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Foto: José Raúl Rodríguez Robleda/Archivo

Primero de Mayo, la unidad de los trabajadores como ejemplo de resistencia

Cada 1ro de Mayo, Cuba se viste de pueblo trabajador. Pero este año, la cita adquiere un matiz distinto: no se celebra desde la abundancia ni la tranquilidad, sino desde la resistencia cotidiana. En un escenario de máxima complejidad, con un bloqueo recrudecido que supera las seis décadas, dificultades de combustible, alimentación, transporte y una inflación implacable, los trabajadores del archipiélago se preparan para decir nuevamente «presente» en las plazas de todo el país.

La fecha llega también en medio de una ofensiva mediática sin precedentes contra la nación caribeña, una campaña sistemática que intenta presentar a Cuba como un territorio al borde del colapso social, con un pueblo desmovilizado y a punto de renunciar a su historia.

Videos sacados de contexto, noticias falsas y análisis tendenciosos buscan convencer al mundo de que los trabajadores cubanos han abandonado las calles y el compromiso con su legado de lucha. Sin embargo, la realidad que se vive cada Día Mundial del Proletariado desmentirá esas narrativas una vez más, porque la clase obrera, organizada en sus sindicatos, ha evidenciado durante décadas que su respaldo al proyecto de justicia social no se negocia ni se compra.

Este año, el lema que convoca a la jornada resulta rotundo y elocuente: «La Patria se defiende». No se trata de una frase más en un cartel, es una práctica diaria que los trabajadores demuestran en cada taller, consultorio, escuela y calle.

Aun con salarios insuficientes, carencias en el hogar y el lógico cansancio que produce la crisis, ellos siguen marchando. No por ingenuidad, sino por convicción: saben que proteger las conquistas es también una forma de preservar su propia existencia como comunidad y como proyecto de nación independiente.

Pero la defensa de la Patria, en el contexto actual, va mucho más allá del desfile. En los meses previos, los obreros han brindado pruebas incansables de su entrega. No se han limitado a esperar soluciones desde arriba: han sudado la camisa en jornadas de producción, multiplicado el trabajo en comunidades y aportado a la economía del país con iniciativas creativas desde sus colectivos. Además, las donaciones voluntarias de sangre se han mantenido como una cadena solidaria ininterrumpida, donde estos hombres y mujeres demuestran que dar la vida por los demás también es proteger la nación.

Las calles, desde La Habana hasta Guantánamo y en el más recóndito municipio, se llenarán otra vez de banderas, consignas y carteles hechos a mano. Familias enteras, jóvenes que apenas recuerdan los años duros del Periodo Especial, mujeres líderes de sus centros laborales, hombres del campo y la ciudad, intelectuales y obreros manuales: todos componen ese mosaico indomable que es el pueblo cubano cuando decide movilizarse.

Y lo harán con el orgullo de saber que, mientras muchos en el mundo solo protestan, ellos construyen; mientras otros se rinden ante el primer obstáculo, ellos inventan soluciones con lo que tienen; mientras algunos venden su soberanía por migajas, ellos custodian la suya con el sudor de su frente.

Con esta motivación, la clase obrera cubana no solo marchará. También exhibirá, con hechos concretos, que ha estado en la primera línea todo el año: integrándose a las tareas de defensa territorial, impulsando la producción de alimentos y desarrollando innovaciones tecnológicas para sustituir importaciones. Esa es la verdadera movilización permanente, la que no aparece en los titulares de las grandes agencias internacionales, pero que sostiene al país día tras día.

Al final, la campaña mediática contra Cuba se topará de nuevo con un muro infranqueable: el de los trabajadores reales, que este Primero de Mayo volverán a decirle al mundo que aquí no se rinde nadie. Que el camino elegido, con todas sus limitaciones, sigue siendo el de una mayoría que marcha, edifica y se levanta cada madrugada para resguardar lo que es suyo.

Por eso, la jornada no será solo de desfile y consigna: constituirá una respuesta colectiva, a quienes apuestan por su derrota moral. Otra vez, los trabajadores demostrarán que ni el bloqueo más largo de la historia, ni la campaña más feroz, ni el agotamiento acumulado lograrán arrancarle el alma a una nación que decidió hace mucho que su libertad no se negocia.