Daine Castro Fernández, lectora de tabaquería en Holguín
Foto: Juan Pablo Carreras/ACN

Lector de tabaquería, tradición que perdura en fábrica de habanos en Holguín

Motivada por su amor hacia las letras, Daine Castro Fernández decidió dejar atrás la Ingeniería Mecánica y asumir el oficio de lectora de tabaquería en la Fábrica de Tabacos Jesús Feliú Leyva, de la ciudad de Holguín.

En sus inicios en la entidad se desempeñó como jefa de tráfico, vinculada al aseguramiento y transporte, labor que en poco tiempo cambió por su inclinación hacia los libros y el deseo latente de transmitir conocimientos, motivos que actualmente le llenan de orgullo por los 20 años dedicados a una vida profesional que combina arte y tradición.

La experiencia conformó un oficio de grandes retos, en cuya ejecución necesitó no solo de buena dicción, sino también de herramientas para la locución, pausas y entonación, aspectos que aprendió mediante el estudio y la preparación constante, porque resultan esenciales cuando la comunicación se realiza a distancia.

Lo principal es llevar el mensaje a los trabajadores; mientras lee, ellos continúan concentrados en su labor, ajusta el ritmo, el tono y la selección de textos con el propósito de que la información resulte clara, atractiva y pertinente en medio del ajetreo productivo, refirió.

Asegura que su ocupación requiere de amplia cultura general y preparación continua para escoger, junto a representantes de todas las ramas de la entidad, los temas a compartir. En la selección sobresalen efemérides y hechos significativos del mes, mediante artículos de la prensa provincial y nacional.

La tradición suele verse afectada en un contexto marcado por nuevas tecnologías de la información; en cambio, este trabajo se mantiene vigente por su valor humano y su relación con la promoción de la cultura, porque Daine está convencida de que la lectura también transforma como profesional y como persona.

Para quienes dedican largas horas concentrados en sus mesas, la utilidad de esta actividad va más allá de leer en un salón, significa la combinación exacta de conocimientos apreciada mediante la voz de quien sabe escoger y comentar acerca de cualquier tema.

Incluye la jornada espacios de música, capacitaciones técnicas masivas, felicitaciones y orientaciones, lo que convierte la voz en hilo conductor de la vida interna del centro y refuerza el carácter integrador de su función.

Estudiosos reconocen que el lector de tabaquería surgió en La Habana durante la segunda mitad del siglo XIX, institucionalizado en 1865, cuya práctica se irradió a otras latitudes y devino símbolo de cubanía y legado desde las luchas independentistas del sector tabacalero.

Con información de ACN