Emplean pulpos de apego en atención neonatal en Hospital Lenin

Por: Maylín Betancourt Verdecia
Neonato junto a pulpo de apego
Bebé holguinero con un pulpo de apego. Foto: Tomada del Perfil institucional del Hospital Lenin

Cuando un bebé llega al mundo antes de lo esperado, lo recibe un ambiente hostil para él, lleno de luces brillantes, cables y sonidos constantes que pueden resultar abrumadores. En medio de esta experiencia, en la maternidad del Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin emergen los «pulpos de apego» como un innovador recurso para los recién nacidos en situaciones críticas, al brindarles compañía y sensación de seguridad en los momentos más vulnerables.

El «pulpo de apego» va más allá de un simple juguete, su diseño está cuidadosamente pensado para cumplir una misión especial: los tentáculos rizados simulan el cordón umbilical y permite que los bebés enrosquen sus deditos en ellos. Esto les proporciona una conexión emocional que les recuerda la calidez y seguridad del vientre materno.

Así se le ayuda a mitigar la ansiedad que puede generar su entorno. Están confeccionados con algodón hipoalergénico, sin piezas sueltas, ni ojos de plástico y cuentan con costuras firmes para minimizar cualquier riesgo.

Neonato holguinero
Neonato holguinero beneficiado con los servicios de Neonatología del Hospital Lenin. Foto: Maylín Betancourt/Radio Angulo

Para bebés prematuros como Leilianis, quien nació de 32 semanas el pasado 18 de julio, con un peso de 1 600 gramos el «pulpo de apego» le ayudó mucho durante su hospitalización, en opinión de su madre Daniela de la Cruz Llorente fue una «gran bendición».

La doctora Ana Nastia Tamayo Ortiz, jefa del servicio de Neonatología, destacó la relevancia de esta iniciativa en la atención neonatal, «desde hace poco tiempo utilizamos los «pulpos de apego» en el servicio y que los niños estén con ellos ha sido mágico. Ellos al coger las paticas de los pulpos piensan que es el cordón umbilical y así evitamos que cojan el tubo endotraquial o una sonda orogástrica. Realmente es muy bonito ver los resultados de algo tan sencillo, pero a la vez tan importante».

Se ha demostrado que el contacto con el pulpo contribuye a calmar al bebé, regula su ritmo cardíaco y promueve un ambiente más confortable. Así, el pulpo de apego se transforma en el primer amigo del bebé.

Agradecemos entonces a esas manos creadoras que confeccionan y donan estos pulpos para que los bebés tengan una mejor estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y en la sala de Piel a piel.

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