Costo de productos: entre la exigencia legal y el alivio al bolsillo popular

Por: Daimy Peña Guillén
Caricatura Precios en Cuba

El escenario económico actual en Cuba exige respuestas oportunas, ordenadas y efectivas. La reciente sesión extraordinaria del Consejo de la Administración Municipal en Holguín responde de manera directa a una de las mayores preocupaciones de la población: el constante incremento del costo de los productos de primera necesidad en el territorio.

Las medidas adoptadas por las autoridades locales impactan de forma concreta en la cotidianeidad del hogar holguinero. La fijación de un margen comercial máximo de hasta un 30 por ciento para todos los productos, junto con la regulación del aceite comestible a 2 200 pesos, constituyen pasos fundamentales para frenar la especulación.

Esta estrategia busca extenderse progresivamente a otros insumos básicos como el picadillo, el azúcar, el huevo y la leche en polvo, en un esfuerzo por devolver cierta estabilidad al presupuesto familiar sin ahogar la gestión de los actores económicos.

El respaldo legal de estas decisiones se sustenta en normativas como la Resolución 148, la cual establece la obligatoriedad de confeccionar fichas de costo transparentes. La formación de precios debe corresponderse con gastos reales y fundamentados, respetando los límites fijados por la legislación vigente. Aunque las acciones comenzarán con un proceso de persuasión y convencimiento hacia todos los actores de la economía, el límite de este diálogo pedagógico está marcado por el estricto cumplimiento de la ley.

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Por otra parte, la bancarización y el uso efectivo de las pasarelas de pago digitales representan asignaturas prioritarias dentro de este plan de ordenamiento. La frustración ciudadana ante el mal funcionamiento de los códigos QR exige un seguimiento riguroso del cumplimiento de las resoluciones del Banco Central de Cuba y de las normas que rigen las cuentas bancarias fiscales. El chequeo diario sobre el estado de estos canales electrónicos permitirá evaluar de primera mano la efectividad de las medidas y la percepción de la población.

Para velar por el cumplimiento de cada acuerdo, la creación de un equipo de trabajo interdisciplinario resulta un paso clave. Esta estructura, integrada por representantes del Partido, el Gobierno, la Contraloría, la Fiscalía, el Ministerio del Interior, la ONAT y las instituciones financieras, garantiza un control integral que abarca desde la fiscalización tributaria hasta la legalidad en el arrendamiento de locales.

El ordenamiento económico no se valida únicamente en los documentos institucionales, sino en la tarima y en la tranquilidad económica del pueblo. Holguín articula hoy una respuesta articulada ante el reto de los precios, pero el éxito definitivo de estas disposiciones dependerá de la sistematicidad en las inspecciones, la intransigencia ante las violaciones y el compromiso ético de cada actor productivo.

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