En el corazón de Holguín, donde la ciudad parece detenerse frente al parque Las Flores, hay una casa que nunca duerme. Es la sede de Tele Cristal, la casa difusora que durante cuatro décadas ha sido la ventana a través de la cual los holguineros se han visto a sí mismos, han reído con sus personajes, han llorado con sus tragedias y han celebrado sus victorias. Este 16 de abril de 2026 cumple 40 años con un nombre que ya es patrimonio emocional de la provincia.
Pero la historia comenzó antes, mucho antes. Para entender la grandeza de este aniversario, hay que remontarse al cinco de diciembre de 1976, cuando las primeras imágenes televisivas atravesaron el aire holguinero.
Todavía no se llamaba Tele Cristal. Era apenas un sueño embrionario que se gestaba frente a una antigua terminal de ómnibus, con equipos modestos y un puñado de hombres y mujeres que creían en la magia de la televisión. Luego 10 años después, el 16 de abril de 1986, aquel sueño recibió su nombre definitivo: Tele Cristal. Como el mineral que refracta la luz en mil destellos, el telecentro se propuso reflejar cada matiz de la identidad holguinera.
Corrían los años ochenta y la televisión en Holguín tenía un sello propio. Bajo la mirada fundacional de Alfonso Bandera —director, actor, guionista y profesor del Instituto Superior de Arte (ISA)—, el telecentro comenzó a forjar su carácter. Bandera, que llegó a presidir el Consejo Artístico de Especialidades, entendió que la televisión no podía ser un simple reflector de noticias, sino un escenario donde la cultura popular encontrara su voz. Junto a él, un grupo de pioneros —entre ellos la locutora Dania González, que aún hoy define a Tele Cristal como «la extensión de mi hogar»— empezaron a construir lo que décadas después seguiría latiendo.
Fue en esa época dorada cuando nacieron los programas que hoy son memoria viva. «Video Lux», bajo la dirección del maestro Francisco Rosabal, revolucionó el videoclip cubano y convirtió a Holguín en referente nacional.
«Rumores de la Campiña» trajo al centro de la ciudad el humor más genuino de nuestras campiñas.
«El Patio de Gabriela» y «Caricare en Clave de 2» trascendieron las fronteras provinciales y se colaron en los hogares de todo el archipiélago. Y cada tarde, de cinco a seis, «Holguín de 5 a 6» —o simplemente «el de 5 a 6», como cariñosamente lo llamaban los televidentes— acompañaba el regreso a casa después de la jornada laboral.
Pero no todo era magia frente a las cámaras. Detrás del vidrio de la sala Máster, una mujer rompía esquemas. Luisa María Naranjo se convirtió en la única fémina del país en operar la señal nacional desde esa cabina. Durante más de 40 años —y con el Premio Pequeña Pantalla 2021 en su haber—, Luisa María ha sido el pulso técnico de Tele Cristal, demostrando que la televisión también se hace con manos de mujer y corazón de titán. A su lado, nombres como Jorge Muñoz Leyva y César Hidalgo Torres —recientemente declarados Artistas de Mérito del ICRT— han tejido la banda sonora y la palabra exacta que han acompañado a generaciones de holguineros.
El tiempo pasó y la televisión cambió. Llegaron los años noventa, el Período Especial, la adversidad hecha cotidianidad. Tele Cristal, como toda Cuba, aprendió a hacer más con menos. La creatividad se volvió moneda corriente. Los realizadores holguineros demostraron que la limitación de recursos no podía con la limitación del talento. Fue en ese crisol donde surgieron espacios como En Primer Plano (2002), que renovó el periodismo televisivo en la provincia. Y la parrilla de programación siguió creciendo, siempre con el sello de aquel nombre que prometía refracciones de luz.

Ahora bien, ninguna historia de 40 años está exenta de relevos generacionales. La dirección del telecentro ha pasado y sus desafíos. Muchos directores han tenido sobre sus hombros la responsabilidad de mantener la televisión en Holguín viva —cuyos nombres merecen ser rescatados del archivo histórico— que mantuvieron la nave a flote en tiempos complejos. Sin embargo, es en el presente donde Tele Cristal vive una de sus transformaciones más audaces. Desde hace varios años, la dirección recae en Diuvichén Vila Torres, un hombre que ha entendido que la televisión del futuro no puede desentenderse de la sostenibilidad ni de la tecnología.
Precisamente, bajo la gestión de Vila Torres, Tele Cristal ha dado un salto cualitativo que trasciende lo artístico. En medio del complejo contexto energético que atraviesa Cuba —con apagones y déficit de generación que golpean a cada familia—, el telecentro se convirtió en el primero del país en utilizar energía renovable para sus transmisiones.
El proyecto, concretado en 2026, instaló un módulo de paneles solares de 10 kW de potencia con almacenamiento de 7 kW, ejecutado por el Proyecto de Desarrollo Local Pitec en apenas dos días. Las palabras de Vila Torres resuenan con orgullo legítimo: «El proceso comenzó con un ambicioso plan que buscaba independizar a Telecristal del sistema energético nacional. No dependemos de la energía del sistema nacional y somos capaces de mantenernos transmitiendo ininterrumpidamente».
Este logro, que podría leerse como una simple nota técnica, encierra una simbología profunda. Mientras el país enfrenta desafíos en su matriz energética, Tele Cristal se erige como un ejemplo de soberanía tecnológica y previsión. No es un privilegio, insisten sus trabajadores, sino una demostración de que la planificación y la colaboración —con Radiocuba, Etecsa y actores locales— pueden dar frutos concretos.
La misma luz que ilumina a los presentadores en el estudio es, ahora, luz que nace del sol holguinero. Poesía y pragmatismo fundidos en una misma toma.
Pero la televisión no es solo tecnología. Es, sobre todo, encuentro. Por eso, Tele Cristal ha sabido también migrar hacia el escenario digital sin perder su esencia. Su página web —www.telecristal.cu— y sus redes sociales son hoy extensiones naturales de la pantalla chica.
Allí, periodistas como Marel González, Luis Enrique Díaz, Iván Romero, Yordanis Rodríguez Laurencio, María Karla Casaus, Roberto Carlos Rodríguez, Enrique Ajo y muchos más, asumen el reto de «acercarse más a las audiencias desde el escenario digital, con una mayor visualidad». Porque el público ya no es el mismo de 1986. Y Tele Cristal, fiel a su nombre, refracta también esa nueva luz.
Hoy, cuando se cumplen cuatro décadas de aquel bautizo oficial, la ciudad de Holguín se prepara para celebrar a su telecentro. No con grandes fastos ni despliegues millonarios —porque la modestia también es una forma de dignidad—, sino con el cariño sincero de quienes han crecido viendo a sus vecinos en la pantalla, reconociendo sus calles en los reportajes, emocionándose con las historias que solo Tele Cristal sabe contar. Porque esa ha sido, quizá, la mayor hazaña del telecentro: borrar la frontera entre la televisión y la vida, entre la sala Máster y la sala de cada hogar.

Quedan muchos capítulos por escribir. El aniversario 40 no es un punto final, sino una coma. Tele Cristal seguirá comunicando desde un principio —como reza su eslogan—, pero ese «principio» ya no es solo el origen. Es, también, el principio de cada día, la primera luz de la mañana que se enciende con energía solar y la certeza de que, pase lo que pase, los holguineros tendrán una ventana abierta hacia su propia identidad. Eso, al fin y al cabo, es la televisión que vale la pena. Eso es Tele Cristal.
- Tele Cristal: 40 años de un escenario donde la cultura popular encontró su voz - 15 de abril de 2026
- Palabras al Viento, el susurro del arte durante 22 años - 14 de abril de 2026
- El latido que Holguín protege - 14 de abril de 2026