Marilola X, la poesía convertida en arma y escudo

El mundo literario de Holguín rememora este 11 de febrero el natalicio de una guerrera de su tiempo, quien fuera bautizada con un nombre peculiar para esta generación, Lourdes Désiree María de los Dolores Fidelina.

Esta holguinera auténtica nacida en 1905 marcó su lugar en la historia como una de las voces más audaces de la poesía cubana, convirtiendo la literatura en arma y escudo para enfrentar su paso por la vida.

Bajo el seudónimo de Marilola X esta mujer se convirtió en un símbolo de resistencia y creatividad, rompiendo moldes y desafiando las convenciones de la época en un contexto social y cultural que limitaba las aspiraciones de las féminas.

Desde finales de los años 20 del pasado siglo se adentró en el mundo literario no solo como una forma de expresión, sino como un medio para sostener a su familia pues fue una madre divorciada de tres pequeños, hecho que enfrentó con valentía rompiendo esquemas sociales.

Aunque al principio utilizó el seudónimo Marilola X para proteger su identidad, pronto su talento y determinación la hicieron inconfundible al realizar sus primeras colaboraciones en «El Heraldo de Holguín», bajo la dirección de Julio Albanés, y en la revista «Nosotras», dedicada a la mujer.

En un periodo donde la voz femenina apenas comenzaba a escucharse, ella se destacó por su capacidad para involucrarse en todos los aspectos del proceso editorial publicando ocho poemarios entre 1934 y 1955, con lo cual mostró no solo su fuerza expresiva a través de versos conmovedores, sino también su destreza en la gestión de ventas y promoción de sus obras.

La vida de Marilola X estuvo marcada por la tragedia cuando perdió a su hijo mayor Henry García, a la edad de 22 años, en circunstancias que nunca se esclarecieron mientras trabajaba como taquimecanógrafo en el periódico «The Indian» en la Base Naval de Guantánamo en 1955. Hecho que dejó una huella profunda en su vida personal y literaria.

Tras 1959, se trasladó a La Habana con sus hijos pero nunca olvidó su tierra natal, donde regresaba cada año para regalar una canastilla hecha con sus propias manos para el primer niño que naciera el mismo día de aquel hijo que perdió en plena juventud.

Marilola X es recordada hoy no solo como una poeta talentosa, sino como una guerrera que desafió las normas de su tiempo. Su legado perdura en cada verso que escribió y en cada vida que tocó con su valentía y su arte.

La historia de esta holguinera es un testimonio del poder transformador de la poesía y del indomable espíritu femenino en una época de cambios.