Loma de Hierro y la artillería mambisa

El fortín número 18, o San Marcos, conocido también como Loma de Hierro, estaba situado a unos 3 kilómetros del poblado de Auras, en la rica zona de cultivo controlada los los españoles durante las guerra de independecia que se extendía entre Holguín y Gibara. Consistía en una sólida construcción militar de paredes de piedra rodeada de un foso y una alambrada. El foso tenía una doble utilidad: dificultar un asalto de infantería y que sirviera de refugio y trinchera a los defensores en caso que el enemigo utilizara la artillería.

La dotación la formaban alrededor de 18 militares. En la cercanía se levantaban los fortines Jobabo y Pedregoso. Decenas de fuertes y pobla­dos fortificados defendían los sembrados y el ferrocarril Holguín-Gibara. La existencia de esta zona de cultivo, a un año y medio de iniciada la contien­da, se debía a la obstinada defensa de las fuerzas regulares, de los volunta­rios, y a la ausencia de una política de sistematizar la guerra por parte de los cubanos, a lo largo del territorio del Departamento. La situación cambio con la llegada a Cuba, en marzo de 1896, de Calixto García que fue designado jefe del departamento oriental. Este estaba formado por el territorio de las actuales provincias de Guantánamo, Granma, Santiago de Cuba, Holguín, Tunas, Camagüey y Ciego de Ávila. El General García cambió por entero esta situación sistematizando la guerra en todo el territorio

Loma de Hierro y la artillería mambisa 0En agosto de 1896, Máximo Gómez y Calixto García decidieron realizar una incursión a la zona de cultivo de Gibara y atacar el fuerte de Loma de Hierro. Previamente realizaron una labor de diversión; enviaron al General Mariano Torres a operar contra Banes. El 15 de agosto se les unió después de cumplir su misión. El 18 de agosto, mandaron al Teniente Coronel Mariano Sánchez con 50 hombres, para destruir parte de la vía férrea en las inmediaciones de Gibara y, de esa forma, obstruir el traslado de las tropas españolas en el momento del ataque.

En la media noche del día 20 de agosto los generales Máximo Gó­mez y Mariano Torres se separaron de Calixto García con la intención de hostigar la ciudad de Holguín e impedir que acudieran refuerzos a Loma de Hierro. Este, mar­chó hasta situarse a una legua del poblado de Auras, hoy Floro Pérez, al amanecer, continuó hacia Loma de Hierro, donde acampó a las 05:30 a.m. de ese mismo día. De­signó diferentes fuerzas para la protección de los caminos que conducían al fuerte y tirotear el poblado de Auras. A unos 300 metros del fortín español, en una loma, ordenó construir una pequeña barricada donde situó el cañón Hotchkins de dos libras y media. El General Enrique Collazo dirigía la pieza, manejada por cuatro artilleros estadounidenses que se habían unido al Ejército Libertador Cubano; eran protegidos por 40 hombres armados con máuseres y abundante parque.

A las 07:00 a.m. se inició el ataque. Los españoles pelearon valientemente por unas dos horas. Se refugiaron en el foso, desde donde respondían con sus fusiles al enemigo. Al comprender que era imposible resistir aquella avalancha de fuego, escapa­ron hacía un fortín cercano. En el fuerte, quedaron el cadáver de un soldado y otro moribundo, 5 000 proyectiles de máuseres y alguna vitualla. Los mambises ocuparon el abandonado fuerte.  Al mediodía Calixto ordenó la retirada después de destruir los cultivos y caseríos.

Para hacer una valoración del combate es necesario considerar algu­nas circunstancias:

1. Calixto García nunca había atacado un fortín aislado.

2. El fuerte de Loma de Hierro no defendía ningún poblado o almacén, ni en sus inmediaciones habían cultivos o ganado que justificaran este ata­que.

3. Se podía haber destruido la línea del ferrocarril sin necesidad de atacar el fuerte.

4. La guarnición del fuerte no resultaba un estorbo para la operación con­tra la zona de cultivo. Dada la superioridad en hombres de los mambises estos podían incursionar en este territorio confiscando cosechas y animales sin necesidad de realizar ese ataque.

Podemos extraer una conclusión; esta acción no era necesaria para el éxi­to de la operación. Incluso, si nos atenemos sólo al objetivo de destruir la zona de cultivo, el ataque significó un obstáculo, pues la operación se pro­longó aproximadamente medio día y la mitad de este tiempo fue dedicado, por el grueso de las fuerzas, a atacar el fuerte en vez de realizar las labores de avituallamiento y destrucción de los cultivos.

¿Por qué entonces atacó Calixto a Loma de Hierro?

Estimamos que esta operación no se hizo para facilitar la incursión en la zona de cultivo, como las realizadas con anterioridad por Maceo en 1895 y Calixto García en junio de 1896, sino un ensayo para probar la artillería. Hasta aquellos momentos los mambises no habían tenido éxito con ese tipo de arma.  Era necesario acostumbrar a la infantería y la caballería insurrecta a realizar ataques combinados con artillería. Incluso probar la capacidad de los artilleros.

En cierta forma el ataque a Loma de Hierro fue una verdadera escuela para las tropas de Calixto García. No dudo en atacar posteriormente a Guáimaro, Tunas, Guisa con artiñería y éxito.

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