Plantas medicinales

Día Mundial de la Vida Silvestre: innovar para conservar

Cada 3 de marzo, el calendario ambiental nos sacude la inercia. El Día Mundial de la Vida Silvestre no es solo una fecha, es un recordatorio de que somos parte de un tejido vivo. Este 2026, la mirada global se posa sobre las plantas medicinales y aromáticas, un tema que en Cuba —tierra de saberes ancestrales y medicina natural— resuena con fuerza propia.

Innovación con los pies en la tierra

En Holguín, la protección de la biodiversidad no es una declaración de intenciones, sino una hoja de ruta técnica. Con el CITMA a la vanguardia, la provincia impulsa hoy más de 50 proyectos de ciencia e innovación que atraviesan, como un eje vital, cada rincón del territorio.

No se trata de conservar por conservar. En un escenario económico complejo, la apuesta holguinera se centra en la gestión inteligente de los recursos. En este sentido, se prioriza el desarrollo sostenible en la montaña con proyectos que protegen el ecosistema mientras elevan la calidad de vida de las comunidades rurales.

Esta estrategia se une a la apuesta de Cuba por la Soberanía Alimentaria, mediante la introducción de semillas mejoradas y prácticas que cuidan el suelo, uniendo la mesa del cubano con la salud de la tierra.

Los que sienten la naturaleza tienen el deber de amarla, sentenciaba José Martí. En Holguín, ese amor se traduce en rigor científico. La provincia se distingue por un elemento único en el país: su Consejo Técnico Asesor. Este órgano garantiza que cada investigación —desde el aprovechamiento de la flora local hasta la mitigación del cambio climático— cuente con un respaldo de innovación sólido.

Resultados en la primera línea de defensa

En la práctica, esta estrategia se traduce en la recuperación de nuestras costas. Holguín llega a este 2026 con un hito extraordinario: la sanación del 98 % de sus manglares, lo que representa más de 17 000 hectáreas de barreras vivas protegidas. En municipios vulnerables como Gibara y Moa la protección de la vida es un movimiento comunitario; allí, el proyecto Ecoarte liderado por jóvenes, junto a la reubicación estratégica de viviendas hacia zonas seguras, demuestran que la adaptación es hoy nuestra mayor garantía de supervivencia.

El compromiso con la flora y fauna exclusivas del oriente cubano se ha blindado con la consolidación de nuevas joyas naturales. La aprobación de la Reserva Natural Cerro Galano y la Reserva Florística Ceja de Melones fortalece un corredor biológico donde se monitorean especies únicas, como el cactus enano y el Melocactus holguinensis. Asimismo, en el histórico Parque Nacional Sierra Cristal, que celebra sus 95 años, se han perfeccionado los planes de manejo contra incendios forestales, logrando una protección casi hermética de los macizos boscosos de Nipe-Sagua-Baracoa.

La protección del ecosistema llega hasta la mesa del holguinero a través de una agricultura de conservación. La introducción de más de 70 variedades de cultivos resistentes a la sequía —frijol, boniato y soya— permite producir alimentos sin degradar el entorno. Al aplicar técnicas de abonos orgánicos, Holguín no solo protege su vida silvestre, sino que asegura la resiliencia de sus comunidades rurales frente a los desafíos climáticos del siglo XXI.

Lea también:

Una apuesta sostenible para la preservación de la naturaleza en Holguín (+ Fotos)

Al conectar con el lema de este año sobre las plantas medicinales, la provincia demuestra que la naturaleza es nuestra mayor farmacia. El legado de Fidel Castro en la Cumbre de la Tierra de 1992 sigue vigente: no se trata de frenar el desarrollo, sino de hacerlo compatible con la vida.

Restaurar ecosistemas, como dicta el Marco Mundial Kunming-Montreal, es la inversión más segura para el futuro. En cada proyecto científico en las serranías holguineras late la convicción de que el hombre puede hacer a la naturaleza alegre o triste. Hoy, Holguín elige la alegría: la de un entorno preservado donde las generaciones venideras hereden una isla tan viva como la que hoy defendemos