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Foto: Tomada de www.cubahora.cu

Verónica Lynn: una vida feliz y apasionada por el arte

La primera actriz cubana Verónica Lynn contagia con su pasión por la escena, y a sus 95 años, cumplidos hoy, es un referente para jóvenes y consagrados intérpretes, ejemplo de excelencia artística y rigor profesional.

Todo lo que toca lo convierte en oro, aseguró la víspera el Premio Nacional de Teatro 2026 Fernando Hechavarría en un programa homenaje a la artista, donde confluyeron colegas y admiradores de uno de los rostros más destacados del arte en Cuba.

Hay mucha verdad en todo lo que hace y sus escenas son clases magistrales, opinó el también actor Héctor Noas, quien compartió anécdotas que lo vinculan a la homenajeada junto a las actrices Paula Alí y Diana Rosa Suárez.

En honor a una vida consagrada a la cultura de su país, este viernes se estrena en el capitalino cine Charles Chaplin el documental Muchos domingos para Verónica, dirigido por Pedro Maytín, quien colabora en el guion junto al dramaturgo, poeta y ensayista Norge Espinosa.

Producido por la Agencia de Representaciones Artísticas Caricatos y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, el propósito del audiovisual trasciende lo biográfico para convertirse en un retrato de la Premio Nacional de Teatro y Televisión.

A propósito de la fecha, Prensa Latina rememora una entrevista realizada en ocasión de uno de sus cumpleaños.

Pudiera apelar al recuerdo a través de una auténtica Santa Camila de La Habana Vieja o una magistral Doña Teresa en la novela Sol de batey, pero solo con nombrarla basta, ella es Verónica Lynn, el rostro mayor de la actuación en Cuba.

De pequeña fue una gran cinéfila y, aunque no conocía el teatro, la mayor de sus pasiones era escribir sus propias obras, mientras imitaba a artistas como Bette Davis o Betty Harford.

Con 23 años de edad y un talento que comenzaba a despuntar ganó un lugar dentro del elenco de Teatro Azul, un programa en vivo que por aquella época transmitía el estudio cuatro de la Televisión Cubana bajo la dirección de Gaspar Pumarejo. Su interpretación en ese espacio sirvió de vitrina para que nuevos proyectos llegaran a su vida, entre ellos el teatro.

Es innegable su capacidad para desdoblarse y derrochar talento en los más variados personajes, ¿cómo lo logra?, nadie lo sabe, es un don que la ha acompañado a lo largo de los años.

Con una extensa trayectoria en el cine, el teatro, la radio y la televisión, es especialmente conocida por hacer suyo el rol de Santa Camila de La Habana Vieja, una mulata religiosa y sin grandes conocimientos escolares.

Según la crítica, su desempeño en esa obra se considera en la actualidad insuperable. Otro que le valió innumerables muestras de cariño fue Doña Teresa, la terrateniente de Sol de batey (1985).

Al preguntarle sobre qué representaba para ella su carrera respondió: Una cosa es ser actriz y otra artista, con orgullo lo digo, Verónica Lynn es una artista.

Con información de Prensa Latina