición anotó en su diario:

1871 marzo 11 Puerto Santa Maria:

“Después de 40 horas de una navegación bastante penosa desde “Boca de Caballo” (1) a Jamaica llegamos a Puerto Santa María en el día de la fecha fui lo mejor atendido por muchos ingleses (2) que fueron a vernos como venidos de Cuba, pasamos a la oficina del Cuerpo de Policía y todo estuvo bien aquel día.

Día 12

Todo se preparó para salir al día siguiente sin otra ocurrencia anotarse. En este día algunos ingleses demostraron simpatía por nuestra causa y hubo hasta quien se comprometiese a ir en la primera expedición que saliera para Cuba para hacerle la guerra a los españoles”. (3)

Era tal el interés de estos individuos de sumarse al esfuerzo libertador cubano que el 9 de junio de 1871 en los momentos en que Julio Grave de Peralta preparaba una expedición en Haití anotó en su diario personal:

“En esta fecha le escribo al señor Francisco Parreño a Jamaica para que se aviste con un inglés en “Puerto Santa María” y me diga si aún está dispuesto a ir a Cuba, con cuántos hombres puedo contar y cuánto cuestan dándome aviso por conducto del señor Fernández a la mayor brevedad posible”. (4)

El intento de Grave de Peralta de llevar equipos bélicos desde Haití en el buque Hornet fracasó por lo que estos vecinos de Jamaica no pudieron cumplir su compromiso.

La expedición del buque Liliam integrada por más de 600 patriotas, que en octubre de 1869 intentó llegar a las costas cubanas al agotarse el carbón se vio obligada a atracar en el puerto de Nassau, en las Bahamas, para reabastecerse del referido combustible. Allí el buque fue confiscado por las autoridades británicas. Los expedicionarios quedaron en Nassau en espera de su traslado a los Estados Unidos por la emigración revolucionaria. Sin recursos de ningún tipo se encontraron en aquella ciudad extraña. Muy pronto se dio un gesto de solidaridad que uno de los expedicionarios narra en estos términos:

“En las calles de Nassau más de 300 negros nos esperaban con cañas, manzanas y naranjas pasteles y mil cosas más que nos regalaban para matar el hambre; dicen que ellos también son cubanos que saben que nosotros hemos sufrido mucho y dan muestra de gran sentimiento”.

“Por la tarde en la puerta de los establecimientos abrían varriles de galletas y nos los regalaban con queso, y por la noche en tres casas de familias inglesas muy ricas se freían grandes calderos de carne de puerco y con pan nos lo daban; en las tres casas las señoritas de las familias eran las que nos servían y si alguno pasaba y era cubano lo llamaban y lo hacían comer diciéndole que aquello era un obsequio y no una limosna, que nos consideraban digno de una corona por el martirio sufrido; que el que defiende su patria es grande y noble y Dios lo auxiliaba que tuviéramos fe que fuéramos fuerte: que ellos en sus oraciones ruegan a Dios por Cuba y que cada cubano tiene una hermana en cada hija de Nassau”.

“Oh es tanto lo que este pueblo se nos quiere que el gobernador no quiere hacerse cargo del Liliam, y ha tenido un disgusto con el gobernador de Marina por haberlo apresado. El pueblo quiere hacer una petición al gobernador en nuestro nombre….”. (5)

Los expedicionarios fueron mantenidos por dos días por los vecinos de Nasau. Si tenemos en cuenta que eran más de 600 podemos valorar la importancia de esta solidaridad espontánea de la población. El 28 de octubre de 1869 salieron en un barco ciento veinte expedicionarios hacia Nueva York. “Al embarcarse los muchachos varios hombres del pueblo los acompañaron con música hasta el muelle, allí gritaban viva Cuba independiente e hicieron mil demostraciones más de simpatía por Cuba y su gloriosa causa”. (6)

El 29 de octubre este patriota escribe en su diario personal un sorprendente acontecimiento que demostró hasta donde llegaba la solidaridad de los vecinos de estas islas:

“Hoy han salido como 70 de los nuestros también para Cayo Hueso y estando embarcándose se presentaron a la entrada de Nassau dos vapores españoles, pero eso solo seria para hacer más sensible la perdida de nuestra expedición. Serian las dos de la tarde cuando se divisaron los buques españoles y en Nassau en el American Hauss (sic) se puso la bandera cubana para si venia alguno de los del Vapor á tierra allí tenía cerradas las puertas”. (7)

Los marinos de los buques españoles no pretendieron entrar en el referido establecimiento. Pero se patentizó esa solidaridad anónima con Cuba de los vecinos de Nassau.

Notas:

1—Boca de Caballo está situada en la costa sur de Oriente.

2—Jamaica en esa época era colonia del Reino Unido por lo que sus ciudadanos eran considerados como súbditos británicos.

3—El Hornet Esperanza y frustración en el Caribe Introducción y notas José Abreu Cardet y Hal Klepak Instituto de Investigaciones Históricas Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo Michoacán México 2009 p. 51

4— Ibídem p. 89

5—Museo Provincial de Historia de Holguín, Fondo Guerra de 1868 numero: 47 Diario de un expedicionario.

6—Museo Provincial de Historia de Holguín, Fondo Guerra de 1868 número: 47 Diario de un expedicionario.

7—Museo Provincial de Historia de Holguín Fondo Guerra de 1868 numero: 47 Diario de un expedicionario.

José Miguel Abreu Cardet
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