Música, salud, Psiquiatra
La música es un estímulo placentero, que influye en los estados emocionales. Foto: Pixabay

La música alimenta el alma… y es terapéutica

“La música es el arte más comunicativo, el único que permite traducir el dolor, del cuerpo o del alma, sin describirlo”.

Patrick L’Echevin

 Una investigación realizada en el Instituto Neurológico de Montreal, de la Universidad McGill, en Canadá, vuelve sobre un tema que a muchos llama la atención: los efectos de la música en los estados emocionales de los seres humanos. “La mayor parte de la gente coincide en que la música es un estímulo placentero, especialmente potente, que se usa con frecuencia para influir en los estados emocionales”, explican los autores del trabajo en las páginas de la revista Nature Neuroscience.

La capacidad de la música para provocar reacciones fisiológicas está perfectamente documentada, ella produce una respuesta mediada por el sistema nervioso autónomo que afecta la frecuencia cardiaca, respiratoria, la conductividad de la piel y la temperatura periférica.

Varias investigaciones han demostrado que la música tiene la capacidad de reducir la ansiedad y la sensación de dolor
Música, salud mental, psiquiatra
Escuchar música puede aliviar el dolor durante una intervención quirúrgica. Foto Pixabay

En un estudio con 38 pacientes que llegaron a una sala de emergencia presentando heridas que requerían de sutura, se dividió a estos en dos grupos.  Uno de los grupos escuchó música mientras era sometido a los procedimientos quirúrgicos.  Se encontró que los pacientes de este grupo informaron sentir menos dolor durante la intervención quirúrgica que el grupo que no escuchó música.

En otro intento de profundizar en el poder terapéutico de la música, en China se realizó un estudio con 76 pacientes esquizofrénicos, se encontró que luego de un mes de terapia musical los pacientes mostraban menos síntomas, mejoraron su capacidad comunicativa y mostraron mayor interés en actividades externas.

La Revista Cubana de Medicina General Integral, hace unos años, publicó un artículo titulado “Musicoterapia. Una modalidad terapéutica para el estrés laboral.” Sus autores plantean que “la aplicación de la musicoterapia posee un amplio espectro y ha demostrado ser muy útil para contrarrestar los efectos negativos del estrés, o para prevenir su aparición, ayudando al individuo a recuperar los niveles basales óptimos de funcionamiento psicofisiológico y de bienestar”.

En el Centro de Investigación de la Adicción de Stanford, en California, Estados Unidos, el científico Abraham Goldstein comprobó que la mitad de las personas estudiadas experimentaban euforia mientras escuchaban música. Las sustancias químicas sanadoras generadas por la alegría y riqueza emocional de la música capacitan al cuerpo para producir sus propios anestésicos y mejorar la actividad inmunitaria. Formuló la teoría de que las “emociones musicales”, es decir, la euforia que produce escuchar cierta música, era la consecuencia de la liberación de endorfinas por la glándula pituitaria, como respuesta a la actividad eléctrica que se propaga en una región del cerebro conectada con los centros de control de los sistemas límbico y autónomo.

Estos y otros beneficios de la música se apoyan en sus propiedades, así tenemos que algunos de sus elementos como la armonía, la melodía, el ritmo, el volumen o intensidad, la altura o tono y el timbre, ejercen determinadas influencias sobre los sujetos.

Sobre la historia de la música como agente terapéutico: Pitágoras, Platón y Aristóteles

Este uso de la música puede parecer sorprendente.  Sin embargo se conoce que desde los tiempos de la antigua Grecia numerosos filósofos, escribieron sobre la música como agente terapéutico.  Hace más de 2 mil 500 años que el filósofo griego Pitágoras recomendó cantar y tocar un instrumento musical cada día para eliminar del organismo el miedo, las preocupaciones y la ira.

Platón creía en el carácter divino de la música, y que ésta podía dar placer o sedar. En su obra “La República” señala la importancia de la música en la educación de los jóvenes y cómo deben interpretarse unas melodías en detrimento de otras.

Por su parte Aristóteles fue el primero en teorizar sobre la gran influencia de la música en los seres humanos. A él se debe la teoría del Ethos, una palabra griega que puede ser traducida como la música que provoca los diferentes estados de ánimo. No obstante, fue en el siglo 18 que comienzan a aparecer informes anecdóticos en la literatura profesional.  Ya en el siglo 19 aparecen informes de experimentos controlados.

El más antiguo texto sobre música y medicina fue escrito por un médico llamado Richard Brown, publicado en 1729. La terapia musical o musicoterapia moderna tiene su origen en Inglaterra.

Para el experto G. Agudelo “La música es una experiencia que propicia la creatividad, refina la sensibilidad, fortalece el desarrollo intelectual y culmina con el enriquecimiento global de la personalidad del individuo al conformar un ser humano más armonioso en su totalidad. Por ello es de vital importancia concederle al ser humano este derecho desde la primera etapa de la niñez, ya que es en esa fase de la vida cuando una persona adquiere las principales vivencias que aprenderá, asimilará, procesará, repetirá, aplicará y perfeccionará en el campo de sus experiencias personales que más tarde determinarán su desarrollo y conducta emocional, dentro y frente a la sociedad.”

 Musicoterapia: se utiliza tanto en trastornos mentales como físicos
Salud mental, psiquiatra
Escuchar música beneficia a personas con accidentes cerebrales. Foto: Pixabay

La musicoterapia es un tratamiento que se aplica a algunos trastornos mentales como ansiedad, depresión, alzhéimer y autismo, entre otros. Es muy beneficiosa también en personas que han sufrido accidentes cerebro-vasculares para recuperar la capacidad cognitiva, por lo que la hace una muy buena herramienta para mejorar distintos tipo de afecciones.

Como puede apreciarse esta terapia está orientada no solo a los trastornos emocionales, también se emplea en muchas enfermedades orgánicas, como  la discapacidad física, alteraciones neuromotoras. En la actualidad se está utilizando en personas que han sufrido abuso sexual, en enfermedades específicas como hipertensión arterial, infarto del miocardio y otras cardiopatías, adicciones, afasia, anorexia, artritis reumatoide, asma, ataques de pánico, autismo, bulimia, cáncer, crisis de angustia, así como también el  Síndrome de Down y trastornos por estrés. En los últimos años se ha utilizado la terapia musical en salas de Terapia Intensiva y Salones de Operaciones.

Para recibir musicoterapia no es necesario tener conocimientos musicales. La misma tiene diferentes variantes, unas más complejas que otras. A veces se utiliza música conocida por el paciente, de esa que forma parte de su historia o de su “memoria musical”, otras se hace con música especialmente elaborada para tales efectos.

La música aquieta o estimula a la mente, enriquece al ser humano, por eso también se dice que  alimenta el alma

En próximos encuentros comentaré con más detalles sobre los efectos terapéuticos de la música, sus mecanismos de acción y sobre cómo podrías utilizarla en tu vida cotidiana, sobre todo en esos momentos de ansiedad o estrés de los que nadie escapa.

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