Imagen ilustrativa sobre alimentación en Cuba

La alimentación en Cuba: un desafío para la salud y el bienestar (+ Infografía)

La alimentación no es solo una necesidad básica, sino un componente esencial para la salud y el bienestar de cualquier sociedad. En Cuba, un país históricamente comprometido con garantizar el acceso universal a servicios como la educación y la sanidad, el tema de la alimentación presenta hoy retos importantes que impactan directamente en la calidad de vida de su población.

El acceso a una dieta saludable y balanceada, que combine frutas, vegetales, proteínas, carbohidratos y grasas en proporciones adecuadas, debería ser un derecho al alcance de todos. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de este ideal.

El desabastecimiento crónico de alimentos, combinado con el elevado costo de los productos más nutritivos, ha generado una brecha alarmante entre las recomendaciones nutricionales y las posibilidades reales de la mayoría de las familias cubanas.

Por ejemplo, según el informe de 2022 del Programa Mundial de Alimentos (PMA), aproximadamente el 24 % de los hogares cubanos se encuentra en inseguridad alimentaria moderada o severa debido a problemas de acceso económico y disponibilidad de alimentos.

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Esta situación obliga a muchas familias a priorizar lo que pueden permitirse económicamente —principalmente harinas, azúcares y grasas— antes que proteínas y vegetales, desequilibrando su dieta y aumentando los riesgos de enfermedades como obesidad, hipertensión, diabetes y otras afecciones prevenibles con una nutrición adecuada.

En términos de precios, los costos asociados a los alimentos básicos se han disparado en los últimos años agravados por la inflación y las limitaciones estructurales para la producción y distribución.

Por ejemplo, mientras el salario promedio mensual ronda los 5 000 pesos cubanos, el costo de productos esenciales como carne de cerdo, huevos, frutas y verduras supera ampliamente las posibilidades de muchas familias. Una libra de carne de cerdo en el mercado informal puede oscilar entre 800 y 1 200 pesos, un huevo ha llegado a costar 150 pesos, y algunas frutas como guayabas o plátanos alcanzan precios que limitan su consumo regular para quienes tienen ingresos bajos o medianos.

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Es importante destacar también las dificultades que enfrentan los agricultores cubanos, quienes desempeñan un papel crucial en el suministro de alimentos frescos. Según datos oficiales del Ministerio de Agricultura, entre el 70 % y el 80 % de las producciones agrícolas básicas provienen de pequeños agricultores y cooperativas, pero estos enfrentan altos costos de producción, escasez de insumos básicos como fertilizantes y maquinaria, y una infraestructura insuficiente para transportar y distribuir sus productos.

Como resultado, los alimentos que deberían ser accesibles y fundamentales en cada mesa —como frutas, verduras y proteínas animales— están fuera del alcance de buena parte del pueblo cubano, afectando directamente la calidad de la dieta nacional.

Las consecuencias de este contexto alimentario son preocupantes. Además de las ya mencionadas enfermedades crónicas asociadas a una dieta mal equilibrada, una alimentación deficiente también debilita la capacidad de aprendizaje, reduce la energía para el trabajo y mina el desarrollo físico y mental, especialmente en niños y adolescentes.

Según el Ministerio de Salud Pública en Cuba, las tasas de anemia infantil han aumentado en los últimos años, afectando aproximadamente al 30 % de los menores de cinco años, condición ligada directamente a la deficiencia de hierro en la dieta. En adultos mayores, los efectos de una mala nutrición pueden ser aún más graves, dada su necesidad de nutrientes específicos para mantener la salud de huesos, músculos y órganos vitales.

Es un ciclo perjudicial que afecta la salud individual y social en un momento en que la resiliencia física y mental de los cubanos resulta más necesaria que nunca.

Garantizar una alimentación sana y balanceada para todos los cubanos no es solo un desafío logístico y económico, sino una prioridad nacional que requiere atención urgente.

Los esfuerzos deben enfocarse en estrategias integrales para producir, distribuir y abaratar los alimentos esenciales, así como en educar a la población sobre cómo aprovechar al máximo los recursos disponibles para nutrirse mejor. La salud de Cuba está en juego, y es deber de todos —desde productores y comercializadores hasta consumidores y gestores públicos— trabajar juntos para que la alimentación y la salud no sean privilegios, sino derechos universales.

Infografía sobre alimentación saludable
Infografía: Álvaro Raúl Suárez Leyva
Alvaro Raúl Suárez Leyva