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Comunicarse bien, clave para relaciones humanas armónicas

Todas las personas establecemos numerosas relaciones a lo largo de nuestra existencia, como las que se dan con nuestros padres, hermanos, nuestros hijos, parejas y otros familiares, con amistades, compañeros de trabajo o estudio. A través de ellas intercambiamos formas de sentir y de ver la vida, también compartimos necesidades, intereses y afectos. A estas interacciones se les conoce como relaciones interpersonales o relaciones humanas.

Lo que resulta valioso es que día a día podemos relacionarnos con diversas personas considerando que, como dice el refrán, “cada cabeza es un mundo”, con sus propias vivencias, sentimientos, valores y formas de vida. Precisamente en esa diferencia reside la gran riqueza de las relaciones humanas, ya que al ponernos en contacto intercambiamos y construimos nuevas experiencias y conocimientos. En esa diferencia está también la dificultad para relacionarnos, pues tenemos que hacer un esfuerzo para comprendernos y llegar a acuerdos.

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A través la comunicación intercambiamos ideas, experiencias, valores y transmitimos sentimientos, así nos conocemos mejor Foto: pixabay

Desde luego, esto no tiene por qué resultar muy complicado si tomamos en cuenta que la mayor parte de las personas compartimos algunas ideas, necesidades e intereses comunes. Por eso decimos que las relaciones interpersonales son una búsqueda permanente de convivencia positiva entre hombres y mujeres, entre diversas personas que pueden ser de diferente edad, cultura, ideología, religión, orientación sexual o raza.

A pesar de que todos nos relacionamos y nos comunicamos diariamente no siempre nos detenemos a reflexionar sobre la importancia de ello. Tal situación imposibilita que tomemos medidas para mejorar nuestra forma de relacionarnos de una manera más positiva.

Cuando nos relacionamos con los demás esperamos reciprocidad, deseamos dar, pero también recibir; escuchar y ser escuchados, comprender y ser comprendidos. Dar y recibir requiere seguridad y claridad de quiénes somos. Las dificultades están casi siempre en la falta de valoración y apreciación que tenemos sobre nosotros mismos, o bien en que no hemos aprendido a ver las cosas como el otro las ve y respetar su punto de vista. En ocasiones nuestras diferentes formas de pensar y actuar nos pueden llevar a relacionarnos con desconfianza o a entrar en conflicto, pero valorar a los demás, aceptar que puede haber discrepancias entre los seres humanos, tratar de conocernos y comprendernos, puede ayudarnos a superar estos obstáculos.

Si nos miramos con honestidad, podremos reconocer lo que nos disgusta de nosotros, ya sea sentir rencor, enojo, envidia, inclusive ser agresivos e irrespetuosos al interactuar. Es por ello que el autoconocimiento puede ayudarnos a superar estas actitudes negativas y mejorar la relación con los otros, lo que implica la aceptación de los demás con sus cualidades y defectos.

Me imagino que habrás vivido experiencias de personas que se comunican dando gritos y golpes sobre la mesa. He visto a muchos comportarse de esta forma, incluyendo a algunos dirigentes y jefes, creen que así lograrán que se les vea con estimación y autoridad. Nada más lejos de la verdad. Por eso te aconsejo que huyas de ese comportamiento. Si nos queremos y respetamos a nosotros mismos, no podemos permitir relaciones basadas en la violencia y en la amenaza a los otros.

En toda relación interpersonal interviene la comunicación, que es la capacidad de las personas para obtener información respecto a su entorno y compartirla con el resto de la gente. A través de ella logramos intercambiar ideas, experiencias y valores; transmitir sentimientos y actitudes, y conocernos mejor.

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Uno de los primeros referentes para aprender a comunicarnos nos llega a través de nuestros padres

Antes de que naciéramos, ya nos comunicábamos con nuestros padres al escuchar sus voces, sus movimientos y responder a ellos con movimientos dentro del vientre de nuestra madre. Tras el nacimiento nos comunicamos con nuestros balbuceos y primeras palabras, con nuestro llanto o con nuestra sonrisa. Desde los primeros años de vida comenzamos a tener vivencias que resultan importantes, uno de los primeros referentes para aprender a comunicarnos bien o mal nos llega a través de nuestros padres.

La comunicación nos sirve para expresar lo que sentimos, lo que necesitamos y lo que pensamos de los demás, entender el mundo que nos rodea, escuchar y ser escuchados, también para conocer a los demás.

Existen dos formas básicas de comunicación: la verbal y la extraverbal. La comunicación verbal es lo que expresamos con palabras, de manera oral o escrita, y es una de las formas más importantes para establecer contacto con otras personas.

La comunicación no verbal, o extraverbal, es lo que expresamos a través de la mirada, los movimientos del cuerpo, los gestos, con el tono de la voz, con nuestra actitud, con el contacto físico. A veces la percibimos de manera más directa. Un gesto, una mirada, pueden decir más que mil palabras porque se manifiestan espontáneamente.

Ten siempre en cuenta que para mejorar nuestra forma de relacionarnos y de comunicarnos, es necesario conocernos bien: saber el valor que nos damos a nosotros mismos, qué tanto nos queremos, el respeto con el que tratamos a nuestra persona, así como preocuparnos por conocer y entender lo que piensan y quieren los demás.

A pesar del papel tan importante que tiene la comunicación en nuestra vida, no siempre se da de manera fácil. Sobre la comunicación hay mucho que decir y que sugerir, es un tema inagotable al que volveremos a aproximarnos.

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