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Doce mitos sobre el amor y la relación de pareja

Las relaciones de pareja es parte sustancial de la existencia humana, pero no está exenta de conflictos, ni es, como expliqué en un artículo anterior, un camino fácil. De hecho, en mi experiencia como psiquiatra, este tipo de trances suele ser motivo de consulta, sin que necesariamente la persona consultante presente un trastorno mental.

Las crisis de pareja representan uno de los desafíos más complejos en la vida emocional, porque la confianza y la estabilidad de la relación se ven puestas a prueba. Para resolver dichas crisis se requiere reconocer el conflicto, adoptar una actitud honesta y asumir un compromiso con acciones concretas. La reconstrucción de la confianza demanda tiempo, constancia y colaboración activa de ambas partes.

Muchas son las causas que originan situaciones conflictivas en la pareja: problemas de comunicación, la propia convivencia, infidelidad, dificultades sexuales, diferencias en los valores fundamentales, problemas con la familia de la pareja, contradicciones en la crianza y educación de los hijos, dificultades económicas y en la distribución del trabajo doméstico, ausencia de un proyecto en común, la monotonía, la dependencia emocional, los celos, las redes sociales y la decepción, entre otras.

A veces tenemos expectativas poco realistas sobre la relación de pareja, y cuando comenzamos a transitar por ella nos damos cuenta de que no era lo que nos habíamos imaginado. No pocas veces somos nosotros mismos los que nos creamos falsas expectativas sobre el amor y sobre la persona con la que convivimos.

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Los mitos sobre el amor

El amor es un sentimiento que experimentamos los seres humanos y nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Las experiencias que acumulamos, los patrones culturales, la educación que recibimos, nuestras creencias y otros varios aspectos, hacen que este sentimiento muchas veces se convierta en algo que nos hace daño. Todo esto se relaciona con los mitos del amor romántico.
Un mito es una creencia, un componente más dentro de toda una estructura de credos compartidos por una cultura o sociedad, la cual los acepta como verdaderos, suelen constituir una simplificación sobre algún aspecto de la realidad y tienen la capacidad de influir, en mayor o menor grado, en nuestras actitudes y comportamientos. Estas creencias dan la impresión de estar basadas en la objetividad, pero aunque algunas veces cuesta distinguirlo, no lo están, lo cual lleva a las personas a cometer una serie de errores evitables.

A continuación te comparto algunos de los mitos más comunes sobre el amor y las relaciones de pareja:

1. El mito de la omnipotencia (el amor todo lo puede)
La creencia de que el amor todo lo puede se refiere a la idea de que una relación de amor verdadero puede superar todos los obstáculos que se presenten, lo que conlleva a pensar que el amor es suficiente para solucionar cualquier dificultad. La realidad es que el amor no lo puede todo, los problemas de pareja no se solucionan únicamente desde los afectos. Este mito, en muchas ocasiones, sirve de excusa para evitar afrontar ciertos cambios en la relación de pareja.
2. El mito de la media naranja
Establece que sólo hay una persona que nos complementa: nuestra alma gemela. El paradigma que engloba este mito es el de que solamente existe una persona a lo largo y ancho del mundo que es ideal para cada uno. Esta creencia lleva a la persona a aferrarse a un vínculo por pensar que jamás va a encontrar a otro ser tan perfecto para ella y que tras una ruptura se terminaron las posibilidades. La búsqueda de la media naranja puede resultar frustrante.
3. Mi pareja lo será todo para mí
Mito muy ligado a la exaltación del amor romántico que se hace en la primera etapa de la relación. En ese primer momento se cree que ese nivel de emotividad positiva hacia la otra persona es indestructible y que soportará todos los golpes del destino. Sin embargo, gran parte de las parejas pasan por tres fases típicas: la del idealismo, la de la desilusión y la de la aceptación. Cuanto más arraigado esté este mito más costará llegar a la etapa de la aceptación.
4. Mi pareja debe satisfacer todas mis necesidades
Aunque parezca un poco absurdo, en la realidad de la pareja se puede encontrar este mito arraigado de un modo sustancial. El problema es que no solemos ser conscientes de muchas de las necesidades que traemos a nuestra relación. Por ejemplo, si sufrimos una carencia afectiva que se remonta a nuestra niñez posiblemente estaremos esperando compensarla con una dosis extra de cariño por parte de nuestro amor lo que nos llevará a un elevado nivel de exigencia hacia la otra persona.
5. El amor verdadero lo perdona todo
Hace referencia a que el amor verdadero perdona todos los errores y fallos de la pareja. Todos hemos perdonado y nos han perdonado, ya que todos en algún momento de nuestra vida hemos cometido algún fallo. No obstante, estar enamorado de una persona no implica estar en la obligación de perdonarle todo. En muchas ocasiones, un error puede ocasionar mucho daño y sufrimiento, perdonarlo puede que vaya en contra del propio bienestar o de los valores personales. En toda relación han de existir límites establecidos por ambos miembro de la pareja.
6. La pasión eterna
El mito de la pasión eterna es uno de los que siguen más vigentes en la sociedad, considera que el amor verdadero es aquel que mantiene la pasión y el amor romántico y pasional de la primera época de la relación durante todo su curso. La realidad es muy diferente: la pasión y el amor romántico de los primeros momentos de la relación de pareja no perduran a lo largo del tiempo. Sin embargo, esto no significa que el amor se termine. En las relaciones de parejas maduras predomina el amor a través de pruebas diarias que demuestran afecto y dedicación.
7. Los celos son una muestra de amor
Los celos se producen como una respuesta de miedo hacia el hecho de perder a alguien que nos importa, y si además damos por sentado que ese alguien es “nuestro”, lo vemos como una propiedad, esto va a desencadenar también una reacción de miedo, inseguridad e ira. Los celos no son una consecuencia del amor que una persona siente por otra, son una reacción secundaria a la inseguridad y al sentimiento de posesión que se tiene sobre la otra parte de la relación.
8. El mito de la unidad
Desde años inmemoriales se ha pensado que el amor lo es todo, que ocupa y eclipsa todas las áreas de nuestra vida y que si alguien nos ama de verdad deberá fusionarse con nosotros hasta que no quede ni la más recóndita parte de su esencia lejos de nosotros. Pero esto no es realista, para que una pareja dure en el tiempo se ha comprobado que se debe compartir un terreno común, pero se debe dejar espacio a las parcelas individuales de cada uno.
9. El mito de la totalidad
Muy relacionado con el mito de la unidad. Y es que claro, si me sobreidentifico y me “fusiono” con mi pareja, esto quiere decir que por consecuencia mi pareja me tiene que completar en todas las áreas de mi vida, porque si no qué sentido tendría esa fusión. Es aquí cuando comienzan los sentimientos de vacío y de reproche y es que, por mucho que alguien se parezca a “esa media naranja” que queríamos conseguir, nadie puede completarnos en todos los aspectos de nuestra individualidad.
10. El matrimonio o los hijos pueden salvar una relación
Lamentablemente, ese no suele ser el caso. La planificación de una boda puede acercar a algunas parejas, pero también puede ser una fuente de gran tensión. Casarse no salvará una relación que está en problemas. Y lo mismo pasa con tener hijos. Es muy gratificante para muchas personas, pero toda la evidencia indica que no ayuda mucho con la satisfacción de la relación. Pasar de ser dos a tres presenta muchas complicaciones y las necesidades de los bebés a menudo se anteponen a las necesidades de la pareja.
11. El amor a primera vista
Abarca desde la creencia en el flechazo hasta la idea de que el azar interfiere de alguna manera para propiciar un encuentro entre dos personas destinadas a estar juntas. De todas formas, aunque la existencia de una poderosa afinidad o atracción facilite el inicio de cualquier relación, la creencia en esta atracción tan potente lleva a la persona a no percibir la realidad claramente, o incluso a ver aquello que verdaderamente no existe. Este mito lleva a las personas a ignorar relaciones con un potencial enriquecedor porque no se han iniciado con una coincidencia apasionada.
12. La plena compenetración sexual es prueba irrefutable de amor
En este caso la persona cree firmemente que si su amor es verdadero las relaciones sexuales siempre serán asombrosamente buenas. Es cierto que una vida sexual sana y plena es importante en el desarrollo de una relación, pero ni el amor es garantía de esto, ni el buen sexo es garantía de amor. Es absolutamente necesario conocer tanto el propio cuerpo como el de la otra persona y trabajar la sexualidad igual que se trabaja cualquier otro aspecto de la relación.

Estos mitos refuerzan la idea de que las relaciones felices lo son porque quienes las forman son prácticamente copias el uno del otro, y eso es inusual. La pareja está formada por dos individuos independientes que deben, tener sus propios intereses, gustos y pensamientos. Aunque hay ciertos aspectos en los que es recomendable estar de acuerdo no siempre es así y esto no tiene por qué ser un problema.

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Las relaciones duraderas pasan por muchas situaciones, pueden tener épocas mejores y peores, y van a discutir porque es inevitable. Lo que separa a las relaciones felices de las que no los son es que cuando llegan las contrariedades son capaces de comunicarse, hablar de lo que sucede, escuchar a la otra persona e intentar solucionar el conflicto.

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