Director de Empresa Eléctrica de Holguín

Empresa Eléctrica Holguín informa sobre disponibilidad, rotaciones y averías (+ Video)

Holguín, al igual que el resto de Cuba, enfrenta una compleja situación eléctrica marcada por la baja generación, la falta de combustible y el mal estado de las plantas de generación.

Los servicios informativos de Radio Angulo contactaron a Rubert Reynaldo González, director de la Empresa Eléctrica Holguín, quien informó que «la provincia, con una demanda máxima cercana a los 240 megawatts (MW), está operando actualmente con apenas unos 70 MW, menos del 30 % de lo que necesita para cubrir su consumo habitual».

Ante ese déficit, la estrategia ha sido proteger primero los servicios esenciales: hospitales, bombeo de agua, aeropuerto, turismo y la termoeléctrica de Felton. Estos sectores consumen alrededor de 26 MW y abarcan a más de 15 mil clientes. A ello se suma la demanda del níquel, que ronda los 20 MW.

Reynaldo González, detalló que no hay manera de planificar bloques como se hacía anteriormente porque la energía disponible no alcanza para sostener el esquema habitual.

Esa lógica, sin embargo, no es rígida. El propio directivo señaló que situaciones excepcionales como emergencias médicas o averías graves pueden alterar la programación.

En medio de esta realidad, existen varios circuitos priorizados, entre ellos destaca el 12, que alimenta a los hospitales Pediátrico, Clínico Quirúrgico y Militar. Sobre ese punto, el directivo afirmó que esos circuitos no se apagan pues garantizan servicios de salud esenciales en un contexto donde el combustible para plantas de emergencia es limitado.

Del mismo modo informó que han ejecutado un proceso de optimización permitiendo reducir de manera notable la carga que antes implicaba. El directivo explicó que antes alimentar esos hospitales demandaba unos 35 MW, mientras que hoy oscila entre 3.5 y 5 MW. Asimismo, anunció que se procederá a la desconexión del barrio conocido como Pitaluga y de la zona aledaña a la Universidad de Holguín. Esa reorganización, dijo, ha sido y será clave para mantener en funcionamiento instalaciones de salud sin disparar la carga general del sistema.

También sigue en estudio la solución para el Hospital Vladimir Ilich Lenin, que hoy se alimenta desde tres circuitos, pero debe pasar a una cobertura de cinco. Lo que busca una equidad en el tiempo de rotación de los apagones, precisó.

La inestabilidad del servicio ha provocado además un efecto en cadena. Después de largas horas sin electricidad, muchas familias conectan varios equipos al mismo tiempo cuando regresa la corriente. El directivo lo resumió así: «es natural que las personas conecten múltiples equipos al mismo tiempo, lo cual genera sobrecargas que disparan transformadores y dañan la infraestructura».

A esa presión técnica se suman las ilegalidades y el vandalismo. Reynaldo González denunció que se han reportado robos de aceite en transformadores, principalmente en subestaciones y estaciones de bombeo.

«Hay un vandalismo enorme», señaló al advertir que estos hechos agravan la crisis y afectan servicios sensibles, como el agua. En Moa, por ejemplo, la situación se ha complicado porque solo un transformador está alimentando seis circuitos, cuando deberían operar tres.

También se han denunciado robos de acometidas, breakers y otros componentes en viviendas y edificios, lo que complica aún más la recuperación del servicio. El directivo insistió en que estas acciones no solo dañan la red, sino que prolongan las afectaciones a comunidades enteras. Por ello, afirmó que varios de estos hechos son tratados como sabotaje y deben recibir la respuesta correspondiente.