Paz, pedido del papa Francisco como regalo de su pontificado

Al responder una pregunta sobre qué es lo que le pide al mundo como regalo al cumplir hoy el décimo aniversario de su pontificado, el papa Francisco expresó sin vacilación que “paz, necesitamos paz”.

Mediante un podcast, divulgado este lunes en el sitio digital de la publicación Vatican News, el sumo pontífice expresó sus pensamientos “que renuevan el hilo de un intenso período eclesial”, el cual, según dijo, fue vivido “en tensión”, en “un tiempo más grande que el espacio, y que ha visto alternar encuentros, viajes, rostros”.

Como su mejor momento refiere “el encuentro con los ancianos en San Pedro”, una audiencia con los abuelos de todo el mundo efectuada el 28 de septiembre de 2014, y lo peor, “lo que no me hubiera gustado ver”, fueron “los niños que murieron a causa de los conflictos”, expresó.

“Los ancianos son sabiduría y me ayudan mucho. Yo también soy viejo, ¿no?, pero los ancianos son como el buen vino que tiene esa historia añeja, y los encuentros con ancianos me renuevan, me rejuvenecen, no sé por qué… son momentos hermosos, preciosos”, manifestó.

Se refirió a su dolor por el horror de la guerra y rememoró sus visitas a los cementerios militares de Redipuglia y Anzio, en la conmemoración del desembarco de Normandía, la vigilia para evitar la guerra en Siria, el conflicto en Ucrania, y aseveró que “detrás de las guerras está la industria armamentística, esto es diabólico”.

“Me duele ver a los muertos, jóvenes, sean rusos o ucranianos, me da igual, que no vuelven. Es duro”, afirmó, y añadió que no esperaba que él, un obispo venido del fin del mundo, “fuera el papa que dirigiera la Iglesia universal en tiempos de la Tercera Guerra Mundial. Pensaba que lo de Siria era algo singular, luego vino lo demás”.

Tres sueños para la Humanidad

Enunció las tres palabras que corresponden a sus “tres sueños” para la Iglesia, para el mundo y para los que gobiernan el mundo, para la Humanidad: fraternidad, llanto, sonrisa.

“Fraternidad humana, todos somos hermanos, reconstruir la fraternidad. Aprender a no tener miedo de llorar y sonreír: cuando una persona tiene miedo de llorar y sonreír, es una persona que tiene los pies en el suelo y la mirada en el horizonte del futuro. Si uno se olvida de llorar, algo va mal. Y si uno se olvida de sonreír, es aún peor”.

Con información de la agencia Prensa Latina

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