El simple latir de la vida de una mujer debería estar siempre libre de miedo; sin embargo, miles en el mundo libran una batalla silenciosa y constante contra la sombra de la violencia. Es por ellas, y por el futuro que merecemos, que por estos días se extiende una Jornada de lucha y conciencia, una movilización social que trasciende para convertirse en un llamado sostenido a la acción.
Esta Jornada, que tuvo su punto central el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se inspira en el legado eterno de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, «Las Mariposas», cuyo vuelo fue truncado brutalmente por la dictadura de Trujillo. Su historia no es solo un recordatorio del pasado, sino un faro que ilumina el camino del presente. Su sacrificio, honrado por la ONU, es la semilla de esta campaña global que también encuentra eco en nuestro territorio.
Este legado de resistencia resuena con fuerza en Cuba, donde la conmemoración trasciende el carácter de una efeméride para convertirse en un espacio de reflexión colectiva y de fortalecimiento de las políticas públicas que amparan a la mujer.
La Revolución Cubana, con su histórica vocación de justicia social, ha puesto a disposición herramientas vitales para esta batalla. El trabajo incansable de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la existencia de los Juzgados de Familia y la implementación del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres son columnas sobre las que se sostiene una estrategia integral de prevención y apoyo.
La Organización Nacional de Bufetes Colectivos (ONBC) inauguró una oficina especializada para la atención jurídica integral y multidisciplinaria a víctimas de violencia de género, como parte de un proyecto de colaboración que aspira a extenderse a 40 municipios del país.
Paralelamente, durante estas semanas, se multiplican los espacios de diálogo en comunidades, centros de trabajo y escuelas. Las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia abren sus puertas para ofrecer asesoría, mientras se promueven campañas educativas que buscan desterrar mitos y fomentar relaciones de pareja basadas en el respeto y la igualdad.
A estas acciones se suman iniciativas de concienciación ciudadana como la campaña «No más», enfocada en la prevención y respuesta a la violencia machista, y la adhesión el 25 de cada mes como el Día Naranja, promovido por la ONU para alertar y erradicar este flagelo.
En el ámbito jurídico, el sistema judicial ha dado pasos al crear un Comité de Género y una Estrategia específica para incorporar la perspectiva de género en la impartición de justicia.
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Honrar el ejemplo de las hermanas Mirabal significa, en nuestra contextura social, seguir perfeccionando estos mecanismos de protección. Significa escuchar, creer y apoyar a cada mujer que alza la voz. Su ejemplo es un faro que guía el camino hacia la equidad y el respeto.
La lucha por erradicar la violencia de género es una tarea de todos los días, un principio que se construye con diálogo, justicia y la firme convicción de que ninguna mujer debe quedar atrás. Porque el verdadero homenaje a las Mariposas no solo está en la memoria, sino en la acción constante que garantice que ninguna mujer vuelva a ser silenciada. Es un compromiso que nos une, como familia, como comunidad, como nación.
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