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Jefes tóxicos: depredadores del buen clima laboral

Existen varias razones por las que una persona puede tener una crisis laboral, desde incompetencia, incumplimientos, conflictos con sus compañeros o iguales, problemas de adaptación a un nuevo trabajo, hasta dificultades con los superiores. También hay que tener en cuenta algunas situaciones que se dan en los entornos de trabajo: los chismes, la envidia, el arribismo, la mediocridad, la hipercrítica avasalladora y las decisiones dictatoriales constituyen platos fuertes en algunos centros de trabajo, organizaciones y empresas, a veces promovidos por los propios directivos. Todo ello tiene un enorme potencial dañino.

Los aspectos organizacionales, estilos de dirección, liderazgo, comunicación e interrelación en el ámbito laboral repercuten en la salud física y mental de los trabajadores. Estos aspectos dependen, en gran medida, del tipo de jefe que tengas. Las tensiones y conflictos irán de mal en peor, sobre todo si se trata de un jefe tóxico. La vida junto a personas tóxicas es difícil pero estando bajo un jefe tóxico todo es peor, más trágico, más destructivo.

Si no te identificas con lo que aquí comento, tanto si eres responsable o jefe como si eres profesional, administrativo o empleado, perfecto, estás en el grupo de los privilegiados. De cualquier modo espero que te ayude a reflexionar sobre las consecuencias negativas que estas situaciones pueden producir.

“Mi jefe es muy impulsivo, desconsiderado, grosero, ladino; trabajar con él es una verdadera pesadilla, por eso estoy a punto de pedir la baja. Tengo capacidad para desempeñar mi puesto y me gusta lo que hago, pero estar allí me asfixia… Es que mi jefe es muy tóxico”. Así me dice en consulta Lena X, una mujer profesional de unos cuarenta y tantos años, que atraviesa una crisis depresiva a raíz de un conflicto laboral. No sabe cómo lidiar con su superior inmediato. Según ella lo describe todo parece indicar que es narcisista, mediocre y desequilibrado.

Se le llama jefe tóxico al líder negativo que trata mal a sus subordinados, también a aquel que, aunque no grite ni insulte, tiene otras características que complican y ponen en riesgo el trabajo de varias personas.

Un jefe tóxico no sabe guiar a los miembros de un equipo, no los motiva, no los enseña, no los cohesiona, más bien genera conflictos entre ellos, frustraciones y malos entendidos. No sabe utilizar la persuasión pero sí toda la gama de amenazas disponibles, en algunos casos las expresiones amenazantes son solapadas.

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Los jefes tóxicos se comportan como tiranos con sus subordinados y como ovejas con sus propios jefes. Foto: iStock

Jefes tóxicos, como los alacranes

José L. González de Riveray Revuelta, Catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica, en un artículo publicado en la sección de salud del periódico español El País, nos advierte:

“Como los alacranes, los jefes tóxicos sólo se desarrollan si están en el entorno apropiado. Una organización sana se ocupa por sí misma de eliminar a tiempo trepas desaprensivos y mediocres inoperantes, de tal manera que nunca llegan a alcanzar posiciones relevantes desde las que puedan hacer daño.Por lo tanto, si te encuentras sufriendo alguna modalidad de acoso en el trabajo, lo más probable es que tu empresa no tenga ningún interés por promocionar la excelencia y que en ella sean más importantes el poder, la conformidad y el control que la satisfacción, la autonomía y la productividad”.

Identificar a los jefes tóxicosy aprender a lidiar con ellos es fundamental para que puedas tener una estabilidad laboral y no se afecte tu salud emocional.

El perfil de un jefe tóxico

¿Has tenido que lidiar con uno de estos jefes? Según el libro “Nuevo management para dummies” no sería extraño porque cuatro de cada 10 jefes lo son. Sus autores, Ana M. Castillo y Juan C.Cubeiro,  son profesionales de experiencia en el mundo empresarial y universitario, a su juicio, el mejor directivo es “aquel que es capaz de combinar mente y corazón en sus decisiones y acciones”.

Por supuesto, de esto son incapaces los jefes tóxicos. Ellos son arrogantes, altaneros, soberbios, se creen infalibles. No aceptan opiniones discordantes, son autocráticos, se comportan como tiranos con sus subordinados y como ovejas con sus propios jefes. Responden con ira cuando las cosas no salen bien y se expresan como si fueran poseedores de la verdad absoluta.

Hay personas incompetentes ocupando puestos de dirección y muchos jefes son tóxicos porque no dan la talla.

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Miranda Priestly (Meryl Streep) en el filme ‘El Diablo se viste de Prada’ representa a una jefa tóxica cruel y avasalladora. Foto: fotograma del filme

El único interés de un jefe tóxico: la supervivencia en el poder

Gerardo Bustos en “Trabajando más por un poco menos” se acerca a tan sensible situación, y nos abre nuevas visiones del problema.

“Los jefes tóxicos no son sólo malos jefes. Son verdaderos depredadores, generan consecuencias destructivas con su actuar y destrozan equipos construidos a lo largo de años. Su único interés es la supervivencia en el poder. La singular costumbre de nombramientos de jefes desde las ‘estructuras correspondientes’, es un caldo de cultivo ideal para la existencia de un porcentaje significativo de jefes tóxicos en el sector estatal, aunque también presentes en el sector privado”.

Si has leído hasta aquí, seguramente te interesa el tema y quizás compartas algunas de las ideas expuestas sobre estos jefes “virulentos”, duchos en utilizar la palabra para confundir, intimidar, distorsionar, disociar, desacreditar, engañar y hacer demagogia.

Es perfectamente posible destruir a una persona a través de ejercer sobre ella burlas, miradas e insinuaciones malévolas, por intermedio del uso del sarcasmo y de la sorna, esparciendo rumores y mentiras, adoptando actitudes agresivas, haciendo uso de descalificaciones, etc.

Ese conjunto de prácticas es lo que algunos especialistas consideran “acoso moral” o “acoso psicológico”, y para desdicha del ser humano, esta práctica se puede dar tanto en el trabajo, como también en la escuela, en la familia y en la pareja. Según el caso y la ocasión se habla de mobbing, bullying, harassment, acoso moral y acoso laboral.

Volviendo al caso de la paciente Lena X te hago una pregunta:  ¿Crees que Lena debe renunciar a su trabajo de varios años para cuyo desempeño está preparada porque su jefe es tóxico y la hace sentir mal? Es una pregunta para invitarte a la reflexión.

Los acosadores profesionales son personas perversas que tienen poder pero no tienen escrúpulos para utilizar, acosar y manipular a otras personas las cuales, para estos sujetos, se convierten en meros objetos que les permiten llevar a cabo sus planes u objetivos, y sobre quienes descargar su crueldad, teniendo eso sí, mucho cuidado de guardar y mantener las apariencias ante otros espectadores. Si se sienten observados, se cuidan de no exceder los límites y no mostrar un comportamiento que pudiera considerarse violento o moralmente sancionable.

Ese tipo de individuo que obliga a muchas personas a desarrollar una serie de “estrategias de supervivencia” que le permitan salir más o menos indemnes del maltrato o del trato indigno que reciben.

La pregunta casi obligada es ¿quién no conoce al tipo de jefe que aquí describo? Si quieres saber más sobre los jefes tóxicos, cómo identificarlos y cómo lidiar con ellos, te invito a nuestro próximo encuentro de sábado entre El Psiquiatra y Tú.

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