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Foto: Tomada de enfermeriadeciudadreal.es

Desafíos de vivir con asma desde la infancia

Cada día crece la cantidad de niños en todas las regiones del planeta que sufren crisis de asma, tanto así que se ha estimado es la enfermedad crónica más común en la infancia. Por este motivo el primer martes del mes de mayo se le dedican espacios de comunicación a esta afección caracterizada por inflamación, obstrucción intermitente e incremento de la respuesta broncoconstrictora de las vías respiratorias.

Sin embargo, fuentes especializadas afirman que con el manejo y la atención adecuados la gran mayoría de los niños asmáticos pueden llevar una vida activa. Incluso, sin impedimentos para la práctica de deportes y la participación en actividades escolares siempre que estén compensados.

Esta condición de no ser tratada oportunamente pone en peligro el bienestar físico, con un impacto perjudicial en su calidad de vida y desarrollo emocional. Entre las manifestaciones más recurrentes se encuentran tos persistente, intensificada por las noches, sibilancias, dificultad para respirar y opresión en el pecho. Ante estos síntomas tanto padres como familias deben estar atentos y acudir a los servicios de salud ante la preocupación y ansiedad que acompañan los ataques de asma.

Entonces, para llegar al control de la crisis en un niño asmático deben trabajar coordinadamente la familia y los profesionales de la salud encargados de su atención. Por ejemplo, corresponde a los padres aprender a identificar cómo se manifiesta esta enfermedad en su pequeño y los factores desencadenantes, ya sean alérgenos como el polen, el moho, el polvo y hasta el humo del tabaco. En la medida en que se logre mantener un ambiente limpio y libre de irritantes en los hogares como peluches, cortinas, alfombras y otros objetos reservorios de polvo y ácaros se minimizarán los episodios asmáticos.

Sorprende actualmente el incremento de su prevalencia en el mundo, donde según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada 10 niños padece esta enfermedad, con predominio en quienes conviven en zonas urbanas.

El hecho de que existan padecimientos como el asma en la infancia es un recordatorio de la fragilidad de la salud infantil y la importancia de crear entornos seguros y saludables para los más pequeños de casa. Por esta razón, cuanto más conozcamos a nivel social sobre este tema estaremos en mejores condiciones de entenderlo y de enfrentar sus desafíos.

Para que esto sea posible resta mucho trabajo por hacer en la sociedad, en aras de reducir la contaminación ambiental, los vertederos cada vez más frecuentes y la quema indiscriminada de desechos sólidos y en los hogares se debe trabajar en la eliminación de posibles factores desencadenantes.

Estas acciones se traducen en la garantía de que nuestros niños tengan la oportunidad de crecer felices y saludables, sin limitarse por una enfermedad, que si bien se comporta de manera común, les impide vivir a plenitud la etapa mágica que son los primeros años de vida.