¿Por qué estoy deprimido?

Ser adolescente es como caminar sobre un puente flojo y carcomido. Es un proceso que para muchos resulta o resultó desagradable. Los cambios que experimentan el cuerpo y las emociones descontroladas suelen aplastar muchos de los ideales que hasta ese momento comprendía la conciencia, lo que la convierte en un terreno fértil para la depresión.

Es la época en que se buscan todos los medios posibles para construir nuevas actitudes, rasgos y creencias que nos diferencien como individuos.

Si juntamos a las redes sociales como espacio de interacción casi anárquico, con una mentalidad más abierta y desprejuiciada hacia temas como la salud mental, obtenemos en ocasiones, una receta para el desastre.

Teniendo en cuenta que las redes sociales tienden a simplificar temas complejos en su afán de captar la atención: ¿Nos debería sorprender que los jóvenes empleen visiones romantizadas de enfermedades y trastornos mentales como materia prima para construir su identidad? Dejándose llevar por contenidos de creadores sin formación profesional, la juventud puede acabar en una práctica nociva como es el autodiagnóstico.

Joven, salud mental
Foto: Liam Bornot
Los males de la mente

Antes de profundizar en el autodiagnóstico, conviene aclarar qué es lo que se autodiagnostica. Los trastornos de la personalidad son patrones crónicos y estables de comportamiento, mientras que las enfermedades mentales suelen referirse a problemas de salud mental que afectan cómo una persona piensa, siente o actúa.

Ambos pueden coexistir y deben ser tratados con el debido apoyo profesional. Entre los trastornos de la personalidad más comunes están el Trastorno Límite de la Personalidad, caracterizado por inestabilidad en las relaciones interpersonales y la autoimagen. El Trastorno Narcisista de la Personalidad, cuando las personas muestran una necesidad excesiva de admiración y falta de empatía hacia los demás.

De igual forma el Trastorno Antisocial de la Personalidad, caracterizado por un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás; y el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad, cuando las personas están preocupadas en exceso por el perfeccionismo y el orden.

Por otro lado, las enfermedades mentales afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento.

Entre las más comunes están la depresión, una tristeza persistente que provoca la pérdida de interés en actividades que en otro momento eran satisfactorias; el trastorno bipolar, el cual produce cambios extremos en el estado de ánimo, desde fases de manía hasta fases de depresión; la esquizofrenia, que afecta la capacidad de pensar con claridad, controlar las emociones, tomar decisiones y relacionarse con los demás.

Otros son el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, con pensamientos y comportamientos compulsivos recurrentes que la persona siente la necesidad de realizar; y el Trastorno de Estrés Postraumático, una condición que puede desarrollarse después de experimentar o presenciar un evento traumático.

Autodiagnóstico, salud mental
Foto: Liam Bornot
Autodiagnóstico: ansias de identidad y entendimiento

Según Andrea Cristina Álvarez Pacheco en su artículo «La cibercondría y la salud mental» para Observatorio, «Si bien las nuevas generaciones son más conscientes de la importancia de la salud mental y la han convertido en un diálogo colectivo, esta situación ha promovido el autodiagnóstico y un pobre entendimiento de temas y conceptos complejos. Esta familiaridad con los términos y síntomas ha derivado en una sobreidentificación con trastornos mentales, pues las personas recurren a ellos en un intento de entender sus emociones y comportamientos».

«Desde mi punto de vista no se identifican con la enfermedad, pues identificarse es una palabra que implica aceptación; la palabra es autodiagnóstico. Aunque es positivo que los jóvenes enfrenten sus problemas y asuman las emociones, no lo es que a raíz de un falso diagnóstico se automediquen», comentó el doctor Leandro Sánchez Guerrero, especialista en Medicina General Integral.

«La adolescencia es el período de crecimiento que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta. Entre los 14 y 17 años comenzamos a ver cambios a nivel psicológico y en la construcción de la personalidad. Es un período muy difícil y algunos de los síntomas de estas enfermedades mentales y trastornos de la personalidad pueden confundirse con situaciones y sensaciones propias de la adolescencia. Las redes sociales tienen mucha influencia en estos autodiagnósticos, pues en lugares como TikTok e Instagram se comparte mucha información sobre salud mental, incluso la romantizan. Otros factores pueden ser la cultura pop y la búsqueda de la identidad», aclara el doctor Sánchez Guerrero.

Infografía sobre salud mental
Infografía: Liam Bornot

El individuo busca la integración en un grupo, por lo que al encontrar una comunidad que en apariencia «lo conoce», puede generar en los adolescentes y jóvenes una falsa sensación de comprensión y compañía.

La raíz del problema no nace a partir de los variados «test emocionales» que se divulgan en las redes sociales, sino que las mismas han aumentado la cifra de personas que necesitan tratamiento psicológico y al mismo tiempo, intentan vender una solución rápida, polémica y lucrativa.

La MSc. Yudannia Cuza Silot, socióloga y vicedecana de extensión universitaria de la Facultad de Ciencias Sociológicas de la Universidad de Holguín, afirma que como seres psicosociales que somos, la integración es uno de los objetivos de la persona y al no sentirse integrados a un grupo social, surgen los actos de aislamiento y depresión.

Infografía Internet, salud mental
Infografía: Liam Bornot

«Las redes sociales crean en el individuo un estatus psicológico: si tengo más reacciones, tengo más atención, la gente me acepta y eso me hace feliz; lo cual es incorrecto porque las emociones de las personas deben depender de ellas mismas. Cuando uno llega a la adultez, la mayoría tiene definido un objetivo, sin embargo, los jóvenes que están aún en formación de su personalidad buscan con qué identificarse y definirse», agrega Cuza Silot.

La adolescencia es una etapa de búsqueda y, en esa búsqueda, algunos pueden adoptar ciertos aspectos de los diagnósticos que leen o escuchan, para definirse.

«Hay que tener en cuenta que todos poseemos personalidades diferentes, nos expresamos de las más diversas formas, por tanto, basarnos en información no verídica para autodiagnosticarnos es incorrecto, pues en muchas ocasiones es un punto de vista absoluto. El desarrollo de esta tendencia tiene mucho que ver con el avance de las plataformas digitales, pues hay un acceso casi ilimitado a la información», explica Evelyn Rodríguez Cuenca, psicóloga.

Rodríguez Cuenca agrega que «si una persona cree que tiene cierto padecimiento y empieza a investigar sobre el tema, es probable que se centre solamente en lo que para ella tiene una lógica o un sentido, obviando detalles que pueden tener mayor peso».

Infografía, salud mental
Infografía: Liam Bornot

«Un ejemplo», continúa la psicóloga Rodríguez Cuenca, «al yo no ser un especialista y no conocer estos trastornos y enfermedades, qué síntomas los caracterizan y cómo tratarlos; puedo estar viendo síntomas aislados de una forma incorrecta. Estos test dan la impresión de que leyendo información y aplicando posibles métodos es suficiente para resolver el problema».

El doctor Sánchez Guerrero opina que las redes sociales tienen gran influencia. «Muchas veces los adolescentes y jóvenes no identifican el problema. No tienen cierto criterio que en Medicina se llama juicio crítico de la enfermedad, lo cual significa que no tienen conciencia de su padecimiento y si alguien les insinúa algo relacionado con el tema, entonces lo niegan, y se abstienen de buscar ayuda profesional, arrastrando por mucho tiempo algo que podría solucionarse con ayuda médica».

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Infografía: Liam Bornot

Las redes sociales podrían ser un instrumento valioso a la hora de buscar soluciones al problema, divulgando contenido preciso creado por expertos y así, poco a poco, desromantizar el tema. Por ejemplo, mostrando historias de personas con padecimientos reales que han buscado y recibido tratamiento, destacando la importancia del apoyo profesional y los beneficios de un tratamiento adecuado.

Buscar ayuda calificada es lo primero. La familia y la escuela son imprescindibles para disolver esta tendencia tan dañina. La clave es que los jóvenes reciban información precisa y apoyo. Introducir temas de salud mental en los programas escolares con una base científica y hacerlo parte del aprendizaje formal puede ayudar y aportar herramientas útiles desde niños, con el objetivo de que puedan diferenciar entre información fiable y no fiable.

Con información de Liam Bornot (Estudiante de Periodismo)