Con una apuesta firme por la economía circular y la sostenibilidad, la Empresa de Materiales de la Construcción Médano en Holguín no solo sobrevive a un escenario económico complejo, sino que genera ingresos millonarios y soluciones para la provincia.
Frente a la paradoja de una empresa de materiales con limitado acceso al cemento, la respuesta no fue la paralización, sino la reinvención. Médano ha emprendido una transformación productiva radical, diversificando su catálogo hacia materiales no tradicionales y abrazando los principios de la economía circular.
Esta estrategia, impulsada por la innovación y la resiliencia, le ha permitido reportar ingresos superiores a los 400 millones de pesos y responder con agilidad a las necesidades del territorio.
El punto de partida fue mirar de otra manera lo que antes era desecho. «Inicialmente, la carpintería de la entidad desechaba piezas de madera y aserrín. Actualmente, todo eso se ha reconvertido en productos de alta demanda para la población», explica Yunior Pupo Leyva, director general de la entidad. Este es solo el ejemplo más tangible de una filosofía que impregna toda la producción.
La cartera de la empresa se ha ampliado con soluciones constructivas alternativas. Entre los productos estrella se encuentran el hormigón asfáltico y, de manera destacada, el mortero de base cal CeroCem, un material utilizado en la construcción de viviendas sostenibles que reduce drásticamente la dependencia del cemento portland tradicional.

El proceso de investigación y desarrollo ha sido clave. Ricardo Luaces Ledea, técnico en normalización de la UEB Médano, detalla la metodología: «Nos reunimos aniristas y técnicos, y llegamos a seleccionar productos endógenos. Con ellos hicimos dosificaciones y estudios en el laboratorio; después, fuimos a la entidad [a aplicar los resultados]». Este trabajo científico-técnico ha sido el soporte para la innovación.
La inventiva se ha puesto a prueba en momentos críticos. Cuando la fábrica de tubos de hormigón se paralizó por falta de cemento, los trabajadores conservaron la tecnología productiva encontrando una solución en recursos locales y reciclados, como el uso de aceites usados. Otro éxito resonante fue en la producción de baldosas. «No se detuvo, aun cuando no se importaba la piedra de esmeril. Nos dimos a la tarea de producirla a partir del reproceso y de la innovación tecnológica», enfatizó Pupo Leyva.
Este modelo innovador va de la mano con un firme compromiso social. La atención a los trabajadores es una prioridad, con programas para fomentar el adelanto de la mujer en el ámbito laboral y la creación de una casita infantil que brinda apoyo a las familias. Además, como señalara Yudelkis Salcedo Fernández, directora técnica y de desarrollo, existe una «alta vinculación con las casas de altos estudios de la provincia para fomentar la preparación continua de todos los especialistas».
Complementando esta visión, un programa agrícola interno contribuye a la alimentación de los trabajadores y a la reubicación en labores productivas, cerrando un círculo de sostenibilidad y bienestar.

Con la innovación como bandera, el trabajo en equipo como método y un compromiso social inquebrantable, la Empresa Médano se posiciona hoy no solo como una unidad económica que genera riqueza, sino como un ejemplo palpable de resiliencia y construcción de futuro, demostrando que los límites pueden ser el acicate para crear nuevas y más sostenibles formas de crecer.
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