miedo

El miedo en el corazón de Cuba

En los últimos tiempos, la atmósfera en Cuba se ha vuelto palpable, cargada de un miedo que se siente en cada esquina de nuestras ciudades. La crisis económica, marcada por apagones constantes, escasez de alimentos y precios que se disparan ha llevado a muchos cubanos a un estado de alerta y desesperanza. Mientras recorro las calles de Holguín, noto que la preocupación se ha convertido en un compañero constante para la mayoría de la población, especialmente para aquellos con menos recursos, que luchan día a día por sobrevivir.

El acaparamiento de alimentos se ha hecho evidente en los principales puntos de venta y comercio. Aunque las estanterías estan abarrotadas de productos, estos se venden a precios exorbitantes, creando una sensación de urgencia y miedo entre los ciudadanos. Nos enfrentamos no solo a la inflación económica, sino también a una escasez provocada por la incertidumbre y el pánico a lo que pueda venir. La amenaza de Trump y su retórica sobre Cuba ha sumado una capa adicional de ansiedad, y con lo pasado en Venezuela haciendo que muchos se pregunten qué medidas podría tomar en el futuro y cómo esto afectará nuestras ya frágiles condiciones de vida.

La situación del carbón, una alternativa para cocinar sin electricidad, es un claro reflejo de la desesperación colectiva. Su precio ha aumentado dramáticamente, encareciendo aún más el costo de la vida en un país donde el salario medio apenas alcanza para cubrir lo mínimo. Esta escalada de precios no solo impacta el bolsillo, sino que también siembra el miedo en las familias que, con gran esfuerzo, tratan de garantizar al menos un plato de comida diario.

miedo
El miedo es una emoción que hay que entender y controlar

Es crucial reconocer que este clima de temor no es simplemente un producto de la especulación; es una reacción comprensible ante la falta de certezas. La guerra y los conflictos a nivel internacional son preocupaciones latentes que todos tememos, y en el contexto cubano, cada día parece más complicado encontrar un rayo de esperanza.

Cuba necesita un cambio, una mejora que alivie esta crisis y devuelva la tranquilidad a su gente. Sin embargo, el miedo a lo desconocido nos paraliza, nos confina en un ciclo de supervivencia que nos impide soñar con un futuro mejor. La solidaridad y el apoyo comunitario se vuelven esenciales en estos momentos difíciles, mientras que las autoridades deben escuchar y atender a una población que clama por respuestas y soluciones.

Es hora de que enfrentemos estos retos con valentía y determinación, pero también con un llamado urgente a la acción. El miedo es una realidad pero no es la solución. La esperanza debe prevalecer sobre el temor, y solo así podremos construir un camino hacia el bienestar colectivo. En este marco, cada uno de nosotros tiene un papel que jugar, desde el diálogo abierto hasta la solidaridad con aquellos que más sufren. La Cuba que soñamos está atada a nuestra capacidad de enfrentar juntos la adversidad.

Alvaro Raúl Suárez Leyva
Últimas entradas de Alvaro Raúl Suárez Leyva (ver todo)